No sé qué hacer con mi vida

No te puedes ni imaginar la cantidad de emails y consultas que recibo, casi a diario, cuya demanda principal es el título de este artículo.

Algo que hace sufrir a personas de distintas edades, no creas que va asociado únicamente a una etapa vital.

Más bien, he comprobado que responde a momentos de crisis, momentos en los que el protagonista se insta a sí mismo a producir un cambio vital.

El problema se da cuando esta etapa de “no saber hacia dónde dirigirte”, la vives con ansiedad y desesperación, llegando incluso a bloquearte, quedándote atascado en ella durante años.

Cierta inquietud es inevitable cuando llegas a un tramo del camino, y no sabes muy bien hacia dónde continuar, cuando tú mismo te demandas un cambio, pero no sabes concretar cuál es el que debes dar.

Es un momento de interrogantes, pero también de oportunidades que han de ser exploradas sin censura, porque es tiempo de probar, de concederte el derecho a tener dudas y prorrogar un poco más esa decisión de quién ya tiene una meta que perseguir.

¿Es que uno no puede estar perdido en algún momento de su existencia?
¿Es que uno no puede mostrar dificultad para decantarse por algo alguna vez?
¿En serio, lo tienes que tener definido con contundencia todo, ya y ahora?

Te lanzo estas preguntas para que comiences perdonándote por estar desorientado, para que dejes de flagelarte además por no encontrar aún tu pasión.

Y una vez que eres capaz de considerarte absolutamente normal por no saber de qué color pintar tu vida, entonces es más fácil que entiendas que estás en una estación del trayecto, que hay que visitar de vez en cuando para reformular objetivos, para hacer un paréntesis o para tomar perspectiva.

Así que utiliza esta etapa de “no sé qué hacer” para crecer y conocerte mejor, pero no hace falta que te obligues a salir de ella con urgencia aferrándote a cualquier opción con tan de definirte ya.

No te hagas eso, no tomes objetivos prestados de otros, por presión social, prisas o impaciencia.

¿Me dejas que te guíe un poco sobre cómo transitar esta estación, ya que has llegado hasta aquí?

Tips para gestionar el “no sé qué hacer con mi vida”.

#1. Aprovecha tu propia biografía para conocerte más.

¿Hacemos un pequeño ejercicio? Verás, se trata de que saques provecho a lo vivido para conocerte un poco más.

Vamos a poner algún vídeo de esos episodios vitales anteriores tuyos que pueden arrojarte un poco de luz:

  • Recuerda las últimas 5 vivencias en las que te sentiste útil: ¿con quién estabas?, ¿qué estabas haciendo?, ¿dónde?, ¿qué aportaste?
  • ¿Cuáles son tus 5 aprendizajes fundamentales de los últimos años?: ¿qué cosas has aprendido que crees que merece la pena aplicar, desarrollar o trabajar más en ellas?
  • ¿Cuándo has estado en flow (esa sensación de fluir, de perder la noción del tiempo, porque estás enfrascado en una tarea que supone un reto) las últimas veces?: ¿con que fluyes más fácilmente?, ¿en qué tareas o actividades?

#2. Busca tus referentes y fuentes de inspiración.

No tienen que ser eminencias ni personajes públicos necesariamente. Puede ser tu vecino, un familiar, un amigo o alguien anónimo incluso.

Sea famoso o impopular: ¿por qué admiras a esa persona?, ¿qué valores ejemplifica con los que te identificas?

Algo tiene que inspirarte para desear saber cómo lo ha hecho, cómo se lo montado, cómo ha llegado a vivir así. No tienes por qué copiar su modelo tal cual, solo permítete conectar con él.

Los valores que represente, más que sus conductas, pueden ser algunas de las primeras señales con las que orientarte en la sombra de la duda.

¿Qué persigues? ¿Qué valores son importantes para ti, cuáles dan sentido a tu vida? No te sientas mal, si la respuesta es “x valor, pero ahora mismo no lo llevo mucho a la práctica”.

Tranquilo, ahora lo importante es que conectes con ello, ya los transformarás en acciones.

#3. Si no tuvieras miedos, ¿qué harías?

Esta es una de mis pautas preferidas, ¿sabes por qué? Porque es de las que más información puedes obtener.

Cuando te atreves a contestarla, de repente te sientes libre. Si te desnudas del todo, puedes sentirte casi eufórico, porque verás ante ti lo que de verdad te importa, el lugar al que quieres ir, pero ni te atrevías a pensarlo, porque “yo no puedo permitírmelo”, “yo no sabría cómo hacerlo”, “yo no sería capaz”, “yo no tendría el valor”, y más bla-blaexcusas.

Coge un papel en blanco, y déjate llevar por favor. Escribe con quién querrías estar hablando, si no tuvieras miedo a …; dónde querrías estar trabajando, si no tuvieras miedo a …; qué estarías haciendo, si no tuvieras miedo a …, etc.

Recuerda que esta etapa es para detenerte y repostar, para coger fuerzas, ideas, ilusión y libertad y ya después redireccionarte. Así que deja la censura.

