Toma de decisiones: 7 errores comunes

A lo largo del día, desde que te levantas hasta que te acuestas, habrás tomado una gran cantidad de pequeñas decisiones. La inmensa mayoría con una repercusión irrelevante que hace que ni siquiera seas muy consciente de ellas.

Sin embargo, si te pregunto cuáles han sido las 3 últimas decisiones más importantes de tu vida, seguro que empiezas a recordar con todo lujo de detalles en qué época sucedieron, qué motivos manejaste, qué resultados obtuviste, etc.

Si eres como el resto de los mortales, habrás tomado decisiones correctas e incorrectas, ¿verdad? Pero, ¿qué es correcto exactamente? Piensa en algunas de las que consideras malas decisiones. ¿Qué crees que te condujo a ellas?

Nadie es infalible y, como ya hemos apuntado en otras ocasiones, el error es necesario, pues nos aporta una gran cantidad de información.

Así que un buen punto de partida es comenzar conociendo los errores más frecuentes que cometemos en la toma de decisiones:

#1. Impulsividad

Es conveniente diferenciar entre una decisión impulsiva y una decisión reflexiva. Mientras que la primera se toma desde la urgencia, la segunda se toma desde el análisis de los datos.

Como dice el refrán “la prisa es mala consejera”. Si bien es cierto que cuanto más familiar o conocido sea el tema, menos tiempo tardarás en tomar una decisión, también lo es el hecho de que la impulsividad:

  • Te priva de poder tener en cuenta todas las variables implicadas y las posibles consecuencias de una opción
  • Disminuye tus capacidades de razonamiento, análisis, atención y memoria, tan necesarias a la hora de decidir

Y si esto lo intuyes, o incluso lo sabes, ¿por qué aun así decides con prisas? Pues a veces lo haces por miedo a decir “Espera, tengo que pensarlo, mañana te digo algo. En unos días te llamo. Voy a darle una vuelta.”No tienes por qué dar una respuesta en el mismo instante que te formulan la pregunta. Tienes derecho a concederte un tiempo que aumentará la probabilidad de que tomes la decisión adecuada.

#2. Parálisis por análisis

Este error sería justamente el opuesto al anterior, y consistiría en posponer eternamente una decisión. Detrás de esta conducta se esconde:

  • Miedo excesivo a equivocarte, dramatizando el fallo.
  • Alta autoexigencia o perfeccionismo, de modo que crees que siempre te falta información para poder decidirte.
  • La falsa creencia de que tienes que estar seguro al 100% para decidir, con lo cual nunca encuentras ese estado.

Es cierto que a veces se necesita tiempo para recopilar datos necesarios, pero nunca podrás disponer de toda la información de una situación concreta.

Ponte un tiempo límite para tomar una decisión.

#3. Creer que la opción correcta es la que no tiene inconvenientes.

Esto no sólo es un error que te perjudica, sino que es una falacia. No existe la opción que no tiene desventajas, puesto que no existe la perfección, por lo tanto no la utilices de criterio cuando tengas que escoger entre varias alternativas.

Lo que sí puedes tener en cuenta con respecto a los inconvenientes es que:

  • Se den en la menor cantidad posible.
  • Sean reversibles o puedan subsanarse en algún grado.
  • Sean relativos dentro de tus prioridades y valores.
  • Coexistan con las mejores ventajas.

#4. Optar por A, y recrearte en las ventajas de B.

Esto es una de las peores cosas que puedes hacer cuando has tomado una decisión. Eliges A y después de eso te sometes al martirio de pensar, una y otra vez, en las grandes ventajas de B o de las otras opciones que has desechado.

La mejor decisión es aquella por la que apuestas, en la que crees. ¿Qué sería de los jugadores si su entrenador se dedicase a ensalzar únicamente las cualidades de los oponentes? Pues cuando menos los desmoralizaría, y probablemente comenzarían a dudar de sí mismos.

Una vez que optas por A, pon el foco en las ventajas de esa opción y haz zoom en lo que has escogido. Deja de mirar por la ventanilla a ver cómo son las opciones de los demás, porque si lo haces, tenderás a desdecirte continuamente y a crearte una sensación de inseguridad permanente.

#5. Utilizar el criterio: ¿Tú qué harías en mi lugar?

Sí, efectivamente es un interrogante muy atractivo, por breves instantes le coloca el peso de la responsabilidad a otro.

Pero no te das cuenta de que lo que otra persona decida en tu lugar será perfectamente válido para ella, pero no tiene por qué ser aplicable a ti ni a tu contexto, porque para empezar sois diferentes, con habilidades, preferencias, valores, actitudes y aptitudes distintas.

¿Qué haría un gato si estuviese en el lugar del perro?

#6. Escoger desde el miedo.

Esto significa decidir no por lo que quieres conseguir, sino por lo que quieres evitar. No es lo mismo elegir desde el miedo y la evitación que desde la libertad y la atracción.
Si escoges a X como pareja para EVITAR la soledad (el no encontrar a nadie mejor), en lugar de elegir a alguien desde la atracción por sus cualidades, aumentarás sobremanera la probabilidad de errar en tu decisión, escogiendo a alguien que no es muy compatible con tus necesidades e intereses.

#7.Decidir en caliente.

