Viudo: ¿volverme a enamorar o eterna soledad?

En el artículo de hoy, Malenachill, colaboradora del Blog, nos invita a cuestionarnos el significado de la soledad tras la viudedad.

“67 años y ella se ha ido, me he quedado solo, mi media naranja, mi complemento, mi amor, mi compañera durante 45 años ya no está, ni va a estar, se ha ido la mitad de mi vida, ya no hay ilusión, ni esperanza ni ganas de volver a empezar. Además, como ella, ninguna, la mujer de mi vida, insustituible, ¿cómo va a ocupar su lugar otra mujer? La traicionaría, no puedo hacerlo, nunca la he traicionado, ni pienso hacerlo.”

Son pensamientos y sentimientos reales de algunas personas que pierden la mitad de su “yo” cuando pierden a su pareja, creen que deben seguir siendo fieles y no ven más allá.

Al principio la soledad hasta la necesitan, para sumergirse en su pena y su dolor, incluso para llorar y hablar con su pareja, aunque no esté.

Pero a veces, esa soledad se convierte en eterna, pasan los años y no hacen nada por cambiar su situación y ocurre que, la familia, por mucho que quiera acompañarles, tiene su vida, sus trabajos, responsabilidades familiares con hijos, etc.

La soledad deseada por fidelidad, se convierte en soledad obligada, que con los años, no se lleva bien.

En la vejez, esta soledad si no se gestiona bien, se convierte en una pesadilla que a veces deteriora la mente de las personas y las hace sentirse vacías, abandonadas, entonces solo se sientan a esperar su momento de marchar.

Me baso en una experiencia, no propia, pero sí que he vivido muy de cerca. Ahora pienso que si ese sentimiento se hubiera gestionado con ayuda…

Apoyo para hacer ver a la persona que existe otra oportunidad, por lo menos de no sentirse solo, de tener una compañía, aunque no vaya a ser comparable a su amor de siempre, pero sí un apoyo para la vejez y para no sentirse en soledad.

Hay personas que se cierran y no solo sentimentalmente, sino socialmente, y yo creo que, la soledad elegida es buena y a veces necesaria, pero la soledad obligada deteriora, y hace que la persona no avance en su vida y se quede siempre en el pasado.

No debería existir la fidelidad después de la muerte, porque aunque el sentimiento por esa persona perdure toda la vida, ya no está y hay oportunidades de volver a ser feliz y sobre todo, de no estar solo por obligación.

Creo que un tratamiento psicológico próximo a la viudedad, igual que cuando se rompe una relación de pareja, sería muy necesario, para abrir las puertas a algunas personas que por sí solas no ven la salida.

Como siempre, gracias por dejarme colaborar Patricia.
Malenachill.

Gracias a ti Malenachill, pones sobre la mesa un tema, que puede hacer que la vida de la persona que se queda, evolucione del sufrimiento hacia la aceptación con dolor.

En esta ocasión, a partir de esta exposición, me gustaría plantear algunas preguntas que viudos y viudas me han trasladado en mi consulta:

  • ¿Podré enamorarme de nuevo tras enviudar?
  • ¿Cuánto tiempo debe pasar para volver a tener una relación sin sentirme mal?
  • ¿No estoy traicionando su recuerdo, de alguna manera, si vuelvo a tener pareja?
  • ¿No boicoteará mi tristeza cualquier intento de emparejarme otra vez?

Una de las experiencias más estresantes y traumáticas que una persona puede vivir es la muerte de la pareja, porque su pérdida se lleva, en muchos casos, no solo al compañero de vida y apoyo principal, sino una forma de vivir que le daba bienestar y estabilidad mucho tiempo atrás.

La sensación de vacío es indescriptible, y el proceso de duelo conlleva su tiempo, pues la persona ha de adaptarse a la nueva situación, reestructurar sus rutinas, y volver a darle un sentido a sus días.

