Quiero que mi pareja cambie ya

Si estás pensando algo similar a lo que el título del artículo expresa, debes estar frustrado, enfadado y bastante tenso con ciertas conductas de tu pareja.

Sí, no eres uno entre un millón, sabes que hay más gente a la que le pasa eso de “no soportar ciertas cosas de su pareja”, pero eso ya no te consuela, pues se te está haciendo cada vez más difícil poder convivir sin discutir.

Es normal que, a lo largo de una relación duradera, pasada la primera fase de enamoramiento,  los dos miembros de la pareja se encuentren defectos mutuamente, eso significa que han comenzado a conocerse profundamente y a tomar conciencia de que hay diferencias.

Si bien es cierto que no hay una forma universal de ver las cosas, y que en una pareja cada uno lleva su propio mapa de la realidad con el que orientarse, también lo es el hecho de que una pareja ha de aprender a negociar y encontrarse en un punto medio del camino.

No puedes dar por sentado que tu forma de percibir la vida y de hacer las cosas es la correcta o la única, porque de ser así, cuando tu pareja no encaje en esas expectativas que te habías creado, tu frustración se apoderará de ti.

Esto no significa que tengas que quedarte en el otro extremo, resignado pasivamente a ser testigo de las conductas que te dañan de tu pareja

Tienes todo el derecho del mundo a expresar lo que te molesta, a proponer un cambio a la otra parte, y a hacer una crítica constructiva si fuera el caso. De la misma manera que tu pareja tiene el derecho a hacer lo mismo contigo.

El dilema que se te puede plantear es cómo trasladar a tu pareja algo que te molesta, sin que le hieras o acabéis en una lucha destructiva por “quién lleva razón” o “quién tiene más que reprochar al otro”.

Esto tiene que ver con una habilidad social llamada asertividad, es decir, la capacidad de poder expresar lo que pensamos y sentimos sin sumisión ni agresividad.

¿Cómo decirle a tu pareja algo que te molesta sin hacerle daño?

Es posible, no es una utopía.

Si elegimos el momento, las palabras, el contexto y las formas,

casi todo puede ser transmitido,

cuidando tu libertad de expresión

tanto como el respeto por el otro y sus sentimientos.

La clave está en que le hables desde el respeto. Algunas pautas que pueden ayudarte son:

#1. Los cambios se proponen, no se imponen.

Sé que puedes estar cansado de repetir a tu pareja, una y otra vez, las mismas cosas, sin obtener un resultado positivo por su parte. Pero esto no justifica el uso de las amenazas o ultimátum para conseguir lo que deseas, de hecho es contraproducente e improductivo.

Según J.W Brehm (investigador de psicología social), cuando se amenaza la libertad de una persona para llevar a cabo una determinada conducta, la persona experimentará una activación motivacional (reactancia) que la llevará a intentar restaurar su libertad de acción.

En definitiva, cuando le dices a tu pareja “haz esto, haz esto, si no haces esto, perderás esto”, se sentirá coaccionado y tenderá justamente a no hacerlo para demostrarse a sí mismo que tiene libertad en sus actos. Es decir, que si amenazas o presionas, obtendrás, justamente el efecto contrario al deseado.

Utiliza las propuestas en positivo (“te propongo, te animo a, me gustaría que tú…”) y desecha las amenazas.

#2. El fin último es expresarte, no que el otro cambie mágicamente.

El hecho de que pidas un cambio a tu pareja, no significa, ni garantiza, que vaya a producirse; pero expresar tu petición al menos te concede el derecho a manifestar tus necesidades o deseos.

En ese sentido, recuerda que lo más importante es que te des la oportunidad de expresar lo que piensas y sientes, más allá de que tu pareja acceda a realizar el cambio.

#3. Lo que tú deseas es una preferencia, no una necesidad.

Si elevas a máxima necesidad lo que quieres que cambie tu pareja, tú mismo estarás esclavizándote a ese objetivo, como si todo tu bienestar se detuviese hasta que no se cumpla ese requisito.

No te hagas eso, nada puede ser tan vital ni tan determinante, porque si así lo es, entonces es que tal vez quieres que tu pareja sea una persona completamente diferente a la que realmente es.

Por supuesto que puedes desear que tu pareja cambie una conducta; pero una cosa es preferirlo, y otra muy distinta hacer de ello una necesidad para ti, y una obligación para el otro.

#4. Recuerda que tu mapa no es el territorio.

Antes de pedir un cambio, ten en mente que lo que tú percibes como algo negativo a modificar de tu pareja, puede que ésta no lo valore de la misma forma.

Sé consciente de que no hay una única forma de interpretar las cosas, ni un solo modelo de conducta. Sé respetuoso con la visión que tu pareja tiene, cuando le hagas saber la tuya.

