Cómo ser más optimista

¿Cuánto tiempo dedicas a fijarte en lo negativo?
¿Tienes más facilidad para buscar el lado positivo de las cosas o el lado problemático?

Es increíble la cantidad de tiempo que invertimos quejándonos, recreándonos en algo que nos ha sucedido y nos ha dañado, imaginando posibles amenazas futuras o renegando de aquello que nos resulta molesto de los demás, de nuestra vida o de nosotros mismos.

Es más que llamativa la cantidad de esfuerzo, tiempo y energía que derrochamos en elaborar lo que se llaman pensamientos negativos, dejándonos invadir por ellos.

  • ¿Existe alternativa?
  • ¿Puedes desintoxicarte de esa negatividad?
  • ¿Crees que se puede desarrollar la capacidad de ser positivo?

La respuesta es rotundamente sí, puedes aprender a ver, percibir e interpretar la realidad de una manera más positiva.

“Pero yo de siempre he sido más negativo, a mí siempre me cuesta ver el lado bueno de las cosas…”

Estas y otras excusas similares pueden ser las objeciones que te hagas a ti mismo para retrasar el cambio que, en algún momento de tu vida, tendrás que hacer si quieres vivir en positivo, en lugar de dejar transcurrir la vida viendo qué te depara.

Cómo introducir el optimismo en tu vida y empezar a disfrutar de ello.

Veamos algunas de las recomendaciones clave:

1. El optimismo es una opción. Siente que puedes escoger.

Es importante tener siempre en mente, pase lo que pase, que un acontecimiento no es la causa de tu estado de ánimo.

Antes de llegar a sentirte como te sientes, has hecho una interpretación de la realidad. Te has lanzado pequeños mensajes, a veces tan rápidos y tan automáticos, que apenas eres consciente de ellos, pero así es.

Siempre hay un momento en el que puedes elegir tomarte las cosas de otra manera.

¿Y eso de tomarse las cosas de otra manera qué significa exactamente?

Pues quiere decir que en ti está la capacidad para poner tu atención en los aspectos positivos o mejorables de una situación, o concentrarte en los aspectos dolorosos, molestos o negativos.

Existir, existen ambos polos, lo negativo y lo positivo coexisten desde mucho antes de que tú nacieras; pero siempre tienes la oportunidad de elegir desviar tu atención hacia el lado más amable de las circunstancias, o no hacerlo

Sé consciente de ello, desde hoy mismo. En cada momento, tienes ante ti una elección, elige en qué quieres detener tu mente por más tiempo: ¿en lo que tienes o en lo que te falta?, ¿en lo que has perdido o en lo que aún mantienes?; ¿en lo que ignoras o en lo que sabes?; ¿en lo que te suma o en lo que resta?

2. El optimismo tiene muchas formas o caras. Busca algunas, están ahí.

No hay una única manera de ser optimista, porque no hay una sola vía para rodearse de contenidos positivos.

La positividad está ahí, aunque a veces te pasa desapercibida y puedes acostumbrarte a no enfocar en ella.

Basta con que sintonices, hay miles de ocasiones donde hallarla. Es como el artista que es capaz de detectar arte donde otros tan sólo ven piedra, o la embarazada que no puede evitar ver antes que los demás bebés, etc.

Cada uno está especializado en detectar las cosas que más le interesan o le mueven.

Por eso, si comienzas a interesarte y especializarte en contenidos positivos, la positividad llegará a ti de manera rápida y aprenderás a detectarla antes.

Te harás experto en localizar estupendas oportunidades, allí donde el pesimista tan sólo es capaz de percibir molestia, queja y negatividad.

Así que puedes iniciarte en este reto diario de acercarte al lado positivo de las cosas. Hazlo, aunque al principio tardes más en conseguirlo y tengas que salir a explorar y sudar.

¿Dónde están esos contenidos positivos?:

-Busca gente que te transmita positividad.

Elige pasar más tiempo con personas tónicas (con sentido del humor, vitalistas, emprendedoras, alegres, luchadoras, etc.)

-Sé muy selectivo a la hora de escoger la dosis adecuada de contenidos negativos que quieres tolerar.

Has de conocerte a ti mismo y saber con qué cantidad de noticias, comentarios, películas o lecturas negativas empiezas a intoxicarte y a sentirte mal.

Por el contrario, asegúrate tu dosis diaria de información positiva, busca noticias, medios de comunicación, conversaciones, programas de radio, lecturas, películas o actividades que te generen armonía, tranquilidad, energía, pensamientos positivos, etc.

Existen, aunque a veces haya que indagar e investigar un poco más.

-Dedica un tiempo diario a recrearte en lo positivo.

Y si no dispones de este tiempo, entonces es que tienes que crearlo, inaugurar el espacio diario en tu vida para detenerte a pensar qué está pasando por tu vida que merece que le sonrías, que te regodees, que te felicites y que lo disfrutes.

