5 trucos para desconectar en vacaciones

Como niños que esperan ansiosos la salida al recreo, así estamos los mayores con la anhelada llegada de las vacaciones. Es inevitable desear hacer un paréntesis y salir de todo el engranaje rutinario en el que estamos inmersos.

¿Qué es lo que más valoras de este periodo vacacional?

¿Cuál es la emoción positiva que asocias más fácilmente con las vacaciones?

Sin pensar mucho di tres palabras que te vengan a la cabeza al pensar en tus vacaciones.

Es probable que, en al menos una de las tres preguntas, se te haya colado la palabra DESCONECTAR. Es como un requisito casi imprescindible para poder realmente disfrutar del merecido descanso veraniego.

¿Cuántas veces has visto limitadas tus vacaciones por no haber sabido desconectar del todo?

¿Has estado de cuerpo presente en la playa o con tus aficiones, pero mentalmente ausente?

Si la respuesta es afirmativa, entonces es como si te hubieran reducido tus vacaciones al 50%, has estado a medio gas.

Necesitas desconectar: interrumpir voluntariamente el contacto o comunicación con tu estado previo, para empezar a funcionar de otra manera.

¿Quieres saber cómo estar off para las preocupaciones y sumergirte de lleno en el aquí y el ahora?

Vamos a darte algunas pautas, sencillas de aplicar, y sin embargo no suelen llevarse a cabo con la consiguiente sensación de ir de vacaciones con interferencias, toxinas e interrupciones.

#1. No trabajes, deja todos los cabos atados.

¿De qué sirve que hagas un paréntesis en tus rutinas y obligaciones, si te llevas trabajo en tus semanas de descanso? Lo peor no es trabajar durante tus vacaciones, lo peor es autoengañarte para convencerte de que “ bueno, en realidad eso no es trabajar”

¿Cómo? Con un montón de excusas y justificaciones del estilo: “tengo que estar localizado”; “dependen  de mí”; “sólo será una hora al día”; “son simplemente unas llamadas”; “no puedo dejar de contestar al teléfono sin más”; “necesitan que les asesore”, etc.

¿Te suenan? Si te las crees al 100%, te estarás rindiendo. Intenta en la medida de lo posible, y según tus circunstancias, buscar alternativas para que, pase lo que pase, tus compañeros, tu jefe, tus empleados, tu negocio, tu empresa, etc. puedan seguir funcionando sin ti durante unos días o semanas.

Obviamente esto no puede dejarse en manos de la improvisación, sino de la previsión, planificación y sistematización del trabajo.

  • Delega en una persona de tu confianza las decisiones más importantes.
  • Trata de implementar todos los sistemas que puedas, para que en tu ausencia todo el mundo sepa que cuando surja A, hay que hacer B, sin que tengan que contactarte.
  • Planifica y programa todo lo que puedas un mes antes de tus vacaciones. Por ejemplo, este artículo ha sido programado para que lo estés leyendo hoy mismo, sin embargo fue escrito hace un mes, lo cual me permite verdaderamente desconectar a mí también.
  • Adelanta durante las semanas o el mes previo a las vacaciones todo el trabajo que puedas.
  • Prevé las posibles contingencias, y en el peor de los casos restringe a una franja horaria las consultas de trabajo que tengan que hacerte

#2. Haz un pacto con el móvil.

Sí, ya lo sé, el móvil es como tu brazo (y para algunos como un familiar casi), pero seguro que hasta el brazo puedes dejar de usarlo durante unas horas (mientras duermes o te tumbas al sol).

Evita estar sometido a él, mirando constantemente el whatsapp, los mensajes, los emails, o internet. Cuando estás con eso, estás perdiendo parte de tu presente, viviendo al 50% lo que sientes; viendo sin mirar, oyendo sin escuchar, ingiriendo sin degustar, etc.

¿Por qué no pruebas a hacer un pacto con tu móvil? Sí, como lo oyes, comprométete a mirarlo sólo durante las horas que pactes, de modo que no sea un continuo, sino más bien unos momentos elegidos. Por ejemplo, puedes mirarlo cada 4 horas, o 2 veces al día, etc.

#3. Quítate el reloj durante tus vacaciones.

Sí, es posible vivir por un tiempo sin reloj, al menos inténtalo durante unos días.

Lo que hace que especialmente te sientas más relajado  y tranquilo en este período es precisamente el hecho de que no hay horarios rígidos, no tienes que madrugar por obligación, ni moverte con prisas.

Marca tu propio ritmo, guíate por otras señales para distribuir tu tiempo durante unos días. Haz simplemente la prueba, notarás como no estar pendiente del reloj hace que te tomes las cosas con más calma, y que te centres mucho más en el aquí y el ahora.

#4. Destierra los temas negativos o preocupantes.

Si has sido capaz de llevar a cabo las tres medidas anteriores, aunque sea parcialmente, entonces merece la pena que contemples la siguiente propuesta: elige de qué temas y pensamientos quieres rodearte estos días.

¿De qué sirve que te hagas cientos de Kilómetros alejado de tu casa, o que estés en un estupendo hotel con tus seres queridos, si has metido en la maleta también pensamientos negativos y preocupaciones varias?

¿Por qué no lo pospones? Cada vez que te vengan anticipaciones dramáticas sobre lo que te espera a la vuelta, o lo que se quedó pendiente  (trabajo, obligaciones), detén el pensamiento bruscamente.

Para ayudarte en esto, aquí te dejo un enlace a un artículo sobre cómo decir adiós a las preocupaciones:

“Técnica de parada de pensamiento”

A continuación, repítete, una y otra vez “sí, sí, querido pensamiento, estás citado para la vuelta, ahora déjame disfrutar”.

Obviamente requiere de entrenamiento y perseverancia, no es una varita mágica que los elimina.

#5. Concéntrate en tus sentidos.

Esta es una de las mejores formas de desconectar completamente del pasado y el futuro, e irse a lo que de verdad importa, y que es lo único que existe: el presente, un espacio y un momento ante ti.

Ánclate a la experiencia con todos los sentidos, es un ejercicio estupendo para tener una atención plena en lo que estás viviendo.

Además, te recordará lo que es estar vivo. Respira y mira (los colores, las formas de los paisajes que se muestren ante ti), respira y escucha (los sonidos del mar, de los animales, de las hojas de los árboles al moverse, etc.), respira y siente las diferentes texturas que tocas (arena, hierba, el aire sobre tu piel); huele (aprecia los distintos aromas y esencias); gusto (anímate a probar sabores distintos, experimenta con el paladar).

¿Cómo desconectas en tus vacaciones?

¿Te resulta fácil desconectar en verano?

Por | 2017-07-08T15:33:50+00:00 agosto 4th, 2015|Desarrollo personal|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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