Cómo llevarse bien con la familia política

Sabes que a tu familia política no la has elegido. Te enamoraste de tu pareja, y en aquel entonces, su familia no era algo de lo que preocuparte.

Si con la tuya puedes tener conflictos y discusiones, no es de extrañar que en algún momento pudieran surgir roces o tensión con la familia de tu pareja, ¿no crees?

Es algo normal, porque las diferencias en educación, valores y creencias se hacen notables en los encuentros familiares, con el añadido de que no tienes la misma confianza para decirles las cosas que te molestan

Todo esto puede enturbiar bastante las reuniones familiares y provocar discusiones con tu pareja, quien puede encontrarse entre la espada y la pared, como seguramente te habrá hecho saber.

El título del artículo no es una utopía, teniendo en cuenta, en todo momento, que:

El objetivo no es forzarte a que despierten tu simpatía o te aprueben,

sino ser capaz de relacionarte con ellos de una manera sana y positiva.

Veamos algunas propuestas para lograrlo:

#1. Sé respetuoso y tolerante con las diferencias.

No tienes por qué compartir y aprobar todas sus costumbres, pero tampoco tienes que imponerles las tuyas a toda costa.

Intenta tener siempre muy presente que tus creencias y esquemas mentales son tan válidos como los de ellos.

Acéptalos como son, en lugar de frustrarte o enfadarte continuamente cada vez que su comportamiento difiere del tuyo, esperando inútilmente que encajen con lo que tú consideras “normal” o “válido”.

#2. No compares constantemente.

Comparar a tu familia con la suya es un ejercicio improductivo que, lejos de ayudarte a entenderles, te predispone al enfado y a estar continuamente midiendo lo que recibes de ellos desde tu propia óptica.

Esto es lo mismo que ocurre con la intolerancia entre culturas, cuando los orientales ven agravios en los comportamientos de los occidentales, o a la inversa, porque valoran las conductas de los otros en función de sus propios criterios y creencias.

Por eso, es recomendable que cuando detectes una conducta de tu familia política que te moleste, tengas en cuenta posibles factores explicativos, que no justificativos (piensa qué lo causa, aunque no lo justifique)

Así, relativizarás tu enojo, sin desgastarte tanto en cada pequeña cosa que percibes de tu familia política, simplemente contémplalo como si de otra cultura o civilización se tratase.

#3. Sé asertivo.

Absolutamente compatible con la pauta anterior es la asertividad, la capacidad de expresar lo que sentimos y pensamos sin mostrarnos agresivos o sumisos con los demás.

Tienes todo el derecho del mundo a poner tus límites, a expresar lo que piensas, y especialmente aquello con lo que no estás de acuerdo.

Antes de hacerlo, plantéate si verdaderamente te merece la pena, porque quizá sea algo secundario que prefieras ignorar.

En caso de que realmente sea algo importante para ti, o te incomode en exceso, es mejor que lo transmitas cuanto antes, a ser posible a modo de petición muy concreta, para que tu familia política sepa exactamente qué te molesta y qué les pides exactamente.

No te olvides de mostrar cierta empatía al principio, si quieres predisponer al otro a la escucha. Por ejemplo: “Entiendo que tú o que para ti…, pero para mí es importante que …porque…luego me gustaría pedirte que …”

Si callas lo que piensas, irás acumulando rencor, ira y frustración, y puede que acabes por explotar de manera desproporcionada en cualquier situación, siendo ese bicho raro sin autocontrol al que miran.

Si no dices claramente lo que quieres, no esperes que tu familia política lo adivine, y no te sorprendas cuando, años después, hayas acumulado resentimiento hacia ellos.

#4. Da libertad a tu pareja para que se relacione con su familia de manera fluida.

Puedes esforzarte por tener un trato cordial con ellos, pero no debes obligarte a estar en todas las ocasiones en las que tu pareja se reúna con ellos.

Permítete poder elegir con qué frecuencia quieres relacionarte con ellos y en qué grado, y después háblalo con tu pareja.

Es fundamental que la comunicación entre tu pareja y tú sea abierta en este sentido, y ambos entendáis que no es sano crear un vínculo artificial o falso con las familias políticas.

Sin embargo, es perfectamente posible relacionarnos, en algún grado y en determinadas ocasiones, con personas (incluidos suegros y cuñados) con las que no tenemos afinidad ni simpatía, sin que ello nos perjudique.

Es una habilidad social y emocional más que podemos desarrollar y aprender.

#5. Sé auténtico desde el principio.

No derroches tiempo y energía intentado agradarles. Muéstrate tal cual eres, no intentes encajar a toda costa en lo que ellos esperan de ti.

Renuncia a ser el yerno, nuera o cuñado perfecto, transformarte en quien no eres, lo único que puede ocasionar es malentendidos futuros.

Recuerda que el objetivo no es encontrar en la familia de tu pareja una familia o amigos; si eso ocurre, ¡felicidades!, pero no es necesario ni ha de convertirse en una de tus preocupaciones.

#6. No satures a tu pareja con reproches y quejas sobre su familia.

Si regularmente bombardeas a tu cónyuge con comentarios negativos de su familia, estarás tirando piedras sobre tu propio tejado, boicoteando tu relación de pareja, permitiendo que un tercero os enfrente y acapare vuestras conversaciones y vuestro tiempo.

Esto no significa que tengas que guardarte las cosas hasta explotar, puedes escoger un momento neutro, en el que ambos estéis tranquilos, y expresar lo que te ha molestado.

No obstante, considera la opción de elegir a otra persona (un amigo) para hablar de los aspectos que te inquietan de tu familia política, especialmente cuando lo único que necesitas es un mero desahogo.

En definitiva, si bien es comprensible que prefieras simpatizar con tu familia política, no es necesario para mantener una relación cordial y sana con ellos.

Lo que sí se hace imprescindible es empatizar (ponerte en su lugar, ver desde su óptica) para poder tolerar más vuestras diferencias, sin interpretarlas constantemente como agravios

Finalizamos con un vídeo, una psicóloga experta en relaciones de pareja, aborda cómo lograr que fluyan las relaciones con tu familia política desde una perspectiva realista y saludable:

¿Qué tal te llevas con tu familia política?

¿Tienes problemas con la familia de tu pareja?

 

Por | 2017-08-07T20:24:19+00:00 mayo 30th, 2017|Pareja|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

Deje su comentario

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Legalidad: Los datos que proporciones al enviar tu comentario, serán tratados conforme la normativa vigente de Protección de Datos y gestionados por Patricia Córdoba Álvarez. Uso de los Datos: La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos, es para responder únicamente y exclusivamente a tu comentario. Consentimiento: La legitimación se realiza a través de tu consentimiento expreso.  En ningún caso tus datos serán cedidos a terceras personas. Derechos: Puedes ejercer tus derechos de rectificación, oposición y/o eliminación de tus datos, enviando un email a consulta@tupsicologia.com

¿Necesitas superar tu ruptura

de una vez?

 

POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

  • Aprender a manejar la tristeza y la culpa
  • Entender la etapa del duelo que atraviesas
    • Utilizar tu pensamiento en positivo
      • Volver a encontrar sentido a tus días
      • Decir adiós a tu ex y poder empezar una vida nueva