Cómo aumentar la autoestima de los niños

Tips para enseñarle a quererse.

Proverbio chino: “la vida de un niño es como un trozo de papel

en el que todos los que pasan dejan una señal”

El concepto que tenemos de nosotros mismos y la estima que nos otorgamos son elementos decisivos a la hora de relacionarnos con los demás y poder resolver los obstáculos que nos coloca la vida.

La autoestima nos ayuda a tomar decisiones, a levantarnos cuando nos caemos, a concedernos la oportunidad de probar y errar, a perdonarnos por nuestras imperfecciones y a saber dar amor a los demás.

Pero, ¿qué pasa si carecemos de ella? La buena noticia es que, afortunadamente, podemos recuperarla, sanearla y desarrollarla en cualquier omento de nuestra existencia. Sin embargo, la mejor medida preventiva que podemos tomar es cuidar la autoestima de nuestros niños para que sean adultos con autoconfianza y un sano concepto de sí mismos.

Es, precisamente, en la infancia cuando se va formando la autoestima. El niño no analiza sus pensamientos y los hechos como el adulto. Se caracteriza por tener un pensamiento egocéntrico, por lo que piensa que todo está relacionado con él. Si le prestan atención y cuidado, piensa que es porque él es importante. Si no se siente querido, cree que es porque tiene algo malo y no se lo merece.

Por eso, padres y educadores tenemos una labor muy importante que hacer en el buen desarrollo de la autoestima de los más pequeños. ¿Es posible aumentar la autoestima de los niños? Hay algunas recomendaciones que pueden ser de gran utilidad en este sentido:

#1. Validar sus sentimientos.

Esto significa reconocer la importancia de los sentimientos de tu hijo. A veces, te es tan doloroso ver cómo tu niño sufre cuando está triste, que puedes tender a negarle su derecho a sentirse mal o abatido, consolándole rápidamente con eso de “venga, no llores, no estés triste, no es para tanto”.

Aunque lo hagas con la mejor de las intenciones, el mensaje que le estás trasladando es que no tiene derecho a sentirse mal y que su emoción no es adecuada, ni válida.

Así que comienza por permitirle que exprese su emoción, sea cual sea, devuélvesela como válida para que después esté más receptivo a escuchar opciones sobre cómo manejarla, o cómo resolver un problema en particular.
“Sé que estás triste. Lo que te ha dicho tu amigo te ha hecho sentir mal, ¿verdad? “ Es un ejemplo de cómo hacerle sentir comprendido, consiguiendo que tu pequeño sienta respeto por sus propias emociones.

#2. Renuncia a las etiquetas.

En las primeras etapas de la vida las etiquetas que recibe el niño le ayudan a poder definirse después, con lo cual ten mucho cuidado con las que le asignas, porque tenderá a integrarlas como verdades difíciles de cuestionar.

“Mira que eres malo”, “eres un completo desastre”, “No se puede ser más vago que tú”, frases como éstas pueden hacer que luego tienda a ajustar su comportamiento a lo que otros piensan de él. Estas etiquetas, lejos de motivar al cambio, refuerzan un concepto negativo y demasiado global de uno mismo.

Si quieres hacer una crítica a tu hijo, ten en cuenta que es posible regañar sin dañar. Dirígela a la conducta que quieres que cambie. Señala el comportamiento que no te gusta, en lugar de hacer referencia a su forma de ser. Por ejemplo: “Has dejado los juguetes tirados por el suelo, por favor mételos en el cesto” es menos estigmatizador que “eres un desordenado, ¿tú crees que algún día cambiarás?”

#3. Exprésale tu amor y tu afecto.

No hace falta que reserves las demostraciones de afecto para ocasiones especiales, cualquier momento es bueno para decirle que le quieres, para abrazarle, para sonreírle, para besarle, o para acariciarle la espalda en señal de ánimo.

No hay contraindicaciones para el exceso de amor, no las hay, no se va a malacostumbrar, al revés, como mucho se acostumbrará a que le quieras, ¿y qué? Expresarle tu amor no es sobreprotegerle, ni consentirle todo. Manifestarle tu afecto es compatible con ponerle límites y decirle “no”.

¿Qué te parece más peligroso para su autoestima pensar “me quieren porque son mis padres” o “ni mis padres me quieren”? No lo dudes, aprovecha ahora para inculcarle la idea de que es digno de ser amado.

#4. Refuérzale verbalmente sus pequeños logros.

Ayúdale a fijarse metas de superación, siempre que éstas sean alcanzables y tengan una dificultad razonable dentro de sus capacidades actuales. Exponerle a situaciones que albergan una dificultad excesiva puede frustrarle y generarle un sentimiento de inseguridad e impotencia.

Es positivo hacer hincapié en el proceso y no tanto en el resultado. Animarle a sentirse orgulloso y contento mientras está realizando la acción, no sólo cuando llega al fin.

Cualquier aprendizaje es una oportunidad para reforzarle sus logros, por pequeños que sean. Cualquier escalón que suba ha de ser reforzado por padres y educadores en primer lugar, para que después él pueda autoreforzarse y motivarse por sí mismo.

#5. Evita las comparaciones.

Si quieres motivar a tu hijo al cambio, no hagas uso de las comparaciones. Detrás de tu buena intención, hay un efecto negativo directo contra su autoestima. “Venga hombre, mira tu hermano qué obediente es y cómo me hace caso a la primera”, “pues tu amigo Leo siempre lleva buenas notas a casa”, palabras que le harán sentirse inferior.

Puedes hablar de su evolución y compararle con respecto a sí mismo “venga, a ver qué podemos hacer este trimestre para que entiendas las matemáticas. Mira el trimestre pasado se te dieron bien, seguro que éste podemos hacer algo para que vuelva a ser así, ¿qué se te ocurre?”

Quizá no puedas evitar que otras personas le comparen, pero lo que sí puedes hacer es reforzarle su derecho a ser diferente, especial y tener su propio ritmo y características. “Todos somos distintos, no te compares. Hay cosas que se nos dan mejor que a otros, y otras que se nos dan peor”

Ten presente esta frase de Albert Einstein para que, de alguna manera, se la traslades a tu hijo en cada pequeño paso que vaya dando en sus aprendizajes y experiencias:

“Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar a un árbol,

vivirá toda su vida creyendo que es estúpido”

Finalizamos con un vídeo de Educando en Valores desde la Primera Infancia de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE), donde se ofrecen consejos a padres y maestros sobre cómo educar el valor de la autoestima en niños y niñas.

¿De qué otras maneras cuidas la autoestima de tu hijo?
¿Sabías que la autoestima del adulto se asienta en la infancia?

Por | 2017-07-08T15:33:51+00:00 marzo 20th, 2015|Psicología Infantil|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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