Cómo criticar a los niños
“Haz lo que te digo, no hagas lo que hago”.
Es el mensaje que en el fondo quieres lanzar como padre cuando pierdes los nervios y acabas gritando en nombre de la autoridad que representas, sin ser muy consciente de las palabras o el tono que empleas a la hora de reprobar la conducta de tus hijos (“Lo haces y punto, porque yo te lo digo que soy tu padre y mando”).
Horas después, a veces incluso minutos después, reculas disculpándote con el mea culpa, creando cierta confusión en los niños que, sorprendidos, se anotan un tanto al escuchar de los mayores “Lo siento, no quería gritarte o llamarte tonto.” Y es que los padres también nos «portamos mal».
Sí, efectivamente, quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Pero que sea un error común, no es excusa para no intentar hacer algo diferente. No se trata de pasarte al extremo opuesto con un exceso de permisividad que fomente la transgresión de límites indiscriminadamente.
Puedes encontrar un punto intermedio con el que hacer una crítica constructiva a los más pequeños de la casa, para que con el tiempo se conviertan en adolescentes que puedan mostrar desacuerdo a sus padres desde el respeto.
Algunas recomendaciones que puedes seguir:
#1. Concreta el comportamiento a mejorar.
Es más recomendable hacer referencia sólo a la conducta que ha resultado molesta u ofensiva ese día, sin aludir a lo sucedido en otras ocasiones, lo cual desviaría la atención o provocaría una actitud de defensa por parte del niño “No, yo el otro día no deje las zapatillas tiradas”
#2. Cuidado con las comparaciones.
La comparación más sana es la que pone el énfasis en la diferencia entre el rendimiento actual y el potencial, es decir, entre lo que se hace y lo que realmente se podría conseguir de acuerdo a las capacidades. No obstante, para que sea efectiva conviene que estés seguro de que el niño también percibe esta diferencia y sabe que podría esforzarse más.
Lo que es contraproducente es plantear la crítica en términos comparativos, “lo haces peor que tus compañeros-hermanos-primos”, “cuando yo iba a tu curso sacaba mejores notas”, “el año pasado eras mucho mejor estudiante que ahora”.
#3. Critica el comportamiento versus la forma de ser.
“Hoy has dejado tu ropa tirada por el suelo, métela en la cesta por favor” es más constructivo y aporta más información que “eres un completo desastre”. Etiquetar con descalificativos no sólo no elimina la conducta inadecuada, sino que contribuye a que el pequeño se forme una idea muy general de sí mismo, sintiéndose incompetente en muchas más cosas de las que en ese momento se intenta modificar.
#4. Enfatiza más en el objetivo que en el fallo.
Enfatiza más ne lo que habría que hacer “¡Qué bien que has estado haciendo los ejercicios! Estaría fenomenal que aumentaras el tiempo de estudio de esta otra asignatura” que en lo que no ha hecho (“si muy bien con hacer deberes, pero no estás cumpliendo el planning de estudiar x tiempo”).
#5. No hagas preguntas para señalar desaprobación.
A la hora de corregir un comportamiento, expresar el desagrado en forma de pregunta o en un tono interrogativo, destruye el aura de autoridad. Ej.: “¿por qué no dejas de jugar a… y te pones a trabajar?”. Este tipo de preguntas deja al niño con una puerta abierta a la elección. Y el buen comportamiento no es algo opcional. Mejor sería: “deja de jugar a… y ponte a trabajar”.
#6. Las preguntas retóricas que no admiten ningún tipo de respuesta deben evitarse también
No son eficaces para la modificación de conductas. Ej.: “¿por qué estás haciendo el tonto, si llevo una hora diciéndote que te pongas a estudiar?”. Ante esto el pequeño se siente frustrado, resentido, humillado o indiferente, pero no motivado a cambiar por convencimiento
#7. Suprime “sermones” o explicaciones verbales de larga duración.
Las parrafadas largas en las que tú, como padre, a modo de monólogo, das gran protagonismo al comportamiento inadecuado, son improductivas. Esto suele ser interpretado por el niño como un castigo aburrido, sin generar cambios significativos en él (“Yo me trago tu sermón, y a cambio consigo hacer lo que me da la gana”)
Para finalizar te dejo un vídeo con recomendaciones para educar sin gritos de la psicóloga Laura Cifuentes en el programa HOY por Hoy Jerez:
Nadie nace sabiendo y como padres también podemos aprender mucho. Pregunta, consulta.
¿Cómo criticas o regañas a tus hijos?
¿Recuerdas cómo te criticaban a ti tus padres?
Photo Credit: ruurmo











Deje su comentario