Cuando los demás no valoran tu esfuerzo

¿Sientes que haces cosas por los otros que apenas te agradecen?

¿Tienes la sensación de que los demás no aprecian tu trabajo en casa o en tu empresa?

¿Piensas a menudo que no se dan cuenta de todos los malabares que haces para que ellos se encuentren cómodos?

¿Observas frustrado cómo tu esfuerzo pasa totalmente desapercibido para otros?

Si te ves reflejado en alguno de estos supuestos, es que tu agotamiento o impotencia te están pidiendo a gritos que te prepares para un cambio.

Es muy frustrante ser una persona multitarea las 24 horas para que todo esté perfecto y todos estén a gusto, y comprobar con estupefación cómo los destinatarios de tu sobreesfuerzo mental y físico apenas lo ven.

Es más, en determinadas ocasiones pueden llegar incluso a exigirte más o a asediarte con reproches cuando eventualmente bajas el ritmo a la hora de satisfacer sus demandas. Unas demandas que ni valoran, ni reconocen .

¿Crees que el mundo está en contra de ti?

¿Crees que convives o trabajas con una panda de desagradecidos?

Bueno, esa seguramente será la explicación más frecuente que suelas darte, cuando agotado, te sientes como el felpudo por el que todos pasan, sin más.

Lo sé, porque escucho diariamente en mi consulta y en mi cotidianeidad a muchas personas que se están poniendo grises, anímicamente hablando, porque se dejan arrastrar por el hábito tan dañino de autoasignarse el papel de superman o superwoman, moviendo montañas y piedras por otros, para después pasar sin pena ni gloria, ni recibir un simple gracias.

Sin embargo, no tengo intención de escribir este artículo para invitarte a un mero desahogo, porque habrás comprobado también que la queja, sostenida en el tiempo, si no va acompañada de una acción resolutiva, no solo es ineficaz, sino que acentúa tu malestar.

Quiero animarte a dar una nueva interpretación a lo que ocurre para que puedas empezar a tener más control sobre la situación.

Sígueme el razonamiento. Si hay una víctima , necesariamente hay un culpable, ¿sí?

Entonces, deja que entre en tu mente una nueva tesis sobre lo que estás viviendo.

¿Y si resulta que los otros simplemente no ven lo que tú estás haciendo, porque son unos inconscientes, porque no están poniendo consciencia ni atención en lo que haces? ¿Y si resulta que lo están dando por sentado como el sol en la mañana?

Si fuera así, ¿cómo entonces iban a valorar algo a lo que están habituados, algo que creen que estás encantado de hacer y que tú eliges? ¡Vamos que lo ven como si lo llevaras en tu ADN, tan normal, tan normal!

Si fuera así, y no hubiera malos en esta película, quizá entonces podrías liberarte de ser una víctima de quien no valora tu esfuerzo.

Esto no significa que el malo seas tú, quiero decir que no hay buenos ni malos, que hay más bien un reparto de responsabilidades, y que lo más eficaz para tu bienestar emocional es responsabilizarte de tu parcela.

En ese sentido, te dejo algunas propuestas para empezar a darle la vuelta a la frustración que te invade, cuando los otros no valoran tu esfuerzo; y así, poder pasar más fácilmente de la decepción a la acción.

#1. ¿Cuál es tu cambio pendiente?

¿Lo que te disgusta del otro, qué carencia tuya refleja?

Detrás de lo que te molesta de otros, siempre tienes la oportunidad de ver el cambio pendiente que te queda a ti por realizar.

Si crees que los demás son unos egoístas que se aprovechan de tu implicación y esfuerzo, plantéate, ¿qué cambio estás posponiendo de tu parte para que eso se resuelva?

¿Podría ser tu cambio pendiente en este caso, empezar a bajar tu nivel de esfuerzo? ¿La actitud de los demás podría estar avisándote de que es hora de que bajes tu nivel de autoexigencia en aquellos espacios en los que no se te valora?

Este enfoque que se dirige a ti, en lugar de al otro, te dota de control sobre la situación, porque comienzas a ver en esta decepción o frustración una oportunidad de reajustar la energía que estabas derrochando.

#2. Busca otro motivo para hacer lo que haces

Todos queremos que se nos reconozca lo que hacemos, y es normal buscar cierta aprobación y agradecimiento cuando le ponemos el alma a nuestros actos.

Ahora bien, la realidad nos muestra cada día que el reconocimiento externo es variable, no es algo con lo que vayamos a contar de forma contigente  y segura siempre que hagamos algo por otro.

La vida nos cuenta (otra cosa es que no la escuchemos) que cuando haces A por Fulanito, Fulanito te puede decir “gracias”, “¡solo haces esto!”, “yo no veo que hagas nada”, “yo sí que hago por ti”, etc. Es decir, que no hay garantía de ser valorado por otros, que a su vez tienen sus propios esquemas de interpretación de tu acción A.

