Lo que no debes decir a alguien con ansiedad

Cómo ayudar a alguien con ansiedad

Vivir con ansiedad es difícil, indudablemente, pero tampoco es fácil vivir con alguien que padece este trastorno.

Si tienes un amigo, familiar o pareja que tiene ansiedad, has de saber que una de las cosas que le inquietan es “que se le note”, que le observen, que no entiendan cómo se encuentra y lo que necesita en determinados momentos.

En ocasiones su crisis de ansiedad va en aumento simplemente por la necesidad de disimularla que tiene, o el intento de inhibirla a toda costa que se autoimpone.

Cuanto más quiere aparentar estar bien, más ansiedad se genera.

Cómo reaccione la gente de su entorno es una variable determinante para poder modular, acentuar o disminuir su ansiedad.

Aunque te sueñe extraño, puede llegara  tener ansiedad por tener ansiedad, si siente que los que le rodean esperan que se encuentra bien rápidamente.

La impotencia de no saber

Tú, sufres porque sufre, porque no sabes cómo ayudarle, qué decirle para que disminuya su angustia. Él o ella sufre su ansiedad, y además sufre por temor a que te canses de comprenderle o ayudarle.

A veces, te resulta complicado entender en toda su dimensión su malestar, ya que tú no ves peligro alguno cuando, de repente, le ves sudando, agitado, nervioso y en estado de alerta permanente.

Ser testigo de cómo alguien a quieres lo pasa mal por algo que no te parece real, racional o lógico, es muy duro.

Puedes perder la paciencia, reaccionando de forma enérgica para señalarle que son solo fantasmas que habitan en su mente, y que no hay nada de qué preocuparse.

Sin embargo, quien sufre un trastorno de ansiedad, te mirará impotente, desalentado, agotado, pensando “yo no estoy así por gusto o porque quiero”.

Por eso, es tan importante la función de familiares y allegados en el proceso de recuperación de alguien que malvive con ansiedad, porque aún no sabe muy bien qué le pasa, y mucho menos, cómo solucionarlo.

Por favor, intenta ver por sus ojos. No juzgues su ansiedad y no intentes racionalizarla desde tu prisma, tus creencias o lógica.

No has de estar de acuerdo con sus motivos para tener ansiedad, solo tienes que escucharlos, empaparte de ellos para realmente conocer a qué se está enfrentando.

Lo que no debes decirle a alguien con ansiedad

«Pero, ¿qué le digo cuando le viene la ansiedad?»

Es una de las preguntas que suelo recibir en mi consulta ante la desesperación que causa ver sufrir a quien quieres.

Dar con las palabras adecuadas no es tan fácil, de hecho no tienes por qué saber cómo apoyarle, si no has sufrido ansiedad o no te han asesorado de algún modo.

A veces, con la mejor de las intenciones, puedes decir algo que, lejos de ayudarle, le hace sentir peor. NO te culpes, no tenías por qué saberlo.

Ante la duda, si no sabes muy bien qué decir, no digas nada. Escucha, acompaña, incluso arropa afectivamente.

De ahí, que sea tan importante tener identificados, al menos, algunos de los mensajes que pueden resultar contraproducentes:

#“No te pongas nervioso”

Pedirle esto es presuponer que la ansiedad es poco más que un botón de on/off que, con proponérselo, o una instrucción sencilla, se desactiva. Desafortunadamente, esto se aleja mucho de la realidad.

Cuando alguien con ansiedad lo escucha, se siente impotente, como si le estuvieran diciendo que es cuestión de voluntad o elección su problema.

Y esto, obviamente, es una simplificación del problema que, además, es improductiva.

Esto puede generarle más presión por intentar que no se le note, con el consiguiente aumento de ansiedad.

Para que puedas comprenderlo mejor, intenta recordar algún momento ne que tú mismo hayas estado nervioso, inquieto o preocupado.

¿Recuerdas que te era difícil dejar de estarlo?

¿Recuerdas la sensación de descontrol de tus emociones?

¿Recuerdas cómo otro desde fuera podría juzgar tu preocupación como desproporcionada?

Entonces piensa qué te hubiera ayudado realmente escuchar, qué te hubiera aliviado en algún grado.

Alternativa: “Entiendo que estás nervioso, sé que estás nervioso”

#“¿Por qué no te relajas?”

Sé que tu intención con esta expresión es movilizarle a la acción, motivarle a que se tome las cosas de otra manera, a que cambie de actitud, o a que transforme su comportamiento.

Sin embargo, lo que siente quien sufre por ansiedad es algo similar a lo que alguien, que se está ahogando, sentiría si otros le dicen “¿por qué no nadas?”

“¿Por qué?, ¿Por qué? Porque si supiera cómo hacerlo lo haría” –puede llegar a pensar con frustración y más angustia.

Conocer el objetivo, no significa disponer de los recursos para alcanzarlo.

Llegar a gestionar la ansiedad es el resultado de un proceso, de un aprendizaje, no es un acto mágico y abrupto que puede darse por el hecho de que se lo comentes.

Si quieres ayudarle a aprender a relajarse, aquí puedes enseñarle cómo practicar la respiración diafragmática

Ten por seguro que si se encuentra en ese estado es porque o no dispone de recursos, o tiene tal bloqueo que le es difícil poder acceder a ellos.

Lo que para ti es evidente para el otro puede no serlo.