#5. No le atribuyas malas intenciones.

Puedes señalarle lo que te provoca malestar, molestia o dolor, sin que necesariamente tengas que atribuirle mala intención a sus actos.

Si añades a tu petición de cambio un “lo haces para herirme o fastidiarme”, lo más probable es que la otra parte se ponga a la defensiva, sintiéndose atacado y juzgado, dejando de escuchar lo que pides, para pasar sencillamente a “defenderse”.

Pide lo que deseas y expresa si eso te crea malestar, pero no adivines las intenciones que hay detrás de los comportamientos de tu pareja.

#6. Habla de lo que quieres conseguir, no de lo que no quieres que suceda.

Opta por pedir lo que quieres obtener, sin que tengas que reiterarte en lo que deseas que deje de ocurrir. Plantéalo en términos positivos “me gustaría que…” para que tu pareja sepa exactamente qué es lo que esperas de él/ella y por qué.

Dar vueltas, una y otra vez, al comportamiento inadecuado de tu pareja, solo provocará un ambiente de hostilidad y negatividad entre ambos.

Remarca las ventajas que podéis obtener como pareja, si se produce ese cambio. Solo se cambia una conducta, cuando se tiene clara la ganancia que conlleva.

#7. El momento adecuado.

Aunque emplees las palabras adecuadas con tus mejores intenciones, si no escoges el momento idóneo para tener esa conversación, tu preparación puede ser inútil.

Procura que ambos estéis receptivos, descansados, y que no seáis interrumpidos por ruidos, distracciones u otras personas.

Si no sabes muy bien cuándo, habla con tu pareja, y emplázala a elegir una hora de la semana, en la que podáis estar tranquilos. Sí, citaros y comprometeros a ello.

¿Quieres que tu pareja cambie y no sabes cómo decírselo?

¿Qué técnicas has probado para que tu pareja cambie?

Por | 2017-08-08T16:23:29+00:00 octubre 18th, 2016|Pareja|6 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

6 Comentarios

  1. cdiazreixa@socialmediapymes.com'

    Hola Patricia,

    Me pregunto si estas ideas se podrían aplicar a otras relaciones, como las familiares o de amistad. En casi todas las relaciones hay algo que nos gustaría cambiar y no siempre está en nuestra mano.

    Un abrazo y enhorabuena por el post,

    • Hola Carmen,
      Muy interesante tu pregunta. Por supuesto que sí. Es más que aplicable a familiares, amigos e incluso conocidos. En cuanto topamos con alguna zona de conflicto o desacuerdo con aquellos con los que nos relacionamos, tendemos a desear, consciente o inconscientemente, que cambien y se adapten a nuestros esquemas, creencias, valores o formas de entender el mundo. Nos supone mucho más esfuerzo aceptar que cada uno viene con un mapa a este territorio, y que a veces negociamos, otras toleramos y otras simplemente acordamos que estamos en desacuerdo.
      Un abrazo!

  2. malenalgete@hotmail.com'
    Malena en - Responder

    Ufff, yo estoy en ese momento en el que nos estamos empezando a conocer de verdad y a ver los defectos, ya no es todo de rosas, sino que nos van molestando las cosas de uno y de otro. Creo que lo importante es respetar la forma de ser de la pareja, no se puede cambiar a nadie, ni mucho menos con ciertas edades, nosotros ya estamos casi en los 50, pero sí se debe decir si una actitud de nuestra pareja nos produce malestar, para mí lo difícil es dar con el momento adecuado, soy muy visceral y según siento, suelto. Sé que eso no es bueno y me está creando problemas, pero intento trabajarlo. Gracias por los consejos Patricia. Un abrazo.

    • Hola Malena,

      Entonces estás en un momento más real, piensa que después de la fase de idealización del enamoramiento, las sombras o defectos de mi pareja son una oportunidad de que yo trabaje algo que puede venirme bien a mí. Por supuesto que podemos expresar lo que nos molesta, daña o incomoda a la pareja, incluso hacer peticiones o propuestas; pero teniendo siempre presente que mi «realidad» o forma de ver /hacer las cosas es solo una, y mi pareja viene con la suya propia. Si eliges las palabras y el momento, hablando desde lo que tú sientes y percibes (no desde la verdad universal) será más fácil. Un abrazo!

  3. sergiorivero10@gmail.com'
    Sergio Rivero en - Responder

    Certera y precisa como siempre. Me ha encantado el artículo

    • Gracias Sergio por tu reporte. Mi objetivo era intentar definir con concreción lo que escondemos detrás de ese deseo de que nuestra pareja cambie, solo a partir de ahí podemos aprender.

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