Esto te invita al acto inteligente de buscar otros motivos para tus acciones, que no sean los externos (azucarillo, aplauso, elogio, reconocimiento, favor devuelto, etc.) .

Cuando hagas algo, intenta conectar con tus motivaciones internas, con el “para qué estoy haciendo esto, qué beneficio saco de esto, de qué me sirve llevar a cabo estas tareas, por qué estoy donde estoy…”

Esto hará que cobre sentido lo que haces, con o sin refuerzo externo posterior.

 

#3. Reconfigura tus vínculos

Cuando tienes la sensación de que lo que recibes dista mucho de lo que das, sea esto en forma de amor, reconocimiento, gratitud, sonrisa, apoyo, consideración, etc., ¿no es hora de plantearse algo?

Si el otro no me da lo que yo considero que merezco, por supuesto que puedo pedírselo; pero si las peticiones van a saco roto, una y otra vez, ¿por qué sigues condicionando tu bienestar al cambio de un tercero?

Ha llegado el momento de dar un paso atrás y plantearte que puedes retirarte, parcial o totalmente, de escenarios donde crees que tu mensaje y tus acciones no son apreciadas.

“Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia” Oscar Wild. Ya el dramaturgo nos invitaba a ser agentes activos en nuestra forma de vincularnos a los demás.

Sé consciente de que puedes empezar a relacionarte con mayor o menor frecuencia, con mayor o menor intensidad y desde ángulos diferentes. Estás absolutamente en tu derecho de hacer este reajuste temporal, o definitivo en algunos casos.

 

Y tú, ¿sientes que tu esfuerzo es valorado por los demás?

¿Están reconociéndote lo que haces por ellos? ¿Lo necesitas?

 

Por | 2018-01-28T23:00:48+00:00 marzo 13th, 2018|Desarrollo personal|10 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

10 Comentarios

  1. arquimedes8@yahoo.es'
    Fran en - Responder

    Gracias Patricia por tu interesante artículo. Muestras otra situación en la que algunas personas se ven reflejadas en su día a día y en sus vidas. No me considero ningún Superman, pero sí he vivido situaciones como las que tan bien describes, y creo que ya no sólo no valoran tus esfuerzos, sino que tampoco tienen empatía, ni tienen en cuenta qué daño y cómo pueden afectar a las demás personas. No tienen el tacto de tratar adecuadamente a la otra persona, ni intención de dialogar, ni ser tolerantes, ni de tener una mente abierta para poder resolver estas situaciones. Creo que el enfrentamiento se debe evitar, pero no siempre sucede. Aparte de que si es algo que se repite en el tiempo, va desgastando a la persona, y parece que no se produce ningún cambio. Sí, supongo que el cambio tiene que venir por uno/a mismo/a, y cambiar nuestra forma de percepción y de recepcionar todo lo que sucede en nuestro exterior. Eso supone un trabajo interno importante, y a veces se logra, pero otras veces resulta más complicado si existe una incompatibilidad de caracteres, falta de entendimiento, etc. Se trata de realizar ese aprendizaje para no depender de las acciones de los demás, y dejar que te afecten. No esperar la aprobación, o valoración de nadie, sino de uno/a mismo/a, y dejar de ser tan exigente con uno/a mismo/a. Gracias por compartir estos conocimientos prácticos para muchas personas. Un abrazo muy fuerte.

    • Hola Fran,

      Todo lo que sucede a nuestro alrededor es información que tengo que utilizar para plantearme si tengo que modificar algo en mí. Si de forma continuada me relaciono con personas que no valoran lo que hago, algo ahí fuera está pidiéndome que me replantee algo en mí (mi forma de darme, mi forma de relacionarme, etc.)
      A veces cuando los demás no valoran mi esfuerzo, se está produciendo un espejo, pues soy yo quien realmente no valora todo lo que hago o la forma desmedida en la que me doy. Ante la falta de empatía de los demás, como dices, tengo el derecho a protegerme con autorrespeto.
      Gracias a ti por tu aportación!

  2. sabate@gmail.com'
    Sergio Abate en - Responder

    Hola, pareciera que escribiste el articulo para mi. Estoy pasando una serie de situaciones altamente desgastantes, entre las que un comun denominador es ese «sentirse desvalorizado»: esas situaciones implicaron la renuncia a un trabajo muy anhelado por mi, la separación de un matrimonio con 3 hijos muy chicos, y varias otras cosas. He llegado incluso a somatizar el «pesar», el «dolor» de no ser valorizado, a tal punto que empecé con una especie de enfermedad autoinmune. Y obviamente se impone un cambio, pero despues de casi medio siglo de vida durante el cual uno se vincula de determinada forma, es dificil: es dificil sacar de entre los valores pilares que rigen las acciones, el valor de la justicia, y es dificil no dejarse doler cuando las injusticias te pasan todas juntas. Es dificil pensar que «el otro» no registra nada de lo que uno ha hecho por el., al punto de devolverte una indiferencia galopante. Es duro admitirlo, pero muchas veces hay abuso: «voce abuso, tiró partido de mi abuso» dice la canción brasilera famosa». Y alli es donde entra la propia responsabilidad, la de cambiarse de lugar. Darse cuenta que estan sacando partido de uno mismo, y poner las fichas en otro casillero es lo que hay que hacer, aunque duela.