La presión, la ansiedad, el enfado y la ira nunca facilitarán la toma de buenas decisiones. Tenemos tres sistemas neuronales interconectados, resultantes de nuestro proceso evolutivo:

1. El límbico, donde reside la amígdala, lo compartimos con el resto de mamíferos. Ahí es donde se procesan principalmente las emociones básicas como la ira, el miedo, la alegría o la tristeza

2. El neocórtex, es el que nos diferencia del resto de los animales. Gracias a él ejercemos control sobre nuestras conductas, analizamos la información, imaginamos y planificamos

3. El más antiguo o tallo encefálico (común a los reptiles). Responsable de ciertos patrones de agresividad e instintos.

Así que si estás enfadado o deprimido no es un buen momento para decidir, porque le estarás dando prioridad al cerebro reptiliano o límbico en lugar de al neocortex.

Gestiona primero tu emoción, y cuando bajes de intensidad, vuelve a abordar la toma de decisiones.

Finalizamos con un vídeo de IESE Business School «Guía para tomar decisiones»:

Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer estos artículos relacionados:

 

¿Cuáles son tus errores más frecuentes al tomar una decisión?
¿Por qué crees que tomaste decisiones incorrectas? Déjame tu comentario, me importa tu opinión.

Por | 2017-07-08T15:33:45+00:00 octubre 20th, 2015|Desarrollo personal|11 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

11 Comentarios

  1. mercedessilva1212@gmail.com'
    mercedes en - Responder

    Buenisimo…de gran ayuda en el justo momento….estoy pasando por una situación de strees, depresión, desilusión donde tomar una decisión no se me esta haciendo fácil…
    Este blog.me sirvió muchísimo.
    Gracias

    • ¡Cuánto me alegra leerte Mercedes y ver que pueda serte de utilidad el Blog! Gracias por tu comentario, me alienta a a seguir acercando la psicología hasta ponerla al alcance de todos. Es cierto, como comentas, el momento de la toma de decisiones suele generar mucho estrés y angustia de por sí, la clave es intentar ver que decidir no es un fastidio del destino, sino una oportunidad de ser protagonista y elegir, pase lo que pase. ¡Te mando energía positiva además del artículo para ayudarte a decidir!

  2. JARAGAL@MSN.COM'
    Antonio J en - Responder

    Que buena pagina,en buen momento ya que estoy pasando por una situación muy deficil
    a la hora de tomar una decisión,la verdad creo que le estoy dando muchas vueltas al asunto,
    ya ni duermo pensado en todo esto.. que hacer??
    gracias.

    • Hola Antonio,
      Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo, de eso se trata, de que encontréis ideas y herramientas en ellos. Si la decisión tiene grandes implicaciones, es normal que le estés dando vueltas. Sin embargo, te recomiendo que no te invada continuamente el asunto, que te «cites» (sí, sí, has oído bien) con la decisión a una hora concreta del día y le dediques sólo un tiempo concreto. No puede estar pululando por tu cabeza todo el día y toda la noche. Tómate tu tiempo, pero ponte una fecha límite aproximada; porque, como has leído en el artículo, garantía y seguridad al 100% no vas a tener nunca. Y si tomar esta decisión, empieza a pasarte factura y afecta a tu salud o bienestar psíquico, contempla la posibilidad de dejarte asesorar por un psicólogo, el profesional no decidirá por ti, pero sí podrá darte herramientas para que el proceso de decisión sea más fácil.¡Suerte!

  3. malenalgete@hotmail.com'
    Malenachill en - Responder

    Hola a todos:

    La impulsividad puede traer malas consecuencias en cualquier caso y es algo que a mí me ha ocurrido, pues soy espontánea hasta decir basta. Hay algo que aprendí de Patricia y es un truco muy bueno a poner en práctica en casos de tomar decisiones o por ejemplo contestar a un mensaje, carta, etc…, escribir primero aparte y leerlo varias veces. En caso de decisiones se puede hacer como una balanza de pros y contras lo cual también ayuda mucho. Feliz día. Saludos :-))

    • Hola Malenachill,
      Efectivamente el manejo de los tiempos es muy importante, y la impulsividad hace que a veces nos precipitemos, pagándonos con la moneda del arrepentimiento después de decidir o decir algo. Algo relacionado con esto es poder decir «me lo voy a pensar y te contesto» cuando nos demandan una respuesta o decisión inmediata, un derecho muy obvio, pero que no siempre ejercemos, como si tuviéramos la obligación de contestar sí o no en el momento. Gracias por pasarte y tu aporte!

  4. F.a.orgaz@gmail.es'
    Antonio O. en - Responder

    Una articulo de gran ayuda, calca al 100% momentos que he pasado en mi vida y que seguro de haberlo leído antes, habría tomado decisiones mas en mi linea, por no decir correctas.
    Gracias Patricia
    A&D

    • Hola Antonio,
      ¿Sabes qué? Que de todo se aprende, si se quiere; que no somos perfectos ninguno y que de los errores salimos muy fortalecidos también. Me llegan tus palabras, gracias a ti

      • jaragal@msn.com'
        Antonio en - Responder

        Gracias Patricia!!
        en el camino de la vida vamos aprendiendo cada vez mas,
        como tu dices de los errores se aprende,tratando de no mirar atras, ni pensar en lo que se pudo haber hecho
        solo queda seguir adelante
        saludos..

        • Efectivamente Antonio, yo desterraría un tiempo verbal que es el pretérito pluscuamperfecto «Yo hubiera o hubiese hecho…». Avanzando, mis mejores deseos para ti!

          • jaragal@msn.com'
            Antonio en

            gracias!!!! Patricia por tus comentarios tan oportunos y en buena hora.
            saludos desde colombia.
            jaragal@msn.com

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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