3 tips para afrontar el miedo al cambio

Cambio: ¿Amenaza u oportunidad?

Te pongas como te pongas, a lo largo de tu vida tendrás que asistir a infinidad de cambios. Es inútil resistirse a lo que, inevitablemente, es una realidad. Lo cierto es que lo único que permanece constante es el cambio.

Más allá de tu propia existencia cambiante, el universo, los otros, las circunstancias y el medio en el que te desenvuelves está en continuo movimiento.

Tienes 3 opciones:

1. Asistir como espectador pasivo al cambio que se produce delante de ti, como si fuera algo externo que escapa a tu control. Esta postura suele generar sensación de impotencia, frustración y vulnerabilidad.

2. Resistirte con todas tus fuerzas al cambio, desgastándote, negando incluso la realidad cambiante, posponiendo al máximo la toma de conciencia de este hecho. Esta actitud suele conducirte al rol de víctima, donde los otros o el devenir de las circunstancias deciden por ti.

3. Participar en el cambio, siendo agente activo de su desarrollo. Esta es la opción en la que optas por dar un sentido positivo al cambio que se presenta, y formar parte de él, en lugar de sufrirlo o verlo desde fuera.

Digamos que, en el primer caso, ves la ola desde la orilla; en el segundo, nadas contracorriente y la ola te envuelve; y en el tercero, te propones surfearla, pase lo que pase. En las tres opciones, siempre estará presente el miedo, no lo dudes.

Si habías fantaseado con la idea de eliminar esta emoción de la ecuación a la hora de enfrentarte a un cambio, he de decirte que es solo eso: una fantasía.

El miedo acompaña a todos los que experimentan un cambio, a los que se resisten, a los que lo afrontan, y a los que huyen de él. Luego, si hagas lo que hagas, vas a sentirlo, ¿por qué no entonces aprender a afrontarlo de una manera positiva y emplearlo a tu favor, no en tu contra?

Aquí van algunas de las recomendaciones que en ese sentido pueden serte de gran utilidad:

#1. Búscale una función positiva a tu miedo al cambio.

En ocasiones, cuando la realidad se impone, notas que tragas saliva, que sudas, que aumenta tu tasa cardiaca y tu respiración se agita, etc. Tu cuerpo te avisa, activándote un poco más de lo habitual para que estés preparado al estímulo nuevo que se avecina.

Esta es la interpretación que te propongo que hagas, para que redefinas tu miedo, para que le des un nuevo significado más positivo y funcional.

Si eliges hacer una lectura catastrofista y victimista de lo que estás sintiendo ante el cambio, como por ejemplo, “estoy así, tan nervioso, porque no voy a ser capaz de adaptarme, porque soy débil, porque no valgo”; lo más probable es que adoptes la actitud de huida o escape.

Sin embargo, si optas por entender qué es lo que quiere decirte exactamente tu miedo, tal vez puedas utilizarlo a tu favor. Detrás de lo que te pasa, puedes descubrir que:

  • Te sientes así, porque eres responsable. Como la vida no te es indiferente, sientes la activación en tu cuerpo para que te tomes en serio, y con compromiso, el cambio que está a punto de suceder (paternidad, empresa, trabajo, estudios, jubilación, operación médica o económica, etc.)
  • Te sientes así, porque tu mente se enfrenta a algo desconocido, que conlleva incertidumbre, dudas, falta de información, etc. Esta emoción está para recordarte que no eres omnipotente, y no puedes tenerlo todo bajo control. Te ayuda a ser mucho más consciente de que hay cosas que no dependen de ti, de las que no tienes que ocuparte.

#2. Un cambio es una oportunidad de desarrollo.

Cuando todo sigue igual, no hay nada de que pre-ocuparse,

pero tampoco hay oportunidades de crecer o evolucionar.

Un cambio no tiene que ser sinónimo de fracaso o algo negativo, sino que puede ser concebido como un momento vital que va a demantarte ajustes, y por lo tanto, va a permitirte que adquieras nuevas herramientas o conocimientos para afrontar el nuevo contexto que está apunto de emerger.

Cuando la empresa en la que trabajas se fusiona o incorpora un nuevo sistema para trabajar los datos, puedes sentirte amenazado, porque tus recursos actuales no son suficientes para abordar dicho cambio; pero también puedes verlo como una oportunidad estupenda de ampliar tu formación para desarrollar habilidades y conocimientos nuevos, que llevabas tiempo postergando, y que ahora, ante la inminencia del cambio, se hacen totalmente necesarios.

#3. Transforma las preguntas limitantes en preguntas poderosas.

Cuando se apodera de ti el miedo al cambio, tu mente se convierte en un expendedor de preguntas maliciosas, totalmente improductivas que lo único que te aportan es inseguridad y dramatismo. Reflexiona si este tipo de interrogantes ¿te suma o te resta?:

¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?
¿Por qué sucede ahora esto cuando menos me lo esperaba?
¿Por qué quieren hacerlo ahora de forma diferente, si siempre lo hemos hecho así?
¿Cómo puede ser que de la noche a la mañana, esto se acabe?
¿Seré capaz de afrontar lo que se me viene encima?

Si te fijas bien, cualquiera de estas preguntas te coloca en una posición de víctima, como si nada pudieras hacer para asimilar o adaptarte de forma positiva al entorno cambiante, resistiéndote a lo que está a punto de ocurrir, concibiendo el cambio como una amenaza.

Sin embargo, existe una alternativa distinta, una forma diferente de abordar el cambio, a través de preguntas potenciadoras, que te ayuden a afrontarlo como una oportunidad de crecimiento y ganancia. Algunas de ellas podrían ser:

¿Qué puedo aprender de esta situación que está a punto de presentarse?
¿Con qué recursos cuento que podrían serme de apoyo?
¿De qué habilidades dispongo ya, que me podrían ser útiles para afrontar este cambio?
¿En qué se parece esta situación nueva a otras anteriores que he abordado de manera positiva?
¿Qué consecuencias favorables podría traerme este cambio?

Este segundo tipo de preguntas son mucho más productivas, promueven una actitud constructiva y resolutiva, y focalizan en el beneficio que puedes obtener del elemento nuevo que va a aparecer en tu vida.
Cuando un cambio se plantea como un reto, eres tú el que también se permite evolucionar.

¿Te dan miedo los cambios?
¿Qué haces para vencer tu miedo al cambio?

Por | 2017-07-08T15:33:37+00:00 noviembre 30th, 2016|Desarrollo personal|2 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

2 Comentarios

  1. arquimedes8@yahoo.es'
    Fran 24 enero, 2017 en 4:51 pm - Responder

    Muy interesante el artículo sobre el cambio, sus formas de afrontarlo, y ver el lado positivo de cada cambio en tu vida. Gracias por mostrarnos esta visión de cómo actuar ante los cambios. Aprovecho para comentarte que he querido acceder a la información de otro artículo titulado “La menopausia y sus efectos psicológicos”, pero cuando pulso en el enlace, me aparece tu página pero con el texto de “no encontrado”. No sé si ya no está disponible, se haya cambiado de ubicación o hay algún problema. Por eso, si se puede solucionar, te lo agradecería porque me interesaba poder leer ese artículo. Muchas gracias. Un saludo.

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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