“No estoy seguro, no creo que pueda hacerlo, no me veo”
“No sé muy bien qué elegir, ¿y si me equivoco?”
“En realidad no sé muy bien lo que quiero, ni lo que puede ser mejor para mí”
Son tres frases que pueden mostrar la ausencia de seguridad, autoestima, determinación, cualidades que se hacen necesarias cuando tienes que:
- tomar decisiones,
- expresar tu opinión,
- emprender acciones para acercarte a tus objetivos.
¿Te gustaría creer más en ti mismo? Claro, seguro que sí, ¿a quién no?
Entre las cosas que casi todos deseamos para ser felices encontramos la autoconfianza.
Entre las cualidades que solemos admirar en los demás, sin duda se encuentra la capacidad de confiar en uno mismo y sus posibilidades.
Es normal, porque el peso que tiene la seguridad en ti mismo en tu vida es determinante en tus relaciones con los demás, en tu desarrollo profesional, etc.
Es lo que hace que avances o evites, escojas o dudes eternamente, te permitas cambiar o te muevas siempre en terreno conocido.
Es lo que hace que los demás te vean como alguien que tiene las ideas claras y algo que aportar, o como alguien indeciso al que responder “cuando lo tengas claro, vuelve”
Conviene especificar que nadie está seguro de sí mismo al 100% siempre y bajo cualquier circunstancia, ni a la inversa, nadie es absolutamente inseguro siempre.
La seguridad en uno mismo no es una variable dicotómica que se tiene o no se tiene, es una habilidad que se puede manifestar en distintos grados y ocasiones, y que, por supuesto, puede desarrollarse y potenciarse.
Empecemos por evaluar cómo te defines en este aspecto:
- ¿Has dejado de hacer cosas importantes porque no confiabas en ti?
- A la hora de tomar una decisión, ¿sueles retrasar mucho el momento y después tienes constantes dudas sobre lo que has decidido?
- ¿Sueles sentirte infravalorado y rechazado por los demás?
- ¿Le das mucha importancia a la opinión que los demás tienen sobre ti?
- ¿Repasas mentalmente con frecuencia lo que has hecho o lo que has dicho incluso horas o días después?
- ¿Piensas que una de las peores cosas que puede pasarte es que alguien te corrija en el trabajo por algo que has hecho mal?
- Cuando quieres expresar lo que piensas o sientes ¿te bloqueas con frecuencia o te cuesta encontrar las palabras?
- Si algo sale mal, ¿sueles pensar con rapidez que algo has debido hacer mal?
- ¿Cuando tienes que hacer algo nuevo, lo pasas mal e intentas evitarlo a toda costa?
- Si tuvieras que hacer una tarea de mucha responsabilidad, ¿prefieres que la haga otro, dudas de ser capaz?
- ¿Sueles pedir opinión a los demás sobre la mayoría de tus decisiones?
- Cuando recibes algún elogio por parte de los demás, ¿sueles ponerlo en duda en tu mente?
Si la mayoría de tus respuestas han sido afirmativas, eres un buen candidato para matricularte en el curso de autoconfianza que te capacita para poder vivir con libertad de decisión y sin la presión del error dramático.
No es éste el lugar destinado a tal efecto, pero sí podemos darte algunas pautas para comenzar a trabajar la Autoconfianza, ¿te animas?
#1. Confía a partir de datos reales y recopila tus mejores éxitos
En consulta, me encuentro una y otra vez a personas con grandes dificultades para confiar en sí mismas, que se olvidan completamente de sus logros, como si tuvieran una ceguera selectiva y no pudieran ver todo aquello que consiguieron.
¿Cómo alguien habría de tener seguridad en sí mismo, si no tiene pruebas de ello?
La autoconfianza no es un acto de fe, necesita de pruebas de realidad. Ahora bien, que no las veas, no significa que no existan.
Creerás más en ti mismo, si eres capaz de rescatar de tu propia autobiografía todos aquellos logros de tu pasado lejano y reciente.
