Cómo dejar de quejarse tanto

Si me estás leyendo, de alguna manera, te interesa disminuir este hábito tan dañino en tu vida, o quizá estás pensando en qué podrías hacer para que esa persona, a la que tanto quieres, deje de quejarse de una vez por todas.

En el segundo caso, ¡ten cuidado!, porque concentrarte tanto en la queja de un tercero es una forma indirecta de recrearte en tu propia queja.

No es un trabalenguas, ni una trampa, es solo una advertencia para que te liberes de ese peso, y le envíes directamente el artículo a quien consideres que le puede resultar de utilidad.

Es importante señalar que el dolor emocional o las emociones negativas han de ser expresadas, liberadas y compartidas.

De hecho, la inhibición o represión emocional puede resultar tan nociva para el cuerpo y la mente como el exceso de quejas reiterativas e improductivas, por lo que no es mejor callarse lo que a uno le molesta o le hiere.

Las quejas pueden convertirse en algo tóxico, pues acaban liberando de forma prolongada la hormona del estrés (cortisol), la cual está directamente relacionada con trastornos del estado de ánimo y cardiovasculares.

Es este tipo de queja improductiva, reiterativa e intensa, la que interesa, y mucho, aprender a gestionar y regular lo antes posible.

  1. Entrénate en detectarla al inicio

Cuanto antes te des cuenta de que te acabas de enganchar al lamento estéril, antes podrás salir de este circuito con destino a ninguna parte.

Tal vez lleves tanto tiempo acostumbrado a hacerlo, que se haya convertido en un acto reflejo para ti, que tienes que desautomatizar.

Tranquilo, igual que te programaste, puedes desprogramarte. La clave es identificar el primer paso de la secuencia quejica.

Pide ayuda, si es necesario, a alguien que te conozca bien y con el que tengas confianza. Entre los dos podréis hacer un listado de situaciones que suelen funcionar como estímulos activadores de tus quejas.

Observa si lo haces más cuando las cosas no salen como tú esperabas, si es cuando realizas esfuerzos físicos o mentales, si es cuando tienes sueño o hambre, si es cuando los otros te fallan o las circunstancias te frustran, etc.

  1. Haz de la queja un personaje al que parodiar

Asigna a tu queja un nombre para que la identifiques con un personaje dramático. Cuando yo me reconozco en este registro quejicoso, suelo pensar: “¡Ahí está mi Scarlett O’Hara”

Una de mis pacientes recuerdo que decidió llamar a su queja tóxica “Oh, pobre de mí”. Da igual qué nombre le pongas, lo importante es que compruebes cómo este ejercicio te ayuda a distanciarte de la queja y  verla con sentido del humor

“Ya está aquí el de las reclamaciones” o “El lagrimillas” puedes pensar, y con ello poder ser más consciente de que este tipo de quejas reflejan pensamientos distorsionados que, en ningún caso, te definen por completo, ya que lo que piensas no es lo que eres, ni lo que es necesariamente.

  1. Escúchala, pero considérala una obviedad

Y si eres de aquellos a los que les cuesta tomarse en broma su propia queja, está bien, tómatela en serio, si quieres. Acto seguido, sé consciente de la obviedad que encierra.

Obviedad. Dícese de algo superfluo, claro, evidente, que no aporta información.

Buscar esta cualidad en tus quejas puede ser de gran ayuda para sobreponerte a ellas, especialmente cuando ya han venido con el mismo mensaje unas cuantas veces.

Escucha tu queja, y después contémplala desde esta perspectiva. Viene a señalarte una dificultad, una frustración, una injusticia, algo negativo tan, tan obvio que no quieres dedicarle mucho más tiempo, porque no te aporta mucha información relevante, ni resolutiva.

  1. No intentes eliminarla, solo amplia el zoom.

Como comentábamos anteriormente, no se trata de que reprimas la queja, sino más bien de que la trates de forma distinta.

No te castigues por sorprenderte a ti mismo quejándote cuando te habías propuesto no volver a hacerlo.

Es normal, es un hábito instaurado en ti probablemente desde hace mucho tiempo, y no va a desaparecer de la noche a la mañana.

Así que cuando entre en tu mente, déjala. Una queja es un foco selectivo de algo negativo, pero si pudieras ampliar el zoom de la foto, te darías cuenta que en la escena además de lo que apunta, hay muchos más elementos positivos que merecen tu atención.

Ejemplos:

-Queja: ¡puff, hoy salgo más tarde de trabajar! Tenemos una reunión aburridísima al final.

-Zoom: Como hoy salgo más tarde del trabajo, cuando llegue a casa tendré la cena hecha.

-Queja: Mi pareja está distante. No sé lo que le pasa. Parece que sobro, que no quiere compañía.

-Zoom: Mi pareja hoy necesita espacio. Aprovecharé para ver mi serie favorita en el sofá a mis anchas.

De alguna manera, es como si intentaras ver lo positivo del obstáculo que te subraya la queja. La clave es: pase lo que pase, busca lo bueno de cada queja.

  1. Derívala a la ventanilla que corresponda

Si te fijas bien, la queja suele ser cargante, entre otras cosas, porque expresa un problema sin atisbo de propuestas de mejora o solución.

Poner trabas sin sugerir cómo solventarlas, quita la energía y es totalmente inútil.

Por eso, querida queja, si tienes que venir a mi mente, espero que lo hagas para algo, con alguna función positiva, para generar algún cambio en mi vida; si no, te oiré, pero no te atenderé.

Este es el trato que puedes hacer contigo mismo: a cada queja, una propuesta de acción concreta que promueva el cambio, en algún grado al menos.

Ejemplos:

Queja: ¡Es increíble! Este autobús siempre llega casi una hora tarde.

Propuesta de acción: sacarme el carnet de conducir, poner una reclamación en atención al usuario, aprovechar para leer en la espera, etc.

La idea es convertir la queja en algo que precede siempre a la acción y a la resolución.

¿Eres de los que se quejan con facilidad?

¿Te cuesta muchísimo dejar de quejarte tanto?

Por | 2018-10-16T00:22:20+00:00 octubre 2nd, 2018|Desarrollo personal|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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