Pensamiento negativo: cómo sacarle provecho

“Acogeré la felicidad porque engrandece mi corazón; pero también soportaré la tristeza porque descubre mi alma”. Og Mandino

¿Y si te dijera que no tienes que deshacerte siempre de todos los pensamientos negativos que generas? Sí, ya sé, estás un poco escéptico supongo, y hasta desconcertado.

Invertimos tal cantidad de energía en tratar de eliminar estas ideas pesimistas que nos invaden, consiguiéndolo unas veces y otras no, que resulta extraño considerar la opción de quedarse con ellas, así voluntariamente.

Bueno la propuesta que te hago es que les concedas un tiempo y espacio limitado en tu cabeza, porque también tienen su razón de ser e incluso su función positiva. En definitiva, que transformes las sobras del cocido en sabrosas croquetas.

¿Por qué tendrías que hacer esto?

No, la realidad es que no estás obligado a hacerlo, pero tal vez empieces a preferir hacerlo cuando tomes conciencia de que, te pongas como te pongas, tú y el resto de los mortales, tenemos pensamientos negativos, sí o sí.

Aquí no se salva nadie. El mundo no está dividido entre los que tienen pensamientos positivos y los que los tienen negativos. No, todos tenemos de ambos tipos, aunque diferimos en la frecuencia e intensidad con la que se presentan, y sobre todo en cómo los gestionamos, transformamos o ensalzamos.

Por lo tanto, merece la pena sacar provecho de aquellos mensajes negativos que se te disparan, ya que existir van a existir. Veamos algunas de las funciones positivas que puedes darle:

#1. Incentivo para salir de la zona de confort.

Todos los grandes avances de la humanidad en tecnología, salud, etc. han venido precedidos de una mente insatisfecha, y por qué no decirlo, de algunos pensamientos negativos.

Hay quejas pasivas y quejas productivas, y son estas últimas las que movilizan al cambio. Son necesarios ciertos pensamiento negativos de frustración, inconformismo, cansancio, saturación o enojo incluso, para pasar a la acción.

Escucha tu queja, tu resoplido mental, atiéndelo y sal de las fronteras que tú mismo te habías trazado para limitarte. Sal de tu zona de confort, sal a buscar lo que te falta a partir de la conciencia de lo que te molesta, inquieta, incomoda o desgasta.

#2. Alerta para aprender de los errores.

La memoria histórica y la propia te traen gran cantidad de información, hechos, experiencias, etc. que pueden resultar tremendamente útiles, si no quieres empezar de cero en cada uno de los problemas actuales con los que te enfrentes.

Por eso, traer puntualmente al aquí y al ahora ciertos recuerdos negativos que entrañan dolor, tristeza, o activación puede resultar positivo, si los utilizas como alertas que te protegen de potenciales peligros.

De modo que ponerte al volante con el recuerdo del accidente que tuviste por ir a demasiada velocidad es adaptativo y te servirá para conducir ahora con mucha más precaución.

#3. Supervivencia y defensa.

Tal y como describe Dan Pink en su libro  “To Sell is human” (Vender es humano), la negatividad tiene la función de estrechar la visión de la persona e impulsar su comportamiento hacia la supervivencia en el momento.

En este sentido, los pensamientos negativos de miedo, te mueven a evitar o huir, de manera que si escuchas un disparo, tu miedo te hace agacharte, esconderte o escaparte, protegiéndote del peligro asociado.

Y si piensas en términos de enfado o ira, esto te ayudará en las conductas de ataque, y podrás alzar la voz, tensar tu cuerpo y tus gestos para decir “Oye, oye, perdona, te has colado, iba yo primero. Espera tu turno”

#4. El contraste necesario para el equilibrio.

Pensar siempre en positivo sería como estar siempre de vacaciones. Sí, ya sé que estarás pensando: “Pues genial. Me apunto” Pero si le das más de una vuelta a esta idea, comprobarás cómo no resulta tan idílico el panorama.

Me explico, las vacaciones, por definición, implican descanso, y para que se dé descanso se necesita haber hecho algo antes que te produzca cansancio. Si las vacaciones se extendieran eternamente, dejarían de concebirse y vivirse como tales, y pasarían a ser otra cosa.

Para que sepas que hay luz, has debido antes saber lo que es estar a oscuras. Los contrastes son necesarios en nuestras vidas para apreciar las diferencias, y por supuesto valorarlas en cada una de sus particularidades.

Tener pensamientos negativos, no con excesiva frecuencia, te ayuda a percibir la diferencia entre emociones positivas y emociones negativas, favorece el contraste y te  impulsa a buscar el opuesto: la réplica positiva.

#5. Anticipación resolutiva

Oliver Burkeman plantea en su libro The Antidote: Happiness for People Who Can’t Stand Positive Thinking (El Antídoto: La felicidad para las personas que no pueden soportar el pensamiento positivo) una teoría interesante, cuando menos, sobre cómo el camino del pensamiento negativo también puede conducir a la felicidad.

