Vive desde adentro

El poder está en ti.

No son pocos lo aprendizajes que te ofrece la vida, ¿verdad?. El autor invitado de hoy, Sergio, al que agradezco enormemente el regalo de sus pensamientos, te invita a una profunda reflexión sobre el foco hacia el que diriges tus esfuerzos y objetivos. Te propone dejar de esperar a que las circunstancias te sean favorables para ser feliz, dirigiendo el cambio hacia tu interior, lo único que en realidad depende de ti.

¡Adelante Sergio!

 

-Hola Ramiro ¿Cómo estás?

-Pues, ¿cómo voy estar con la que está cayendo? Como sabes, soy autónomo; las ventas han bajado de una manera bestial; pero los acreedores no perdonan, sobre todo los bancos; y los precios no paran de subir, y cada vez más gastos. Encima, mi hija se ha quedado embarazada de no sé quién y mi hijo está con una depre que ni te cuento. Así que estoy fatal. Menos mal que el equipo va bien; esa es una de las pocas alegrías que tengo últimamente…

….

-Hola Antonio ¿Qué tal todo?

-Pues maravillosamente bien. Me gané el euromillón hace dos semanas y ya he podido pagar las deudas que tenía. Además, me he podido comprar una nueva casa, un coche, bueno dos, uno para mi mujer y otro para mí;  y ahora a viajar por todo el mundo…

Estas son  pequeñas conversaciones parecidas a otros millones de conversaciones que tienen lugar diariamente por todo el mundo ¿Y qué tienen en común? Pues que cuando alguien nos pregunta  cómo estamos, o bien respondemos con el típico “Bien”, que, en realidad, no significa gran cosa, ni siquiera un ‘bien’, o empezamos a enumerar circunstancias de nuestra vida que, dependiendo como sean, hacen que nos encontremos mejor o peor.

Sencillamente, si las cosas van bien, nos sentimos bien, y a la inversa. De hecho, la propia pregunta se formula muchas veces de una manera que muestra a las claras que el posible interés de quien nos pregunta no es saber cómo estamos o nos sentimos, sino cómo están las cosas en nuestra vida: “¿Cómo te va todo?”; “¿Y la familia?”; “¿Sigues yendo al club?”; “¿Qué tal el coche nuevo?”…

Es decir, basamos nuestro bienestar, nuestra seguridad, nuestra tranquilidad, nuestro equilibrio, nuestra felicidad… en las circunstancias externas: VIVIMOS DE FUERA HACIA ADENTRO. Damos a lo externo una relevancia capital en nuestras vidas y luchamos, nos preocupamos, nos obsesionamos incluso, para que todas esas circunstancias externas nos sean favorables.

Estamos plenamente convencidos de que el poder que ejerce lo externo en nuestro bienestar es enorme; sin caer en la cuenta  de que nuestro control sobre las circunstancias externas es, ciertamente, limitado. Muy limitado ¿Cómo podríamos controlar el precio de la gasolina, o de cualquier producto? ¿Cómo podríamos hacer que los demás nos dijeran lo guapos, inteligentes y buenos que somos y evitar que nos digan lo contrario o cualquier cosa que no nos gusta? ¿Cómo podríamos hacer que los políticos se pongan de acuerdo para que gobierne el partido que va a tomar las medidas necesarias para que todo vaya mejor en el país? En fin, la lista de ejemplos que muestran a las claras que no ejercemos demasiado control sobre lo que nos rodea sería interminable.

Es verdad que sí que hay una serie de cosas que podemos hacer para que las cosas marchen, más o menos, en la dirección que queremos. Y está muy bien que pongamos nuestra energía en producir cambios favorables a nuestro alrededor.

Pero, ¿qué pasa con nosotros? ¿qué pasa conmigo?

¿puedo cambiar algo de mí para ayudarme a estar/sentirme mejor?

Afortunadamente, la respuesta a esta última pregunta es un  SI rotundo.

Claro que sí:  podemos fortalecernos para que la frustración no pueda con nosotros; o prepararnos para actuar en mayor armonía con lo que pensamos y sentimos, sin necesidad de ofender, ni menospreciar, ni faltar al respeto a nadie; podemos encontrar recursos en nuestro interior que nos permitan hacer frente a las adversidades inevitables de la vida, sin perder nuestro más preciado tesoro: nuestro bienestar.

Podemos cuidarnos para tener la condición física adecuada para mantener nuestra vitalidad, para mantener a raya los problemas de salud (de hecho, muchos de los llamados problemas de salud son, en realidad, problemas de forma física); podemos planificar nuestro tiempo sin ser esclavos del reloj, sin vivir agobiados; podemos…

En definitiva, podemos cuidarnos, querernos,

Es verdad que para todo esto necesitamos utilizar recursos (materiales y personales) que están a nuestro alrededor, fuera de nosotros. Pero todo eso no tendría ningún valor si nuestra actitud no es la adecuada, si no tenemos la determinación de vivir la vida de la mejor manera posible, desde dentro y mejorando.

