Por qué me estreso tanto: por la falta de recursos, real o imaginada

Hay momentos en la vida en los que tienes la sensación de que al día le faltan horas, vas corriendo a los sitios, se te olvidan las cosas, no puedes con todo y estás desbordado, ¿verdad?. Es entonces cuando dices que no sabes cómo gestionar el tiempo y que estás estresado.

Mucha gente asocia el estrés a una etapa en la que se tiene mucho trabajo o demasiados frentes abiertos; sin embargo, esta emoción puede experimentarse también cuando tienes pocas ocupaciones, pero las percibes como amenazantes o angustiosas.

Si fuera una fórmula matemática, el estrés sería igual a Recursos/Demandas.

Una reacción que llega cuando se valoran determinados acontecimientos como desafíos que exceden a la propia capacidad (“no puedo con esto”). Es decir, es una respuesta que aparece no sólo por exceso de tareas, sino por déficit de herramientas de afrontamiento (tiempo disponible, aptitudes, conocimientos, motivación, etc.)

Como ya apuntaban algunos autores (Lazarus y Folkman, 1980) el estrés tiene un componente psicológico determinante. De hecho, puedes llegar a pasarlo mal tanto si el suceso que te estresa es real como si es imaginado (“sólo de pensar en todo lo que tengo que hacer, me agobio”).

Basta con que percibsa el entorno como peligroso o asfixiante para que respondas con estrés, aunque visto desde fuera, o de forma objetiva, se compruebe que cuentas con los medios necesarios para enfrentarte a ello. Si tú crees que no eres capaz, tiendes a bloquearte y angustiarte.

Esto viene a confirmar la teoría de que no es tan importante lo que te pasa, como lo que haces con lo que te pasa. De ahí que sea más productivo poner el foco en cómo afrontar los problemas (ocuparse), más que en las contrariedades en sí.

¿Qué es más fácil cambiar: lo que te demandan o los recursos con los que cuentas?

Apuesta por lo segundo, porque es sobre lo que más control puedes ejercer. Siempre puedes adquirir nuevos recursos en forma de conocimientos, habilidades, ayuda de terceros, o incluso modificar los que ya tienes, simplemente transformando el modo de interpretar lo que te sucede.

Por eso, la mayoría de técnicas para combatir el estrés van dirigidas a aumentar tus capacidades o recursos. Aumentando tus fortalezas, el tamaño del obstáculo será menos relevante.

Si aprendes a inducirte estados de relajación (yoga, meditación, respiración diafragmática, etc.), será más probable que no te colapses cuando tengas fases de más actividad o esfuerzo.

Por otro lado, la dimensión del enemigo está en función de los ojos con los que sea mirado, por lo que está en ti la habilidad para relativizar lo negativo y aprender de ello.  

Sin embargo, hay ocasiones en las que tu nivel de estrés es tan alto que lo más inteligente es que pidas ayuda psicológica para poder gestionarlo adecuadamente.

A continuación un vídeo del programa Redes de La 2 de rtve, donde se explican las causas del estrés y la función que tiene para organismo:

¿Has padecido estrés durante una temporada?

¿Has buscado ayuda alguna vez para eliminar el estrés?

Photo pin: David Santaolalla