Si eres viudo, todo esto, lo harás gradualmente. Nadie va a sustituir a quien fue tu pareja. Tan solo se trata de que te permitas, poco a poco, poder vivir otras experiencias sociales, culturales, familiares, etc.

Es decir, volverás a viajar, volverás a disfrutar de un espectáculo, de una charla, y entre otras cosas, podrás también tener otras relaciones sociales que vengan a sumar a tu vida.

Y si una de éstas, es de nuevo el amor, no te boicotees a ti mismo, date la oportunidad de integrarlo como una experiencia más que te ofrece la vida, algo para estar agradecido.

El amor que sientes por tu pareja ya vive en ti, aunque no esté. La soledad autoimpuesta no va a hacer ese amor más grande o eterno, porque desde la tristeza y la soledad eternas, su recuerdo será sufrimiento.

Permítete seguir viviendo, y esto incluye estar abierto a nuevas experiencias, cuando te vayas sintiendo preparado.

Para finalizar, me gustaría rescatar el siguiente décalogo que propone el escritor italiano Arnaldo Pangrazzi, en su libro “La pérdida de un ser querido”, para que los viudos y las viudas puedan ser felices de nuevo:

Primero: Aquel a quien has perdido sigue viviendo dentro de ti. Descúbrelo, descúbrela.

Segundo: El viudo y la viuda deben comunicarse, deben desahogarse, deben abrirse a la amistad y a la familia.

Tercero: El pasado no se puede cambiar. El viudo y la viuda deben tomar decisiones, asumir la nueva vida que les queda por delante. La toma de decisiones es un estímulo para mirar al futuro y no sentirse presos del ya inevitable ayer.

Cuarto: El viudo y la viuda deben ser muy pacientes consigo mismos. Es preciso dar tiempo al tiempo.

Quinto: Aprende a perdonar y a perdonarte. No te tortures por los errores cometidos ni por las responsabilidades del pasado.

Sexto: Recurre a la fe. Es preciso desahogarse en Dios y confiar que no hay prueba que El permita que no podamos superar. Esta fe y esta confianza se han de nutrir de la oración.

Séptimo: Cree en ti mismo, en ti misma. Siéntete útil. El sufrimiento estimula la creatividad.

Octavo: Entabla nuevas relaciones. No está en juego tu fidelidad al ser querido que ya murió. Estas nuevas relaciones alegrarán tu corazón e incrementarán tu amor por el que marchó.

Noveno: Vuelve a sonreír. La sonrisa te ayudará a superar el dolor y a descubrir espacios de alegría, de esperanza y de optimismo cotidianos. Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.

Y décimo: Comienza dar, a darte. El modo más eficaz de vencer la propia soledad y de superar el dolor es implicarse en la soledad y el dolor de los demás.

¿Qué piensas tú?

¿Crees que es posible volver a enamorarse siendo viudo?

Por | 2017-08-07T23:40:22+00:00 abril 4th, 2017|Psicología|1 comentario

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

Un comentario

  1. jota.perez@gmail.com'
    Juanjo 9 abril, 2017 en 9:49 pm - Responder

    Gran aporte, hablamos de un gran trauma y estoy muy de acuerdo con lo mencionado por ambas, solo tengo un pero a la cita del escritor italiano, no todos tenemos fe, algunos tampoco la queremos, preferimos jugar con las “cartas” que vemos y no esperar nada que caíga del cielo, aunque entiendo que para mucha gente es una gran ayuda.

    Siempre desde el respeto.

Deje su comentario

CERRAR

¿Necesitas superar tu ruptura

de una vez?

 

POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

  • Aprender a manejar la tristeza y la culpa
  • Entender la etapa del duelo que atraviesas
    • Utilizar tu pensamiento en positivo
      • Volver a encontrar sentido a tus días
      • Decir adiós a tu ex y poder empezar una vida nueva
A %d blogueros les gusta esto: