Técnica asertiva: disco rayado

La cantidad de vueltas que darás en tu cabeza para poder decir “no” en algunas ocasiones, ¿verdad? Cuando no encuentras las palabras, y el que tienes enfrente es persuasivo y/o no te escucha, poder defender tus derechos puede llegar a convertirse en misión imposible.

Y es que rechazar una petición, requiere de altas dosis de asertividad, esa habilidad social que promueve el expresar los sentimientos y pensamientos de una manera respetuosa, sin ofender al otro, ni dejarse manipular por él.

Antes de plantearte cómo puedes decir “no” de manera asertiva, es importante que tengas claro que tienes derecho a hacerlo, que te reafirmes en que es una opción de respuesta perfectamente válida, y como tal, has de defenderla de cara a los demás.

“Ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar”.
Este refrán viene a recordarte que no esperes que los demás se comporten siempre de manera ecuánime, pues te frustrarás en exceso. No des por sentado que, como tú no te aprovechas, los otros no lo van a hacer.

Lo único que depende de ti es tu conducta.

No podrás cambiar el comportamiento de alguien,

no podrás impedir que pretenda aprovecharse de ti y pedirte algo abusivo;

pero sí podrás aprender el maravilloso arte de decir “no”,

sin agresividad ni sumisión.

Para ello, dispones de numerosas herramientas, como la que vamos a describir en este artículo. La técnica del disco rayado debe su nombre a los antiguos discos que por el uso acababan rayándose y ofrecían, una y otra vez, el mismo fragmento sonoro. Sin embargo, esta estrategia social está completamente vigente y no ha pasado de moda en absoluto. Veamos en qué consiste:

#1. Repetición:

Consiste en repetir, una y otra vez, tu argumento, sin entrar a responder a manipulaciones, cuestionamientos, preguntas, chantajes o coacciones.

La pieza clave es la reiteración del discurso condensado en una frase no excesivamente larga, que se repite sin admitir variación alguna, pase lo que pase, y diga lo que diga el otro interlocutor.

Se utiliza cuando se ha comprobado que el otro no acepta fácilmente un “no” por respuesta, y otros métodos disuasivos no han funcionado. Puedes emplearla para detener un trato que valoras como abusivo, injusto, intimidante, o coercitivo por parte de la otra persona.

Algunos ejemplos en la vida real donde puedes hacer uso de esta técnica puedes encontrarlos en determinadas situaciones sociales, donde la otra parte te insiste, sin tener en cuenta las explicaciones iniciales que le has dado.

Llegado ese caso, escoge una frase y mantén tu postura reiterativa:
-¿Te vienes a tomar algo? Han abierto una cervecería nueva que tiene muy buena pinta. Vente, podemos pasarlo bien.
– No, gracias, hoy estoy cansado, otro día.
-Vamos, hombre, no seas aburrido. Toda la semana trabajando, pues vente y te despejas.
-No, gracias, hoy estoy cansado, otro día.
-¿En serio, me vas a dejar tirado? Si tú no vienes, tendré que irme yo para casa.
-No, gracias, hoy estoy cansado, otro día
-Pues tú te lo pierdes. Hace falta ser soso, ya me has fastidiado la tarde.
-No, gracias, hoy estoy cansado, otro día de verdad.
-Vale, ¡hasta el lunes!

Si te fijas bien, para que sea efectiva, has de mantenerte en la misma línea, contra viento y marea, aunque en determinadas ocasiones sea muy tentador “entrar al trapo” y contestar otra cosa.

#2. Lenguaje no verbal firme y no agresivo.

Nada de lo referido en el punto anterior será útil, si no se complementa con el uso de un lenguaje no verbal adecuado. Necesitas transmitir firmeza, seguridad y tranquilidad con tus gestos, postura corporal, expresión facial, tono de voz, mirada, etc.

Si en algún momento de la repetición, comienzas a subir el volumen de voz, o tu tono comienza a sonar sarcástico, irónico o agresivo, no te sorprendas de que la técnica no sea útil.

El otro no ha de sentirse ofendido ni menospreciado. La idea es que le escuches, pero le expreses una fuerte convicción en tu argumento a la vez que te mantienes sereno, sin ninguna actitud hostil.

Intenta que tu expresión sea lo más neutra posible, ni excesivamente cálida ni hostil. Esto quizá es lo que te resulte más complicado, pues requiere de paciencia y tolerancia a la frustración, ya que la insistencia del otro puede ir activándote.

Para que te sea más fácil llevarla a cabo, puedes combinarla con la técnica de la respiración diafragmática, con la que al tiempo que te reiteras en tu discurso, tu cuerpo se mantiene relajado, oxigenado y distendido.

#3. Aclaraciones.

Esta técnica es recomendable que sea utilizada con una persona con la que no mantengas un vínculo emocional estrecho, porque puedes resultarle demasiado frío o distante, interpretando tu comunicación como agresiva y poco empática con sus necesidades.

Esta estrategia resulta más eficaz con personas con las que tienes un trato más informal, esporádico o de poca implicación afectiva.

Si tuvieses que llevarla a cabo con alguien con el que tienes una relación más cercana, es recomendable que no te limites a hacer uso del disco rayado de forma aislada, sino que combines esta técnica con otras dentro del campo de la asertividad que hagan más hincapié en la empatía como elemento clave (la capacidad de ponerse en el lugar del otro y hacerle ver que entendemos lo que piensa y siente).

Finalizamos con un vídeo de José Ramón Moreno Miranda, profesor de Psicología del lenguaje sobre el disco rayado en un contexto de habilidades sociales:

¿Conocías esta técnica del disco rayado?

¿En qué situaciones la has utilizado y te ha resultado útil?

Por | 2017-07-08T15:33:37+00:00 noviembre 22nd, 2016|Desarrollo personal|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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