#4. Hagamos un poco de ensayo y error.

Sí, ¿qué pasa? Prueba a utilizar el método más antiguo del mundo, aquel que todos en algunos momentos deberíamos concedernos: probar y errar.

Prueba y obtén feedback de la experiencia para reafirmarte, para retractarte o para equivocarte. No pasa nada. Si no sabes a dónde ir, coge un camino y prueba.

“Si claro, ¿y si me equivoco?” Si te equivocas, simplemente estarás viviendo algo consustancial (que viene añadido, de serie) a la vida. Solo cuando estás muerto, ya no te equivocas.

Vive y otórgate el derecho a obtener reporte de tus experiencias, a utilizar los errores como información acerca de ti, de tus habilidades, de tus pasiones, de tus actitudes y aptitudes.

A veces es solo cuestión de permitirse probar.

¿Por qué tendrías que saberlo todo antes de probar?

¿Por qué no podrías tú necesitar probar en tres trabajos para saber cuál es el tuyo?

¿Por qué no podrías tú probar en varias relaciones para saber si eres más de relaciones o de amigos con derecho a roce?

#5. Mientras tanto aprende algo

Nunca darás el tiempo por perdido, si te dedicas a aprender algo.

Cuando estás en etapa “no sé qué hacer con mi vida”, tal vez te matricules en algo que no sea luego realmente tu vocación, tal vez te dé por leer cosas que luego no estén relacionadas con tu profesión, o tal vez hables con personas a las que luego no vuelvas a ver.

¿Y qué? Seguro que puedes obtener algún aprendizaje de esas experiencias. Si te desesperas en la inacción mientras estás en tierra de nadie decidiendo qué será de tu vida, aprende algo.

Investiga, experimenta, empápate, documéntate, explora, habla con, apúntate a… Te sorprenderás dentro de un tiempo utilizando algunos de esos aprendizajes. Y te aseguro que mientras estás aprendiendo, siempre te sientes mejor contigo mismo.

Y tú, ¿qué haces para decidir qué hacer con tu vida?
¿Cómo decidiste qué hacer con tu vida cuando estabas perdido?
Cuéntame tus estrategias y trucos

Por | 2017-11-21T22:27:46+00:00 noviembre 21st, 2017|Desarrollo personal|5 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

5 Comentarios

  1. mayito641@gmail.com'

    Hola Patricia:

    Un artículo excelente.

    Nos venden la idea que tenemos que saber para dónde vamos y nosotros perdidos porque tenemos varios caminos que nos encantan.

    Alabo la idea de permitirnos fluir y disfrutar el camino. Cada momento del paisaje es tan importante como llegar buen puerto. Alicia en el país de las maravillas no sabía por que camino seguir. Aún así su vida era emocionante porque el camino que eligiera la llevaba a múltiples aventuras. Todas le enseñaban algo.

    Un abrazo grande.

    Maryory

  2. Hola Maryory!

    Que gran invitación nos dejas en este espacio: ¡disfruta del camino, ya, no solo cuando llegues a la meta! Ah , ¡que la meta también puede ser el camino, ¿en serio!. Y de repente, empezamos a quitarnos un peso de encima…

    Todo tiene su sentido, incluso cuando me salgo de la ruta, o aún no la he trazado, puedo darle utilidad. Pero mientras, disfrutando, sin menospreciarnos.

    Qué bonito tu aporte y reflexión! Un abrazo!

  3. arquimedes8@yahoo.es'
    Fran en - Responder

    Hola Patricia.
    Quería felicitarte por haber tratado este asunto, creo que es muy oportuno y acertado hacerlo. También te felicito por lo bien que lo has explicado, expresado, y mostrado una serie de pautas a seguir. Aparte das un mensaje de tranquilidad y confianza con el que ayudas a las personas que están viviendo ese momento en su vida. Y lo más importante, aunque todo para mi es importante, es que invitas a la acción, y a no quedarse instalado en ese estado.
    Sabes muy bien conectar con las necesidades de las personas, por ello te animo a que sigas este camino, y decirte que lo estás haciendo muy bien. Muchas gracias por todo, y estaré encantado de seguir leyendo lo que vayas publicando.
    Un abrazo fuerte, y para mi eres una gran persona y profesional.

    • Hola Fran!
      Muchas gracias por tus palabras y por tu aporte, me animan a seguir escribiendo sobre estados emocionales, creencias y experiencias que acabamos experimentando todos en algún momento.
      Efectivamente, es una invitación a no castigarse tanto, a concederse el derecho a estar en crisis vital o desorientación temporal. Y una vez que lo aceptas, te tratas con respeto y te pones a caminar, aunque no tengas el rumbo definidísimo e hipercontrolado.
      ¡Me alegra mucho saber que al otro lado hay alguien a quien le ha sido útil!

  4. eduditaconsultores@gmail.com'

    Fluir y no aferrarse a los miedos es lo que nos permite encontrar un camino con sentido

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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