Cómo tratar con pesimistas

¿Has percibido alguna vez cómo determinadas personas directamente te roban la energía?

Tú acabas de tener una idea, y esa persona gris llega, la escucha y te subraya toda una lista de inconvenientes que acaban tirando a la papelera la propuesta con la que tú salías de casa.

Ocurre un imprevisto, mantienes la calma, se te ocurre como solucionarlo, y llega la persona gris y ¡zas! encuentra tres problemas a la solución que habías encontrado.

Estos dos ejemplos representan el jarro de agua que sientes que te arrojan cuando estás muy cerca de pesimistas: aquellos que son más propensos a juzgar las cosas por su aspecto más desfavorable o negativo

En ocasiones, tratar con alguien así no tiene mucha repercusión en tu vida, porque no mantienes un vínculo estrecho con él, o porque tú eres especialmente optimista y te afecta más bien poco.

Otra cosa es cuando te encuentras con varias personas significativas en tu vida (pareja, familiar, etc.) o con las que tienes que interaccionar con mucha frecuencia (compañeros de trabajo, clientes, etc.) que son verdaderamente tóxicos para tu mente por la negatividad que desprenden en la mayoría de sus comentarios.

Si es así, y además no te sientes lo suficientemente positivo para contrarrestar esta influencia, habrás empezado a notar cómo te sientes más apagado, desmotivado y sin fuerzas tras el contacto con estos pesimistas recalcitrantes.

Sí, te acaban de absorber la energía que habías acumulado y que de nuevo tienes que regenerar.

 

¿Es posible protegerte de esta visión contaminada que intentan trasladarte?

Escuchemos un pequeño relato que refleja hasta qué punto exponerse continuamente a mensajes pesimistas puede desalentar:

Una competición de sapos

En un lejano pueblo se organizó una carrera de sapos, con el objetivo de lograr llegar a lo alto de una gran torre.

Había en el lugar una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos. Comenzó la carrera.

Pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era:

– ¡Que pena! Esos sapos no lo van a conseguir… no lo van a conseguir…

Los sapitos comenzaron a desistir. Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima.

La multitud continuaba gritando:

– ¡Que pena!! Ustedes no lo van a conseguir…

Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo aquel sapito que seguía y seguía tranquilo, y ahora cada vez más con más fuerza.

Ya llegando el final de la competición todos desistieron, menos ese sapito que curiosamente en contra de todos, seguía. Llegó a la cima con todo su esfuerzo.

Los otros querían saber qué le había pasado. Un sapito le fue a preguntar cómo él había conseguido concluir la prueba.

Y descubrieron que… ¡Era sordo!

 

Y ahora hagamos una pequeña autoevaluación:

  • ¿Con quién te identificas más, con los sapos que sucumbieron  o con el que  lo logró?
  • Cuando alguien te dice que algo que te has propuesto no es posible, ¿te lo crees? , ¿te desanimas con facilidad?
  • ¿Te cuesta responder con positividad cuando te transmiten negatividad?

 

Veamos algunas  recomendaciones para dar un giro a las misivas pesimistas que  te lanzan:

#1. Detecta cuando el pesimista empieza a emitir  toxicidad.

Una vez que observas que te están llegando recurrentemente esos contenidos negativos por parte de alguien, evalúa si están empezando a resultarte tóxicos. ¿Te sientes peor después de estar un rato expuestos a ellos? ¿Ha cambiado tu estado de ánimo tras hablar con esa persona?

Si es así, identifícalo como tóxico para ti, y prepárate para protegerte.

#2. No hagas un debate con un pesimista.

-Eso no saldrá.

-Bueno, voy a probar.

-Estás perdiendo el tiempo.

-No me importa perder el tiempo, me compensa.

-Crees que te compensa ahora, pero luego te arrepentirás.

-Bueno de todas formas pienso hacerlo

-Pensar, pensar, no parece que estés pensando mucho. Las cosas no son tan fáciles.

Si observas, este diálogo podría seguir hasta el infinito. Es un debate perdido. Si has detectado este ciclo de luz-apagón-luz-apagón-luz-apagón cuando conversas con alguien, y notas cómo te vas desinflando, salte del escenario.

Renuncia a seguir echándole el pulso , no trates de convencerle, pues le generarás más negatividad que volcará a propulsión, y tú estarás ahí para tragártela.