No han de ser grandes andanzas, basta con que seas consciente y traigas a tu memoria pequeños escalones que subiste, pequeños obstáculos que superaste.
En definitiva, todo aquello en lo que interviniste en positivo y que son pruebas de lo que podrías volver a hacer.
#2. Háblate de forma positiva, pero realista
¿Has observado al gran boicoteador que llevas dentro? Si tuvieras alguien al lado las 24 horas regalándote frasecitas del tipo…
“No vas poder”, “Ni lo intentes” “Lo llevas claro” , “estás seguro”, “ puff no creo que lo consigas”
…no me digas que no te entrarían ganas de decirle “por favor, déjame en paz, así no ayudas”.
Pues bien, esa persona resulta que puedes ser tú, tú puedes ser tú principal enemigo desmoralizador.
Así que, a partir de ahora, si te escuchas a ti mismo la misma cantinela de inseguridad, respóndete con contundencia y sustituye ese discurso negativo por otro como:
“Estoy en ello” “ahí vamos”, “adelante”, “estoy en proceso” “empezamos el camino” “llegaremos, antes o después, llegaremos”
Si te fijas, no son frases absolutistas como “soy el mejor, conseguiré todo lo que me proponga”.
Busca autoinstrucciones que sean positivas, pero te resulten creíbles.
#3. Errar no es fracasar, es vivir
Gran parte de la inseguridad en uno mismo reside en la imposibilidad de concederte el derecho a fallar.
Dudas, reculas, dices y te desdices, retrasas, rebobinas una y otra vez sobre tus pasos, etc., tanta tensión por la dichosa posibilidad de que puedas cometer un error y la interpretación dramática que hagas de esto.
No quiero venderte la idea de que el error es tu mejor amigo y que no pasa nada porque falles.
Sí, sí que pasa, todas las acciones tienen sus consecuencias, pero ¿de verdad merece la pena que contemples cada error que puedas tener como algo tan catastrófico?
Hay un gran porcentaje de errores que estás evitando a toda costa que no son tan importantes, que además se podrían subsanar después o revertir en algún grado,
Incluso otros muchos que te permiten obtener información muy valiosa sobre alguna tarea, aprendizaje o sobre ti mismo.
Luego, cuando vuelvas a sentir que te tiemblan las piernas ante una decisión o acción, pregúntate:
- ¿de verdad es tan dramático si fallo?,
- ¿de verdad será tan importante de aquí a un año lo que decida hoy?,
- ¿de verdad no podría volver a salir a la superficie de alguna manera?”
#4. Sé bueno en algo
No tienes que ser el mejor, en comparación con otros.
Es interesante que intentes desarrollar la mejor versión de ti mismo en algún área, tarea, afición, acción o competencia.
Busca algo que te haga mejorarte a ti mismo, que te suponga un reto, que tenga que ver con tus habilidades y te permita ponerlas en práctica.
Lo que no utilizamos, se atrofia. .
Ir mejorando en alguna habilidad nos da una información valiosa: significa que tenemos cierto control sobre el entorno y que lo que hacemos cobra sentido.
Esto ejerce un poderoso efecto positivo sobre nuestra autoconfianza y autoestima
#5. Haz el ridículo en cosas sin importancia
Sí, has leído bien, permítete no ser correcto y perfecto en aquellas cosas cuyos resultados no afectan determinante ni a las personas que quieres, ni a ti mismo.
Permítete tener ese maravilloso humor absurdo, bailar sin gran sentido del ritmo, cantar desafinando, cocinar recetas nuevas y que se te queme la comida, empezar a practicar un deporte y no dar ni una, ¿y qué? ¿Qué es eso tan terrible que ocurre?
Si quieres que te ayude a trabajar en tu autoconfianza y seguridad, escríbeme y consulta
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¿Crees que te falta autoconfianza?










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