Cómo superar el miedo a lo desconocido

Temor a las nuevas experiencias

¿Has dejado de hacer cosas por miedo? ¿Estás postergando algo sólo porque no te atreves? Si la respuesta es afirmativa, entonces es que sabes lo que es el miedo a lo desconocido, la emoción de detenerse y esconderse, porque no sabes qué puede pasar, con qué obstáculos te vas a encontrar o cómo vas a salir parado de una situación.

Esa incertidumbre se vuelve más hostil y dañina cuanto menos te mueves de tu zona de confort, ese espacio repleto de actividades y vínculos donde te sientes seguro, porque llevas tiempo en él y sabes lo que puedes esperar de cada situación y persona.

Sentirse cómodo con lo conocido no es algo extraño ni patológico, de hecho te concede tranquilidad y confianza. El problema surge cuando el aquí y el ahora no te gustan, y no te das la oportunidad de intentar cambiarlo por el temor paralizante a lo nuevo.

Entonces, sí que estás limitando el número de cartas con las que juegas en la vida, aferrándote de forma dependiente a un presente que no te convence, pero te es familiar.

Este tipo de miedo a lo desconocido no suele surgir abruptamente, sino que se va gestando desde que somos pequeños, reforzado en mayor o menor grado por nuestros padres, amigos, familiares y el ambiente en el que nos desarrollamos. Unos padres sobreprotectores que te hubieran evitado situaciones nuevas en la niñez, por miedo a que te sucediera algo o por puro desconocimiento, potenciarían este tipo de temor.

El refranero popular con frases como “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” tampoco te alienta mucho a la aventura de probar y experimentar aquello que no te es habitual, porque ensalza el valor de lo conocido incluso por encima de la calidad real.

Por el contrario, haber tenido nuevas experiencias en el ámbito de los deportes, de los aprendizajes, de las relaciones sociales, etc. desde la infancia potenciaría el deseo de conocer, de cambiar, de probar y de salir de vez en cuando de la zona cómoda/familiar.

Por otro lado, es conveniente matizar que la actitud ante el cambio también depende de nuestra personalidad, concretamente del rasgo “apertura a la experiencia”, el cual indica lo abierta que es una persona al cambio. Una persona con un nivel alto de apertura a la experiencia en un test de personalidad disfruta probando cosas nuevas, mientras que alguien que puntúa bajo prefiere abstenerse de probar cosas nuevas y se sienten más satisfecho con sus rutinas y costumbres.

Dicho lo cual, si tu temor ante las situaciones nuevas te está creando malestar, porque te impide llevar a cabo acciones que realmente te gustaría intentar, entonces has de saber que tu miedo se hará más grande y más fuerte de continuar atrincherándote en tu zona confortable.

Algunas herramientas que pueden ayudarte a afrontar más positivamente el miedo a lo desconocido son:

#1. Acéptalo como un elemento normal que no hay que eliminar.

Sé que te estarás preguntando: ¿Cómo voy a aceptar algo que no me gusta tener? Pues es absolutamente compatible: aceptar y desaprobar. Aceptar es simplemente reconocer su existencia y dejarlo estar y ser.

El miedo no tiene por qué agradarte, de hecho admitámoslo, es molesto, pero ahí está. ¿Por qué seguir negándolo?, ¿Por qué gastar tanto esfuerzo en suprimirlo y además obtener el efecto justamente contrario?

Los valientes también tienen miedo, pero pasan a la acción a pesar de él. No luchan contra el miedo, lo reconocen, se hacen cargo de él, lo entienden, le dan su sitio, ni un cm más ni un cm menos, lo cual nos lleva al siguiente punto: ¿qué pinta aquí mi miedo? ¿Para qué lo tengo?

#2. Conoce la función de tu miedo, escucha lo que tiene que decirte.

Una vez que eres consciente de que tienes miedo y dejas de intentar taparlo, como quien sumerge un balón debajo del agua, estás en disposición de escuchar por qué tu cuerpo y tu mente se han aliado para generar esta emoción en ti.