¿Alguna vez has sido incapaz de encontrar algo que estaba delante de tus narices pero no conseguías verlo por el estado de nervios que tenías? Pues eso  es lo que puede estar experimentando.

Alternativa: “¿Quieres que juntos busquemos recursos de ayuda para aprender a relajarnos?”

# “No es para tanto”

Si te detienes a pensar un segundo, la dificultad o importancia de algo, cuando menos es un concepto relativo, ¿no?

¿Con qué gafas estás mirando el mundo cuando dices esta frase? Con las tuyas, ¿verdad? Entiendo, para ti es tan obvio que no está ocurriendo nada terrible, que lo único que quieres es transmitírselo a quien quieres para que no sufra en balde.

Tu motivación puede ser buena, pero el efecto puede ser contrario al deseado, puesto que hará que se sienta incomprendido.

Con esta expresión, le estás invalidando su emoción, dándole a entender que no debe sentirse así, y que se angustia sin motivo alguno.

Su motivo tendrá su origen en el miedo, pero existe. Negárselo, solo contribuye a que te oculte cómo se siente y se distancie.

Ya sé que quieres animarle, ayudarle a relativizar y desdramatizar, pero con este tipo de frases lo único que consigues es que se sienta culpable o ridículo por tener una emoción negativa.

Intenta ponerte en su ,lugar, ver de verdad por sus ojos, antes de tener tanta prisa porque el otro sea positivo y cambie su perspectiva.

Alternativa: “¿Qué te preocupa? Me importa cómo lo ves tú”.

#“Todo va a ir bien”

Esta es la frase que mejor ejemplifica un deseo cargado de intención positiva hacia otro, pero es así como lo recibe el protagonista con ansiedad: tan solo como un deseo.

Está claro que con esta expresión quieres transmitir positividad y esperanza. En términos generales es así, pero cuando se lo dices a alguien que tiene ansiedad anticipatoria, el mensaje le resultará poco creíble, condescendiente y poco empático.

Al escucharlo, piensa que le restas importancia a su malestar, sin tomar en serio sus preocupaciones.

Consolar con promesas futuristas que además no puedes garantizar al 100%, no le aliviará durante mucho tiempo.

Es preferible que le hables de forma positiva, pero realista, haciendo más hincapié en las soluciones que en la existencia, o no, de problemas.

Soy consciente de que esta frase está muy extendida en las redes sociales, ha sido utilizada hasta la saciedad durante la pandemia, y entiendo la buena intención que subyace, pero a mí, personalmente, siempre me ha chirriado.

Mi cerebro la ha rechazado como si tuviera 3 añitos y de forma condescendiente me dieran una palmadita, sin escuchar realmente lo que me preocupa.

Si a alguien le sirve, estupendo, pero cuando tienes ansiedad, te aseguro que necesitas algo más que estas palabras.

Alternativa: “Tal vez las cosas no vayan absolutamente bien siempre, pero juntos podemos buscar soluciones, si eso ocurre”.

#“¿Es por mi culpa?”

Al ver que su ansiedad no remite y aumenta su agotamiento y angustia, puede que te cuestiones si ha sido algo que has hecho, o que has dicho, lo que le ha generado ese malestar.

Tú no eres la causa de su trastorno de ansiedad, tenlo claro.

Recuerda que lo que le ocurre no es una respuesta a tus acciones; es algo que lleva experimentando, probablemente, desde hace tiempo, y que tiene su origen en otras variables que, poco o nada, tienen que ver con tu conducta.

Tu amigo, tu familiar o tu pareja tiene ansiedad. Lo que te llega es la manifestación de su problema, pero su persona es mucho más que lo que le está sucediendo.

Claro que hay cosas que puedes hacer para que él o ella esté mejor, pero tú no eres el culpable, como mucho serás una variable en la ecuación.

Alternativa: “Sé que no puedo eliminar tu ansiedad, pero cuenta conmigo para ayudarte”.

Propuestas para apoyar a alguien con ansiedad:

  • Sé honesto. Si no le entiendes, exprésale que te cuesta comprender lo que le sucede, pero que te importa cómo se siente.
  • Hazle saber que te importa cómo se encuentra, que estás dispuesto a escuchar lo que le inquieta, que estás ahí.
  • Pregúntale qué necesita, con qué puedes ayudarle, qué prefiere hacer en ese momento, dónde podría encontrarse mejor.
  • Transmítele tranquilidad y serenidad. Demuéstrale que no tiene que preocuparse además de lo que vayas a pensar tú, o de cómo pueda perjudicarte a ti su ansiedad.
  • Ofrécete a acompañarle a determinadas actividades o situaciones sociales que asocie con ansiedad, para que sienta que cuenta con tu apoyo (esto no significa que las hagas por él, sino que le demuestres que caminas con él)
  • Anímale a expresar su malestar, y si está receptivo, después puedes intentar redirigir la conversación hacia otro tema más neutro o positivo.
  • Déjale la propuesta de consultar con un psicólogo, acompáñale si quiere, enfócalo como un recurso para conocer más sobre su problema, y por lo tanto, estar más cerca de la solución.

Si estás preocupado, porque alguien a quien quieres está sufriendo de ansiedad, puedes asesorarte sobre cómo ayudarle. Consulta.

¿Alguien a quien quieres sufre de ansiedad?

¿Cómo intentas ayudar a alguien con ansiedad?

Por | 2020-07-19T12:12:40+00:00 julio 19th, 2020|Psicología|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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