Y, en la medida que necesitemos ayuda externa, no hay por qué dudar en utilizarla, pero siempre teniendo claro que la dirección en la que nos movemos es la de ser independientes, tanto como podamos. Y desde esa independencia y fortaleza podremos beneficiarnos de todo lo que nos ofrece la vida, la naturaleza, la sociedad; podremos enriquecernos y maravillarnos con otras personas, encontraremos sentido al nosotros, junto al yo, y creceremos más aún.

Desde ahí podremos amar y ser amados sin perder nuestra individualidad. Y también desde ahí podremos entender , afrontar y aceptar mejor las circunstancias desfavorables. Tendremos mayor claridad para diferenciar entre lo que podemos y no podemos cambiar y pensar, sentir y actuar en consecuencia.

De modo que, en la vida, nuestras metas no solo están fuera de nosotros.

Ayer escuchaba a un paisano mío, a punto de acabar su carrera como futbolista, y me maravillaba, me emocionaba, al escucharle decir que para él lo importante era ser consciente de que no hay nadie mejor que nadie, que todos somos personas y, por tanto, tenemos que tratarnos bien entre nosotros. Este hombre ha conseguido grandes metas en el exterior, sin duda, pero esa meta que ha conseguido en cuanto a su forma de ser y estar en la vida, desde dentro, le valdrá, si el quiere, para el resto de sus días, y le ayudará a ser más humano, sin duda. A ser más lo que ya es.

Nuestra verdadera riqueza, nuestro verdadero tesoro, es nuestra humanidad.

Y ya lo tenemos, nacimos con él.

Se trata sólo de no olvidar quienes somos y quienes son nuestros semejantes. Eso, poder ver en los demás más semejanzas que diferencias con nosotros y juzgarlos menos, siendo conscientes de que cualquier mal que otro padezca hoy, lo puedo padecer yo mañana. Poder mirar a los demás a su misma altura, no desde arriba ni desde abajo. Y eso solo se hace desde dentro.

¿Vives desde adentro hacia afuera?

¿Le das demasiado peso a las circunstancias?

Autor invitado: Sergio, uno de mis pacientes que vive desde adentro hacia afuera

 

 

Por | 2017-07-08T15:33:41+00:00 abril 22nd, 2016|Tú opinas|5 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

5 Comentarios

  1. elena.barragan@yahoo.es'
    Elena en - Responder

    Me ha encantado mucho el artículo la verdad. Yo soy de las que piensa que primero para poder querer a los demás tenemos que empezar queriéndolos mucho a nosotros. Pensando que somos capaces de hacer lo que nos propongamos y que si no no sale definitivamente es por que nos está esperando una cosa mejor. Así que hay que quererse mucho a uno mismo para poder transmitir esa seguridad y esa felicidad al resto. Es complicado no juzgar a los demás, pero si lo miras desde el punto de vista de que a ti no te gustaría que lo hicieran pues a veces es más fácil así ponerse en el lado del otro y entender mejor sus circunstancias y sus actuaciones.
    En fin gracias por compartir con la gente este artículo Patricia y traer invitados tan interesantes.. Me encanta tu blog. Por cierto mi enhorabuena por tu libro. Yo ya lo tengo y ya llevo la mitad. Gracias por que con tus palabra me ayudas a seguir

  2. Sarita_velasco@hotmail.com'
    Sakinamar en - Responder

    Cuando he leído el artículo me he sentido tan identificada. Es fundamental vivir desde adentro. He vivido en un pueblo y allí, al menos, es muy normal vivir de puertas hacia fuera y que lo importante es lo que la gente piense. Y eso no lleva a ningún sitio. Todo esta dentro de nosotros. Son nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras metas lo fundamental que sacará lo mejor de nosotros, el motor que nos hará más felices.
    Un saludo para todos los que queréis buscar esa vida dentro de nosotros mismos.

    • Hola Sakinamar,
      Gracias por tu aportación. Nadie va a vivir por nosotros nuestra vida, así que empecemos por contentarnos a nosotros mismos antes que a los demás. Coincido contigo en que ese es el motor. Un saludo

  3. korbinian.kindshofer@gmx.de'

    De acuerdo Sergio! Es exactamente así. Nuestra felicidad depende de nosotros. Debemos dar nuestro mejor cuando podemos influir el resultado, pero una vez haber hecho eso, tenemos que dejar la vida guiarnos hacia el destino. (Como también lo describe Robin Sharma en »El monje que vendió su Ferrari»)
    En cuanto podemos interiorizar, que todo lo que pasa, es por nuestro bien, empezamos a vivir más plenamente, con menos preocupaciones.
    Saludos!

    • Hola Korbinian,
      Gracias por pasarte por el Blog. Señalas algo importante, lo que depende siempre de nosotros es la interpretación que hagamos de los hechos, de nuestras acciones y de las mismas adversidades. ¡Muchas gracias por tu aportación!

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