¿Para qué tienes miedo? ¿De qué te sirve? Todas las emociones tienen su función. El miedo ante lo desconocido puede recordarte que eres alguien responsable, comprometido, que te importa aquello en lo que te implicas, que le pones esfuerzo y quieres que las cosas salgan bien y los demás se sientan contentos contigo; y por todo eso, te activas y desarrollas la emoción del miedo.

¿Por qué no ibas a tener miedo ante lo nuevo? Una situación nueva es incierta, te exige más atención, aumenta la probabilidad de que cometas errores, porque no estás familiarizado con el terreno ni tienes el mismo control sobre la situación que en un contexto habitual.

Así que otra función que tiene esta emoción es la de recordarte que aceptes que comienzas, estrenas e inauguras, con lo que has de tolerar cierta incertidumbre consustancial a la novedad.

#3. Toma conciencia de lo que pierdes, si te quedas donde estás.

No hay mejor incentivo para la acción que darte cuenta de la cantidad de cosas valiosas que estás perdiéndote por la pasividad asociada al temor a lo nuevo. Todas esas experiencias a las que has dado la espalda, que podrían haberte enriquecido, aportado aprendizajes, vínculos, conocimientos, emociones positivas, etc.

Habrá cosas a las que nunca tengas acceso y no te importe, porque realmente no las necesites para llevar una vida plena y feliz. Pero, ¿qué me dices de las que se han convertido en asignaturas pendientes por tu temor a enfrentarte a algo nuevo? ¿Cómo sería tu vida sin ese miedo? Si dista mucho de la que llevas actualmente, el miedo ya no es funcional, ocupa demasiado espacio y se ha vuelto desadaptativo.

#4. Confía en tu capacidad para solventar los obstáculos.

Revisa tu propia autobiografía, busca datos que confirmen cómo en anteriores ocasiones, a pesar de haber sentido cierto miedo al comienzo, pasaste a la acción y ahora te alegras de ello.

Relativiza el peso de los errores y de los obstáculos. No hace falta que conozcas todas y cada una de las variables de una situación para que te decidas a experimentarla. Renuncia a tener un absoluto control de la situación, y podrás concederte la oportunidad de probar, errar y experimentar.

#5. Recuerda que la intensidad del miedo irá disminuyendo.

Por definición el miedo a lo desconocido irá diluyéndose a medida que vayas adentrándote en la nueva experiencia y ésta se vaya convirtiendo en algo más familiar. Es como el frío que se siente inicialmente al meterse en la piscina; pasados unos minutos, según sigues nadando y moviéndote en el agua, va desapareciendo y eres menos consciente de ello.

Tener en cuenta esto, justo antes de comenzar la nueva experiencia, puede ser de gran ayuda para relativizar el peso que este temor ejercerá sobre ti conforme te adentres en esa nueva relación, ese nuevo trabajo, ese nuevo círculo de amigos, esa visita médica, esa actividad, ese proyecto, etc.

Para finalizar un vídeo extraído de un spot publicitario de «Saga Falabella», donde se nos muestra la importancia de arriesgar y enfrentarnos a nuestros miedos:

¿Tienes miedo a lo desconocido?

¿Cómo afrontas ese temor a las nuevas experiencias?