Unos minutos diarios pueden ser suficientes para ser consciente de que la positividad está en tu vida.

Así que siéntate y dedícate a: felicitarte por tus logros, sentirte agradecido por aquello que tienes y por los que te rodean, repasar los acontecimientos que te han hecho aprender, reírte del lado cómico que has podido encontrar en tus errores y en algunas situaciones absurdas cotidianas, etc.

¿No dedicas tiempo a quejarte, a observar que te duele y a enfadarte por lo mal que te van las cosas? ¿Y qué te parece si empiezas a invertir el mismo tiempo en lo contrario? De nuevo, tú decides.

3. El optimismo puede aprenderse. Conviértelo en un hábito en tu vida.

Ojalá seas de ese porcentaje de personas que han nacido con tendencia a ser positivos, esos que desprenden positividad a su paso y que con suma facilidad responden de manera optimista ante las adversidades cotidianas.

Eso significaría que cuentas de manera natural con una de las mejores herramientas para afrontar los obstáculos de la vida.

Sin embargo, puede que seas de aquellos que tienen que levantarse con el propósito de ejercitarse en esta habilidad que llamamos optimismo, porque no es algo que les salga de manera natural y fluida.

Si es tu caso, no te desesperes, ni te quejes, estarías alejándote de nuevo de la positividad; que no hayas nacido con este recurso no significa que no puedas hacer algo para adquirirlo.

Ponte manos a la obra, puedes aprender a ser más optimista, igual que has adquirido otros aprendizajes en tu vida.

¿Qué necesitas?:
-¿Saber qué hacer? Rodearte, escoger contenidos positivos

-¿Cómo hacerlo? Incorporarlo en tu vida a modo de rutina igual que te duchas o desayunas a diario. Cuanto más automatizado esté, más pronto lo incorporarás a tu día a día y lo convertirás en tu “manera de vivir”

-Constancia: no importa las veces que te alejes o que te des cuenta que has vuelto a caer en el pesimismo. En cualquier momento del día tienes una nueva oportunidad para ejercitarlo.

Es algo que se recarga y se retroalimenta de elementos positivos, así que cuántos más contenidos positivos tengas en tu mente, con más reservas contarás para mostrarse optimista cuando lleguen las dificultades, los conflictos o los problemas.

4. El optimismo siempre gana: tiene una capacidad transformadora y creadora.

Sé optimista, introduce cambios a tu vida y sé consciente de las enseñanzas.

El pesimismo es bastante fácil de seguir y mantener, porque quejarse y subrayar lo negativo no implica esfuerzo por cambiar nada, de hecho si lo cambias, cuidado, no vaya a ser que ya no tengas de qué quejarte.

El optimismo es más complejo: requiere pasar la mirada dos veces por la misma circunstancia, buscar y husmear el saliente por el que agarrarte, reflexionar para obtener una moraleja de una adversidad, esforzarte por ver la ventana que se abre tras la puerta cerrada.

Si quieres ser más optimista, no puedes ir con prisas por la vida, exigiendo que las cosas se te pinten rosas ya, ahora y rápido.

Ser más optimista implica:

-Intentar hacer cambios.

Porque crees que en algún grado siempre hay algo que puedes hacer para revertir, mejorar, paliar o relativizar lo negativo que ha ocurrido.

Sentirse agente activo y protagonista de tu vida es fundamental. Por supuesto que hay un margen de variables que no están bajo tu control, muy bien tenlo en cuenta, pero elige concentrarte en aquellos factores que sí puedes cambiar, lo que depende de ti.

¿Qué puedes hacer? ¿Qué necesitas? ¿Cómo podrías mejorarlo?

-Intentar ver oportunidades.

Quizá haya situaciones difíciles que se te presenten como inmodificables, ante las que realmente poco o nada puedas hacer.

En este caso, toca aceptar. No obstante, pasado un tiempo, siempre podrás hacer algo con tu actitud: sacar una enseñanza, un aprendizaje, una moraleja o simplemente quedarte con lo bueno de lo que perdiste.

¿Qué has conocido de ti mismo, de otros o de la vida a través de esta experiencia?,
¿Con qué conocimiento cuentas ahora que antes no tenías?,
¿Qué habilidades has desarrollado al vivir esta circunstancia dolorosa y adversa?
¿Qué moraleja sacas de este obstáculo?
¿Con qué te quedas?

Deja tu opinión en los comentarios.

¿Qué haces tú para intentar ser más optimista?

Por | 2017-09-05T23:02:46+00:00 septiembre 5th, 2017|Psicología|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

  • Aprender a manejar la tristeza y la culpa
  • Entender la etapa del duelo que atraviesas
    • Utilizar tu pensamiento en positivo
      • Volver a encontrar sentido a tus días
      • Decir adiós a tu ex y poder empezar una vida nueva
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