#3.  Deja que la negatividad pase

Otra técnica que puedes emplear es la de mantenerte de cuerpo presente, pero de mente ausente. Deja que su negatividad vaya diluyéndose como una nube, que pasa y fluye si no encuentra resistencia.

Mantente callado. Ve gradualmente dándole señales de desinterés por sus dramatizaciones. Puedes hacerlo a  través del lenguaje no verbal: retira el contacto ocular, ve ladeando tu cuerpo y distanciándote físicamente.

No realices un corte brusco, simplemente deja que tu mente, poco a poco, se vaya alejando de ese momento y espacio contaminado.

#4. Plantéate disminuir o  eliminar el vínculo que te une a esa persona.

Si has logrado apreciar que ese pesimismo no es puntual, sino que más bien corresponde a una tendencia,  cuestiónate hasta qué punto te merece la pena relacionarte con esa persona.

Si también te aporta aspectos positivos, o tienes un vínculo emocional estrecho con ella, puedes seleccionar el grado de implicación y frecuencia de contacto.

De modo que cuando observes que empieza con el discurso pesimista, aprendas a retirarte (física y mentalmente), y en cuanto comience con el neutro o positivo, de nuevo acudas con normalidad.

No obstante, puedes proponerle que acuda a psicoterapia para que le enseñen a sustituir sus pensamientos negativos por otros más racionales o positivos.

Por otro lado, si esta persona no es relevante en tu vida, optimiza tu tiempo y tus energías, ¿para qué sigues hablando con ella? No estás obligado a hacerlo.

#5. No dejes que nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer.

Recuerda que cada uno ve la película de la vida con unas gafas distintas según sus esquemas, educación, creencias o valores, etc. No tomes prestadas sus gafas, crea tu propio cristal para salir a mirar el mundo.

A continuación un vídeo del Dr Eduardo Rodríguez con pautas para tratar con pesimistas, con esas personas que no creen que la vida pueda mejorar y que nos sabotean los planes:

Photo Credit: Carmen
Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo patriciacordoba

¿Tienes que relacionarte con pesimistas que te absorben energía?

¿No sabes qué hacer para que no te afecte el pesimismo de alguien cercano?

 

Por | 2017-07-08T15:33:50+00:00 septiembre 29th, 2015|Cuentos y frases célebres|3 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

3 Comentarios

  1. jota.perez@gmail.com'
    Juanjo 11 octubre, 2015 en 3:15 pm - Responder

    He leido tu artículo:

    http://www.tupsicologia.com/como-tratar-con-pesimistas/

    y me ha “molestado”, porque yo como pesimista o incluso como pensador crítico, la mayoría de las veces no tengo, o no creo tener, la actitud que indicas de “saboteo” cuando alguien me presenta una idea tiendo a buscar los “fallos”, los “problemas” pero con el ánimo de mejorar la idea o intentar preveer y resolver posibles incidencias.

    Realmente no creo que decir “que buena idea” cuando ves un problema es de muy poca ayuda o incluso me parece mal.

    Supongo que el artículo se refiere a gente que dice no por sistema, sin valorar realmente el problema.

    Otra cosa es que en mi vida personal tienda a ver el futuro de forma pesimista, esta vez sí sin datos (el futuro no existe).

    Se dice que cuando hablas con una mujer esta suele querer un “escuchador” no un consejero, que lo que necesitan es hablar y si no te preguntan no des tu opinión, ¿será es la forma de que los pesimistas no seamos tóxicos?

    • Patricia Córdoba 11 octubre, 2015 en 3:27 pm - Responder

      Hola Juanjo,
      Gracias por tu aportación. Los rasgos de personalidad o tendencias de conducta son siempre un continuo en el que nos colocamos todos en distintas posiciones, del 0 al 100, yo puntúo 70 en extroversión, 35 en pesimismo, etc; por tanto no son rasgos puros que nos definan como blanco o negro. Los profesionales sanitarios que manejamos mucho las etiquetas diagnósticas a veces pecamos de encasillar a las personas, pero lo cierto es que las particularidades de cada uno no responden siempre a lo que cabría esperar de las etiquetas diagnósticas. De ahí que haya personas con Síndrome de Down con carreras universitarias, y por tanto también pesimistas que no cumplen todos los criterios para pesimistas, o que si los cumplen no manifiestan los mismos en la misma intensidad.