Photo Credit: Ignacio Palomo Duarte
Por | 2017-07-08T15:33:51+00:00 marzo 31st, 2015|Desarrollo personal|11 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

11 Comentarios

  1. elbeva@hotmail.com'

    Hola Patricia. Qué buen artículo. Es una valiosísima ayuda para ir superando el temor a lo desconocido. Cuando dicho temor se vuelve desadaptativo como bien mencionas, se hace necesario tomar las medidas pertinentes del caso y vale la pena preguntarse cómo está la autoconfianza y ¿qué es lo peor que podría pasarme si lo intento? lo cual, muchas veces no es nada grave aquello que podría pasar, es solo que nos han condicionado para pensar eso. Así, que hay que seguir trabajando en la optimización de las creencias personales. Saludos…

    • Hola Elías,
      Cierto! A la pregunta de «¿qué es lo lo peor qué podría pasarme si lo intento?» añadiría «Qué puedo perder? Tanto pierdo realmente por intentarlo?» Cuando se tiene una autoestima sana, se sigue caminando a pesar del miedo, porque pase lo que pase, de alguna manera confías en tu capacidad para levantarte ante cualquier tropiezo. Un saludo!

  2. marwin681@gmail.com'
    Marwin Benítez en - Responder

    El artículo es muy bueno porque describe exactamente lo que piensa uno con respecto a una situacion nueva. Ese miedo que nos impide vivir la vida como la quisiéramos vivir.

    • Hola Marwin,
      Gracias por tus palabras. El objetivo de este artículo es precisamente dar un pequeño empujoncito para vivir la vida que realmente queremos vivir, como apuntas. El problema no es tener miedo, sino no afrontarlo o evitar. Un saludo

  3. scuyuchey@hotmail.com'
    Stephanie en - Responder

    Estimada,

    Su artículo me ayudará mucho, hace poco falleció mi madre, quien me sobreprotegió sin embargo ahora que ella no está, me aterra hacer muchas cosas como viajar, por ejemplo, de solo pensar que puedo morir en la carretera, me impide que pueda hacerlo. A parte de tomar ciertos riesgos leves. Los pasos expuestos por Ud. me ayudaran a «salir del cascaron»

    Gracias.

    • Hola Stephanie,
      Siento mucho la pérdida de tu madre. Es normal que ahora sientas que se abre ante ti una nueva etapa. Cuando perdemos a un ser querido, tomamos mucha más conciencia de la finitud y fragilidad de la vida, pero también nos hace valorar más lo que tenemos: la libertad de poder seguir viviendo. Espero que a tu ritmo, poco a poco, puedas volver a disfrutar de todo lo que te sigue ofreciendo la vida. Me alegra mucho saber que puedas encontrar apoyo en el artículo. Mis mejores deseos para ti

  4. […] veces yo también tengo miedo hijo, porque no sé cómo me van a salir las cosas. Hay momentos en los que dudo, en los que me […]

  5. pedroqmorales@gmail.com'
    Pedro en - Responder

    Hola Lic. mucho gusto muchas gracias por ayudar a gente que como este que escribe tiene mucho miedo a lo desconocido, sobretodo porque lo enfatizo mucho, se perfectamente lo que tengo que hacer y no lo hago, estoy desempleado y en una nueva ciudad pues de un tiempo acá me paralice ya no me puedo poner en acción, creo no vale la pena es muy doloroso para mi porque si bien es cierto no soy muy seguro de mi mismo pero nunca me paralice como ahora. Quiero salir delante pero me esta contando un horror de trabajo dominar este miedo. gracias saludos

  6. vgonzalezm@santillana.com'
    Víctor Go en - Responder

    Hola Patricia, mi nombre el Victor González y escribo desde Chile. Soy editor del área de Lenguaje y Comunicación y queremos utilizar un extracto de esta columna en un texto escolar para estudiantes de 10 años, en el área de Lenguaje y Comunicación. Los derechos ya fueron solicitados al copy rigth de la página, pero nos urge sumar a la columna una fotografía tuya… Busqué en la web, pero la que está en tu presentación es de muy baja calidad. Me podrías colaborar en ello. A través de la editorial, te puedo enviar la página para que veas cómo va a quedar. Sería de gran, gran ayuda. Los niños chilenos te lo agradecerán 🙂

    • ¡Por supuesto Victor! Ya os la he adjuntado por email. Gracias de nuevo por haber contado conmigo. Me alegraría mucho poder contar con una muestra de la página. ¡Mil gracias!

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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