    • Hola Sergio,

      Claro que escribí para ti el artículo, para ti ya para todos los que sienten que la desvalorización externa les demanda un cambio interno. Siento lo mal que lo has podido pasar y espero que de todo salgas fortalecido, pues así lo transmite la fuerza de tus palabras.

    • odriaanna@gmail.com'
      Anna en - Responder

      Sergio que increible te has descrito y me he visto a mi misma

  3. volfir77@gmail.com'
    Oram en - Responder

    Hola Buscaba un articulo que me dijera que hacer ante esta situación que estoy pasando. Vivo en Venezuela que esta pasando por una situación muy difícil y me he vuelto el principal sostén de la casa. En mi casa solo piensan en si mismos y nunca valoran todo el esfuerzo que hago para que las cosas funcionen dentro de este hogar. Solo duermo lo justo y mal porque ni siquiera respetar mi sueño. No puedo comer a la hora que corresponde ni en tranquilidad porque, debido al trabajo, tengo que dejarlo para atender a la clientela en mi negocio, mientras mi familia están acostados viendo televisión. Y así muchísimos abusos. Me quedo con el pensamiento de Oscar Wilde: «regala la ausencia a quien no valora tu presencia».
    Espero pronto emigrar, y al ver que falto, a ver si así me valoran mas. Es como dice el refrán: «nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde».

  4. sabelegu28@gmail.com'
    Sandra Beatriz en - Responder

    Hola me llego mucho tu articulo,solo hasta que perdi a perdi a mi hijo entendi que no soy todopoderosa! me quejaba de hacer tanto y que no valoraran mi tiempo,mi dedicacion inclusive hasta mis buenas intenciones de ayudar incondicionalmente pero las personas abusan lo dan todo por asentado!ya no mas me canse de sentirme la victima ahora soy responsable de mi misma y voy dosificando ,me ha costado y a veces reincido pero ya soy conciente puedo identificarlo y tu escrito me ratifica mi actitud.Que DIOS te bendiga…

  5. noramabelcardozo@hotmail.com'
    Nora en - Responder

    Hola, estoy pasando por una situación difícil tengo cáncer de mama y estoy en tratamientos, mi situación es complicada tengo una familia que no les importa el esfuerzo mio en conseguir las cosas, nunca se ponen en mi lugar y tampoco les interesa ni salud, siempre ayude en todo lo que pude a criar a mis sobrinos ya que sus padres son separados, la madre siempre vivió en la burbuja, y despertó tarde después de que otras personas estuvieran gastando sus vidas por sus errores, lo único que hace es separar a la familia. A donde va provoca líos familiares y después se hace la víctima.
    Y cuando uno la enfrenta y coloca distancia sale con incoherencias, para ella los egoísta son las personas que la enfrentan, que se cansan, que dicen basta. Y la verdad es muy agotador pasar por esto más tener una enfermedad.

  6. manu_canya@hotmail.com'
    Manu en - Responder

    Pues a mi me pasa que cuando quieres mejorar cosas de uno mismo por el bien de los demás y mío propio, la otra persona aún viendo que lo vas hacer estas en ello ella lo agradece peeeero luego te dice si vuelves a estar igual aunque sea como llamarlo recaída, es un problema de frustración que cambia el temperamento, ya me da el ultimátum de no quiero esto y me voy porque no me puedes asegurar que no vuelva a pasar, cuando yo estoy primero por mi, porque es algo mío, remediando esto con un profesional, es lícito la decisión de cada uno, aun así, te crea el decir que no valora el esfuerzo y la constancia, quiere la vida ya, sino nada, se va, e es como que a un alcohólico le dices si tienes una recaída aunque estés tratandote y esforzandote, luchando, me voy a ir…

  7. joseant.lopez-1@yahoo.com'
    Pepe L en - Responder

    Muchas gracias. por el momento estoy 100% dedicado a cuidar a mi mama y ocuparme de la casa. Mi hermano (que vive fuera del pais) llega de visita hice el esfuerzo de limpiar y ordenar la casa pero siempre encuentra un pero o algo que reprocharme que porque no hice esto o debi hacer esto. amo a mi hermano, no lo dudes, pero es muy triste sentir que no valoran el esfuerzo y encuentre un pero y que mi esfuerzo no vale 10 pesos

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