Si quieres cambiar a tu pareja, aquí no aprenderás a hacerlo

Inicio/Pareja/Si quieres cambiar a tu pareja, aquí no aprenderás a hacerlo

Si quieres cambiar a tu pareja, aquí no aprenderás a hacerlo

Si quieres cambiar a tu pareja, pregúntate por qué

Es bien sabido que en la etapa de enamoramiento prácticamente no se ven defectos en el otro y además se tiende a mostrar sólo el lado más amable y atractivo, de modo que los dos tortolitos acaban creándose una imagen idealizada el uno del otro y “todos tan contentos”. Veamos cómo sucede:

#1. En cierta manera, cuando estás enamorado practicas inconscientemente el ejercicio de ir recopilando datos (en la conducta, gestos o palabras del otro) que confirmen la imagen de la pareja ideal que deseas.

#2. Con el transcurso del tiempo y un conocimiento más profundo de quien te gusta, comienzas a detectar las primeras piezas que no encajan en el puzzle que te habías diseñado en la cabeza de amor ideal.

#3. Vas tomando conciencia de que el otro no es perfecto y te frustras cuando tus respuestas se alejan de lo que consideras adecuado, normal o “lo que yo haría”.

#4. Después, elaboras la lista negra, esa enumeración detallada de las cosas que “no soportas” y que presentas bajo la exigencia de “tienes que cambiar”, la manipulación de “si me quisieras realmente, cambiarías” o la coacción de “si no cambias, te dejo”.

Cierto es que no se llega a la última opción de la noche a la mañana, pero en todos los casos, hasta cuando las críticas son constructivas y bienintencionadas, hay una resistencia a aceptar a la persona que amas tal cual es.

Entonces, “¿tienes que tragar con carros y carretas?, ¿tienes que aguantar las cosas que te duelen o molestan?, ¿tienes que callarte y sufrir sus defectos?”. 

¿Aceptar o luchar?.  Evidentemente tragar/aguantar/callar/sufrir son propuestas nocivas e ineficaces, que no perduran en el tiempo, aunque te lo propongas firmemente en nombre del amor malentendido, y que además te acarrean otros problemas secundarios (somatización, depresión, ansiedad, etc.) que no contribuyen al bienestar de la pareja.

“¿Y qué haces?, ¿puedes cambiar a las personas?, ¿debes hacerlo?, ¿de verdad necesitas que cambie para que seas feliz?”.

 Es absurdo condicionar tu paz interior a una variable externa como es el comportamiento de tu pareja, por mucho que la ames o te ame. Los vínculos afectivos que mantienes influyen en tu satisfacción con la vida, pero lo que haga o deje de hacer tu pareja no puede ser lo que te cause felicidad o infelicidad.

Por supuesto que puedes preferir que tu pareja haga o diga tal cosa, incluso puedes llegar a pedírselo asertivamente. El conflicto surge cuando conviertes tus deseos en necesidades, y te transformas en esclavo de ciertas ideas “para ser feliz necesito que el otro diga, piense o haga X; luego, si no lo hace, me frustro, me enfado y le culpo de mi insatisfacción”.

Por eso, la clave está en diferenciar los deseos y preferencias de las necesidades y obligaciones.

Es improductivo e insano intentar amoldar al otro al esquema que te habías diseñado, ¿por qué tu forma de ver el mundo es mejor que la suya?

No he venido a este mundo a cumplir tus expectativas.

 No has venido a este mundo a cumplir mis expectativas. Yo hago lo que hago. Tú haces lo que haces.

Yo soy yo, un ser completo aún con mis carencias. Tu eres tú, un ser completo aún con tus carencias.

Si nos encontramos y nos aceptamos, si nos aceptamos y nos respetamos, si somos capaces de no cuestionar nuestras diferencias y de celebrar juntos nuestros misterios, podremos caminar el uno junto al otro; ser mutua y respetuosa, sagrada y amorosa compañía en nuestro camino.

Si eso es posible puede ser maravilloso, si no, no tiene remedio.»

Oración basada en la oración Gestáltica de Fritz Perls

¿Esperas que tu pareja cambie y te haga feliz?

¿Con el tiempo has descubierto que tu pareja ya no es tu media naranja?

Si quieres saber más sobre este tema, profundiza con nuestros cursos on line sobre problemas y soluciones en pareja

Photo Credit: Susana Fernández

Por | 2017-08-08T22:41:30+00:00 septiembre 2nd, 2014|Pareja|1 comentario

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

Un comentario

  1. jpastencastillo@gmail.com'
    Juan en - Responder

    Muy bueeen artículo, se verdad se agradece.

Deje su comentario

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Legalidad: Los datos que proporciones al enviar tu comentario, serán tratados conforme la normativa vigente de Protección de Datos y gestionados por Patricia Córdoba Álvarez. Uso de los Datos: La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos, es para responder únicamente y exclusivamente a tu comentario. Consentimiento: La legitimación se realiza a través de tu consentimiento expreso.  En ningún caso tus datos serán cedidos a terceras personas. Derechos: Puedes ejercer tus derechos de rectificación, oposición y/o eliminación de tus datos, enviando un email a consulta@tupsicologia.com