Lo cierto es que ser introvertido, en términos generales, no suele ser visto como algo deseable socialmente. De hecho, es bastante frecuente escuchar a alguna madre cómo regaña a su hijo con frases como “¡Venga hombre no te quedes mudo, di algo, vamos no seas así, vete con ese grupo!”

Con esta presión viven algunos niños introvertidos la insistencia de los adultos en que hablen y se relacionen socialmente “con normalidad”. ¿Normalidad según qué criterio? ¿Cuánto debe uno socializarse y de qué manera para ser normal?

Una persona introvertida es alguien que tiende a mostrar un alto estrés ante situaciones nuevas o de mucha estimulación, no sólo sociales, sino que también pueden ser ambientes con mucho ruido, movimiento, etc.

Es decir,  prefiere estar charlando con un amigo íntimo que en una fiesta con mucho bullicio y gente. No obstante, ten en cuenta que la introversión no es algo dicotómico (o eres o no eres) sino más bien un continuo que admite grados o distintas intensidades.

¿Es la introversión un defecto a superar?

Pues no, no es un defecto, sino un rasgo de personalidad. Esto significa que es una tendencia relativamente estable, por lo que si eres introvertido tenderás a mostrarte así a lo largo de tu vida.

Y si te castigan por serlo, o tú mismo no te permites manifestarte así, creyendo que es algo negativo, fingiendo que eres extrovertido para que te aprueben socialmente, etc; lo más probable es que a tu introversión le añadas inseguridad y miedo a ser juzgado socialmente .

La introversión no es un problema, es tan sólo una preferencia por ambientes con menos estimulación. La timidez sí conlleva incomodidad y miedo al juicio negativo de los demás.

¿El introvertido nace o se hace?

Como en otros rasgos de personalidad, la introversión es el resultado de la interacción entre la genética y las experiencias acumuladas.

Hay personas que nacen con esa predisposición, pero si los modelos educativos y las interacciones sociales que haya vivido a lo largo de su infancia y adolescencia castigan su forma natural de ser, entonces puede además acabar “haciéndose” tímido, y en un grado extremo fóbico social.

¿Debo superar mi introversión?

La introversión no es algo a superar. Si eres introvertido no es adecuado ni viable que intentes ser quien no eres, obligándote a ser extrovertido, en nombre de lo que es deseable socialmente para contar con la aprobación de los demás.

Si te identificas como alguien introvertido, y siempre ha sido así, pregúntate por que habrías de cambiar ese rasgo que está en ti.

Ser introvertido es tan válido como ser extrovertido, puesto que no todos tenemos que mostrarnos de la misma manera, ni seguir un patrón de gustos o comportamientos concretos. Aproximadamente un tercio de la población es introvertida en algún grado, aunque obviamente este rasgo no lo muestran en la misma intensidad.

¿Te imaginas lo injusto e inútil que sería que el extrovertido tuviera que obligarse a sentir retracción en aquellas situaciones por las que se siente naturalmente atraído? Entonces, ¿por qué tendrías tú, como introvertido, que obligarte a sentir atracción por lo que le atrae al extrovertido?

Te aseguro que un introvertido puede llegar a ser extremadamente habilidoso socialmente, y sin embargo seguir activándose fisiológicamente más (tasa cardiaca mayor, tensión muscular) que un extrovertido en determinadas situaciones sociales o de alta estimulación.

Un estudio de la Universidad de Sacramento publicado en la revista Personality and Individual Differences (2010) ha demostrado cómo el encéfalo del introvertido es, ante todo, muy reactivo: se desboca con facilidad en situaciones nuevas. Esto explica por qué si eres introvertido, reaccionas en mayor medida a las emociones de los otros.

Luego, deja de castigarte por tu introversión, aprende a conocerte, a entender por qué siempre mostrarás mayor reactividad y activación fisiológica ante lo social, lo nuevo y lo altamente estimulante.

Date tiempo para habituarte, pero no te prives de un mundo que está ahí para vivirlo. Tú tienes el mismo derecho que el extrovertido a ir a por ello.

Pero, ¿y si mi introversión me hace sentir mal?

No, tu introversión no puede hacerte sentir mal, lo que puede crearte molestia es lo que tú pienses acerca de ella. Si no comprendes cómo eres y no te respetas, puedes sufrir por ello.

Otra cosa diferente es cuando tu inhibición social te provoca malestar en algún grado, entonces hablamos de timidez. Si ésta es tan intensa que tienes la sensación de que te limita en muchas de tus actividades cotidianas, no dejándote ser tú mismo y viviendo en continuo nerviosismo, está claro que sufres y se ha transformado en un problema.

Algunas de estas limitaciones pueden ser:

  • Privarse de hacer actividades que impliquen ser evaluado u observado por terceros (baile, deporte, cursos, etc.) porque te sientes inferior
  • Disminuir el rendimiento académico por evitar preguntar dudas a compañeros o profesores, por el nerviosismo ante pruebas orales o presentaciones que conlleven oratoria, porque te da miedo hacer el ridículo
  • Rechazar ofertas de trabajo bien valoradas por ti, porque te sientes inseguro en atención al público.
  • Boicotear o no llegar a ir un encuentro con una persona por la que te sientes atraído por miedo a no saber qué hacer o decir.
  • Evitar quedar en grupo o en reuniones sociales, sin atreverse a hablar, preguntar o comentar lo que piensas, porque crees que les va a parecer insignificante.
  • Renunciar a derechos u oportunidades por tener que hablar con desconocidos.

Si te sientes identificado con alguna/s de estas situaciones, es que tu timidez ha alcanzado un nivel tan elevado que te acompaña a todos los lados bloqueando tu actuación, sin dejarte vivir con libertad.

En este caso, sí es recomendable que consultes a un psicólogo porque tu timidez puede haber derivado a fobia social (un temor intenso y persistente hacia situaciones sociales o en las que hay que actuar ante un público) u otro problema psicológico con el que no tienes por qué convivir, sino adquirir las herramientas adecuadas para lidiar con él.

Si todavía quieres ampliar más la información sobre tu introversión, te animo a leer el artículo “Introvertida o tímida? ¿Acaso no son lo mismo?” de la psicóloga Irtha López, donde explica claramente dónde reside la diferencia entre estos dos términos que, incluso algunos profesionales sanitarios, aún sigue confundiendo.

Hay muchas técnicas dentro de la terapia cognitiva-conductual para combatir la ansiedad asociada a una timidez extrema que acaba siendo disfuncional. Puedes entrenarte en habilidades sociales que te hagan ganar en autoconfianza en tus interacciones sociales, pero no tiene sentido, ni es necesario, que dejes de ser introvertido para poder llevar una vida social y emocional plena y satisfactoria.

Si quieres conocer la diferencia, o quieres afrontar tu timidez, déjame ayudarte. Contacta.

Finalizamos con un vídeo de WatchWellCast “Guía para los introvertidos”:

¿Ser introvertido para ti es un problema?

¿Te manejas bien con tu introversión?