Para este autor imaginar el futuro únicamente de color de rosa es improductivo; y sin embargo, pensar con serenidad en los peores escenarios posibles puede ayudar a despojar al futuro de su efecto de ansiedad.

Pensar en los posibles problemas que pueden presentarse (sin llegar a estados obsesivos) es una forma de integrar lo negativo en la vida de forma realista y facilita el ser más resolutivo a la hora de buscar soluciones a posibles contingencias que surjan.

Con este artículo no pretendo abogar por el pensamiento negativo sin filtro, sin control y sin límites. Más bien, me gustaría señalar que el pensamiento negativo es algo consustancial al género humano, de igual forma que el positivo.

En nosotros está la capacidad de generar los dos tipos de estilos de pensamiento. La clave podría residir en desarrollar la habilidad para que coexistan en la medida adecuada.

Cuando lleguen las ideas negativas, no te desgastes siempre intentando huir de ellas o negarlas. Puedes sacarles provecho y hacer unas estupendas croquetas mentales.

Finalizamos con un vídeo de Gabriele Oettingen. Esta profesora de la Universidad de Nueva York, tras diversas investigaciones, ha comprobado que pensar en positivo produce emociones agradables en el momento, pero se relaciona con un peor rendimiento; y cierta dosis de pensamientos negativos aumenta la motivación por seguir luchando.

DLDwomen14 – Rethinking Positive Thinking
Photo credit: Alba Soler

¿Eres capaz de encontrarle una función positiva a tus pensamientos negativos?

¿Conoces el poder positivo del pensamiento negativo?

Por | 2017-07-08T15:33:50+00:00 julio 14th, 2015|Desarrollo personal|5 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

5 Comentarios

  1. paunavarro.80@hotmail.com'
    Pau 23 julio, 2015 en 10:44 am - Responder

    Buen artículo. Coincido especialmente con la conclusión final. Parece que hoy en día todos debemos perseguir la felicidad a toda costa y que no nos podemos tener pensamientos negativos, cuando es lo más natural del mundo sentir cierta decepción en ocasiones. Lo importante es que no nos condicione toda la vida y nos motive a mejorar.

    • Patricia Córdoba 4 agosto, 2015 en 3:33 pm - Responder

      Gracias Pau por tu comentario. Sí, de hecho a veces nos sentimos mal simplemente porque no aceptamos que podemos tener emociones y pensamientos negativos con funciones positivas. ¿Alguien conoce a alguien que no tenga nunca pensamientos negativos? Ahí lo dejo…

  2. irtha.lopez.m@gmail.com'
    Irtha López 1 marzo, 2016 en 6:34 pm - Responder

    Gran artículo.

    Me han gustado todos los apartados, especialmente el último, el de la anticipación resolutiva. No conocía el libro que mencionas pero me parece muy interesante, en concreto cuando dices “pensar con serenidad en los peores escenarios posibles puede ayudar a despojar al futuro de su efecto de ansiedad”.

    En general, me parece que es muy importante ayudar a ver el lado positivo de aquellos pensamientos y sentimientos que consideramos desagradables y, por tanto, inútiles. Creo que es un error verlo así, como tú dices, porque ser siempre positivos aburre y nos priva de muchos aprendizajes y avances.

    Gracias por este artículo tan esclarecedor.

    • Patricia Córdoba 1 marzo, 2016 en 9:06 pm - Responder

      Hola Irtha,

      Gracias por pasarte y tu aporte.
      Sí, de todo se puede sacar provecho, y anticiparse en negativo puede resultar muy útil en la resolución de problemas.
      El reto es no cruzar la línea que separa lo funcional de lo disfuncional, cuando una acción empieza a generarnos malestar porque nos invade y más que soluciones a mi problema, encuentra para cada solución un problema nuevo.
      Esto nos llevaría a otro debate 🙂 ¿Cuánto y cómo anticipar de manera resolutiva? En ese sentido, tu artículo http://introvertidamentetuya.com/pre-ocuparte-sin-preocuparte/ puede arrojar luz sobre este tema.

      Un abrazo!

      • irtha.lopez.m@gmail.com'
        Irtha López 2 marzo, 2016 en 10:40 am - Responder

        Totalmente de acuerdo.

        La línea entre lo funcional y lo disfuncional es bastante delicada y, como tú dices, decidir cuánto y cómo anticipar de manera resolutiva se vuelve una tarea compleja.

        En ese sentido, me gusta mucho el enfoque de la terapia de aceptación y compromiso para reducir malestar y favorecer el avance ,) Aunque entiendo que es delicado.

        Muchos debates se abren a cada opinión que una expresa, creo yo =)

        Un abrazo.

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

  • Aprender a manejar la tristeza y la culpa
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