      Igual que con las dolencias físicas:
      -Yo tengo miastenia gravis.
      -Anda como yo, ¿a ti te pasa que las piernas …?
      -No a mí eso no me pasa, a mí lo que me pasa….

      Las etiquetas diagnósticas nos ayudan a los profesionales a comunicaros y a llegar a consensos, pero jamás darán respuesta a la particularidad de cada persona. Por eso, tú puedes identificarte con algunos rasgos de ser pesimista, pero no con el de boicoteo a los demás.
      En cuanto a decir “qué buena idea” a alguien cuando en realidad ves que no lo es, sería ser falso, no optimista. El optimista no niega la realidad ni la falsea, pero opta por hacer hincapié en lo positivo o se abstiene de cebarse en lo negativo o la dificultad.

      Lo que comentas de las mujeres que buscan escucha y no un consejero, también se da en los hombres: tiene que ver con el deseo que todos tenemos a veces de que simplemente nos escuchen activamente (y nada más) sin que necesariamente nos den 1000 ideas para resolver un problema. Y sí, la escucha activa es un preventivo estupendo de la toxicidad. Ahí te dejo otro enlace para ampliar:

      http://www.tupsicologia.com/sabes-escuchar-activamente/

  2. sugi-@hotmail.es'
    Desmitificando, que es gerundio 27 agosto, 2018 en 12:32 pm - Responder

    No tengo conocimientos sobre psicología; pero, para empezar, no veo demasiado sentido a los dos primeros párrafos. Cuando una idea nos parece equivocada, yo creo que conviene decirlo. Con educación, con “asertividad”, como dicen ustedes; pero hay que decirlo. Si eso supone algún inconveniente para quien ha expuesto la idea, en fin, quizá su problema sea la falta de madurez. A lo mejor se debería estudiar la relación entre “optimismo”, al menos el optimismo tal cual lo ha definido implícitamente la autora del texto, y la falta de madurez o la escasa tolerancia a las críticas. Desde luego, para alguien incapaz de aceptar las críticas, cualquiera que critica puede ser “tóxico”, aunque la crítica sea bienintencionada.

    Ver inconvenientes o falencias en una idea no significa desestimar el proyecto, sino localizar los errores para mejorar. Huelga decir que la persona que presenta el proyecto puede replicar, claro. Un optimismo excesivo cuando acometemos el proyecto puede impedirnos detectar errores o carencias; el pesimismo no siempre es malo.

    En segundo lugar, yo creo que en la vida siempre es necesario cierto grado de pesimismo, y no me parece serio estigmatizarlo. Hay un artículo muy interesante publicado por uno de sus colegas, Marino Pérez Álvarez: “La psicología positiva y sus amigos: al descubierto”. Es un texto beligerante, desde luego, en el cual Pérez Álvarez concluye que los estados anímicos de tristeza están relacionados con: uno, una mejor comprensión de la realidad y, dos, un carácter más altruista y cívico. Para el autor, hay cierta relación entre alegría y egoísmo. No me parece incorrecto asociar a los estados anímicos de tristeza cierto pesimismo y a los estados de alegría cierto optimismo; así pues, partiendo de las conclusiones de Pérez Álvarez, el pesimista tiende a comprender mejor el mundo y a comportarse de modo más cívico, una conclusión, diría yo, contraria a las ideas populares de la actualidad.

    Un saludo.

Deje su comentario

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Legalidad: Los datos que proporciones al enviar tu comentario, serán tratados conforme la normativa vigente de Protección de Datos y gestionados por Patricia Córdoba Álvarez. Uso de los Datos: La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos, es para responder únicamente y exclusivamente a tu comentario. Consentimiento: La legitimación se realiza a través de tu consentimiento expreso.  En ningún caso tus datos serán cedidos a terceras personas. Derechos: Puedes ejercer tus derechos de rectificación, oposición y/o eliminación de tus datos, enviando un email a consulta@tupsicologia.com

CERRAR

¿Necesitas superar tu ruptura

de una vez?

 

POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

  • Aprender a manejar la tristeza y la culpa
  • Entender la etapa del duelo que atraviesas
    • Utilizar tu pensamiento en positivo
      • Volver a encontrar sentido a tus días
      • Decir adiós a tu ex y poder empezar una vida nueva
A %d blogueros les gusta esto: