5 razones para dejar de ser tan perfeccionista

A día de hoy, ser perfeccionista sigue considerándose  un defecto con muy buena reputación, es decir, te permites decir que tienes ese déficit, porque en el fondo piensas que es valorado positivamente por la sociedad, ya que está asociado a ser responsable y entregado.

De hecho, el auténtico perfeccionista, en realidad, no se considera tal, sino simplemente alguien comprometido, que se esfuerza y que hace lo que tiene que hacer.

Cuando adoptas el perfeccionismo, estás convencido de que se puede y se debe alcanzar ese nivel de excelencia en las cosas siempre, y todo lo que esté por debajo de ello, te parece inaceptable, mediocre y sin valor.

Si durante años permaneces inmerso en este estilo de vida es porque, de alguna manera, tiene beneficios para ti. Y es que el perfeccionismo actúa como una fuerza motriz que te impulsa a perseverar en tus objetivos, y que te ayuda a obtener la recompensa de ser alguien competente en las distintas áreas de tu vida.

Esto explica por qué es tan difícil renunciar a ser perfeccionista. Hace falta que pongas conciencia y límites, si no quieres verte arrastrado por un agotamiento mental y físico permanente.

La razón principal por la que hoy es un buen día para comenzar a rebajar tu perfeccionismo es tu sufrimiento.

Un gran porcentaje de las personas que acuden a mi consulta tienen este rasgo asociado, lo que me ha permitido corroborar en la práctica clínica que el prefeccionismo correlaciona con distintos trastornos psicológicos.

Soy consciente de que ser perfeccionista te habrá acarreado ventajas, como mencionábamos antes, pero hoy quiero invitarte a disminuir esta hiperexigencia a la que te sometes diariamente, apelando a los inconvenientes, que tal vez no alcances a ver aún del todo.

#1. Tu cuerpo y tu salud física salen dañados

Un exceso de autoexigencia hace que estés constantemente tenso, que des muchas más vueltas a las cosas, que duermas peor, que te sobrecargues de tareas, que no respetes tus tiempos de descanso, etc. ¿De verdad crees que esto no te va a pasar factura?

Según un estudio elaborado por la Universidad de Brock (Ontario), después de examinar la relación entre perfeccionismo y salud física de 492 personas, de entre 24 y 35 años de edad, se concluye que las personas perfeccionistas son más propensas a sentirse mal, y a quejarse de falta de sueño, dolor y fatigas que aquellas que no lo son.

Si tiendes a dejarte llevar por el perfeccionismo, te habrás dado cuenta de que no escuchas las señales que tu cuerpo te envía, llevándole al límite de la extenuación, anteponiendo siempre el deber a tu propia salud.

Propuesta: Respeta tu sueño, tu alimentación, tu descanso. No vale todo. No podrás disfrutar de la recompensa sin salud. ¿Cuál es el precio que estás pagando? Piénsalo.

#2. Vives en un estado de ansiedad permanente

¿Te has dado cuenta de la constante actividad mental que tienes? Planificar, rebobinar, chequear, repasar, revisar, elaborar, releer, examinar, etc, reflejan el exceso de tareas que te acompañan cuando viajas en busca del perfeccionismo.

Quieres tenerlo todo controlado, el estrés y la ansiedad se apoderan de ti, pues vives con la eterna sensación de que te faltan horas en el día, y aún así siempre se te ocurren más cosas que hacer para mejorar versiones.

¿Eres consciente de cómo todo esto atenta contra tu salud emocional?

Propuesta: No condiciones tu bienestar a un estado de excelencia (“cuando las cosas estén bien hechas, descansaré y sonreiré”), porque te estarás esclavizando al señor amo “perfección”; alguien que, cuando crees que has llegado a él, se ha movido de sitio de nuevo.

#3. Tienes más conflictos con los demás

Como tienes un alto sentido del deber y la responsabilidad en todas las esferas de tu vida, eres también una persona que te entregas de lleno en tus relaciones personales, tratando de ser el mejor amigo, hijo, novio, vecino, compañero, etc.

Esto hace que, consciente o inconscientemente, esperes la misma implicación por parte de los demás. Y cuando esto no llega, el nivel de frustración y decepción que sientes es demoledor, acumulando más y más resentimiento y desilusión.

Propuesta: Es tan desmesurado tu grado de dedicación que cualquiera a tu lado parece que no se esfuerza demasiado. Si bajas tu nivel de autoexigencia, también te vuelves más tolerante con respecto a los errores de los otros.

#4. Limitas tu crecimiento y éxito

Como tienes tanto miedo al fracaso, y necesitas exacerbadamente “llegar a todo y darlo todo”, eres capaz de boicotearte cuando se te presentan oportunidades nuevas de progreso, porque te domina el miedo a equivocarte.

Esta actitud hace que no te permitas aprender, experimentar o probar, porque necesitas tenerlo todo bajo control, o hacer muchos ensayos antes de dar por bueno algo que presentar a los demás.

Propuesta: Permítete ser imperfecto hoy; y mañana, si quieres, mejoras tu versión actual, pero hoy empieza a disfrutar de lo que ya has conseguido, ya tienes y ya eres. Estar satisfecho con el presente es compatible con seguir mejorando en el futuro.

#5. No disfrutas del presente ni de los distintos caminos

Cuando tus ojos están constantemente puestos en conseguir el mejor resultado, te convences de que solo hay una manera de hacer las cosas: buscar la perfección.

En esa búsqueda, tu mente está obsesionada con “el 10”, y todo lo que no sea de 10 no es válido. Te entrenas en ver la vida en términos de blanco y negro, de modo que las cosas: o están bien hechas o están mal hechas

Ignoras que todos los caminos conducen a Roma, que hay un montón de matices y grados intermedios que te estás perdiendo y que estás dejando de valorar.

Propuesta: Mientras sigues desgastándote y sufriendo por cómo deberían ser las cosas, te estás perdiendo la vida tal cual es. ¿Para qué quieres llegar a la cima, si no recuerdas ni disfrutas el proceso de la escalada?

¿Te gustaría disminuir tu perfeccionismo?

¿Tu autoexigencia te hace sufrir?

Por | 2018-01-28T23:44:02+00:00 junio 12th, 2018|Desarrollo personal|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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