Respuestas a las dudas más frecuentes sobre Psicología y Psicoterapia.

Como a muchos de vosotros os resultó de interés la primera parte de este artículo, en la que tuve la oportunidad de responder a algunas de las preguntas que me llegaban al correo sobre la Psicología y las emociones, vuelvo de nuevo a intentar dar respuesta a otras cuantas.

No descarto volver a repetirlo periódicamente, si con ello logro arrojar un poco de luz con respecto a algunos interrogantes o dudas sobre la psicoterapia y la salud mental.

De hecho, te animo a que me traslades cualquier pregunta relacionada con la Psicología, las emociones y las relaciones interpersonales sobre la que quieres que escriba una entrada.

Aquí van algunas de las que me has enviado:

#1. ¿Debería ir todo el mundo al psicólogo?

¿Y debería ir todo el mundo al médico? Sí, lo reconozco, he respondido con otra pregunta, pero es que me viene fenomenal para explicar la similitud.

La gente acude con relativa frecuencia al médico, porque la salud física no es algo inmutable, sino que varía según los cuidados que le otorguemos, por lo que solicitar atención médica para tratar o prevenir enfermedades se considera absolutamente normal, ¿verdad?

De la misma forma, la salud mental (afectivo-psicológica) no es algo inalterable que permanece en un estado concreto sin prestarle atención y cuidados.

De ahí que sea recomendable que acudamos al profesional especializado, que en este caso es el psicólogo, para que nos asesore sobre cómo proteger esta parcela de nuestra salud.

No todo el mundo tiene los mismos valores, ni concede la misma importancia a las cosas, pero todos buscamos la felicidad. Como ya ha quedado demostrado en diversas investigaciones científicas, los pensamientos y las emociones juegan un gran papel en la felicidad, por lo que la Psicología tiene mucho que decir al respecto.

Así que todo el que aprecie su salud mental ha de saber que el asesoramiento psicológico es un recurso que está a su disposición.

#2. ¿Por qué cada vez hay más gente que necesita un psicólogo?

En mi opinión, lo que ha variado es el número de personas que acuden a un psicólogo, y no tanto la necesidad en sí.
Sí, los psicólogos tenemos trabajo, pero de esto yo no deduzco que años antes no se necesitara apoyo psicológico.

En el pasado también podrían haberse beneficiado de este tipo de atención sanitaria, pero no acudían por otros factores. A tener en cuenta:

1. La atención de la salud mental estaba prácticamente circunscrita a los centros psiquiátricos y a los psiquiatras que trataban principalmente trastornos más incapacitantes como la esquizofrenia, trastornos paranoides, depresión mayor, etc.

2. Las dificultades con las emociones o las relaciones interpersonales no se consideraban motivo de consulta.

Antes el malestar emocional se gestionaba de otra manera. Cuando uno se sentía deprimido o con ansiedad, buscaba apoyo en la familia o amigos, no contemplaba la posibilidad de consultar a un profesional

¿Por qué? Pues entre otras cosas, porque no existía apenas ese rol profesional, o había menos psicólogos; y para la población general, la psicoterapia era algo un tanto excéntrico, reservado a la clase acomodada. Ahora hay más gente que acude a un psicólogo, porque afortunadamente ahora disponemos de más recursos en este campo.

El psicólogo ha conseguido ser reconocido como un profesional sanitario, y cada vez son más las personas que quieren cuidar su salud mental. Cada vez son más quienes tienen claro que sus emociones y sus pensamientos son factores que influyen determinantemente en su bienestar y felicidad.

¿Por qué cada vez hay más gente que va al gimnasio? Pues porque ahora se sabe, y ha quedado demostrado, que hacer ejercicio físico con regularidad es garantía de salud.

De igual forma, ahora se sabe que la Inteligencia emocional es un clave para vivir más y mejor. Es algo que se puede aprender y en lo que nos pueden asesorar.

#3. ¿Es normal tener sentir vergüenza al acudir al psicólogo?

Claro, absolutamente normal y frecuente. Desnudarse da cierto pudor siempre, tanto al tímido como al extrovertido, ¿no? Las primeras sesiones en la consulta de un psicólogo no dejan de ser similares a la exploración de un médico ante el que tienes que mostrar tu intimidad para que pueda evaluarte adecuadamente y después pueda ayudarte.

Es importante tener en cuenta que cuanta mayor información tenga de ti, mejor podrá hacer el diagnóstico del problema para posteriormente proponerte alternativas de tratamiento.

La vergüenza es semejante a la que puedes sentir cuando te enfrentas por primera vez a una situación o relación social nueva, con la ventaja de que el psicólogo cuenta con ello y te facilitará al máximo la adaptación gradual al contexto de la terapia, respetando siempre tu ritmo.

Algunos otros aspectos que pueden ayudarte a disminuir la timidez inicial es pensar que el psicólogo está familiarizado con los temas que vas a exponer. No te juzga ni valora como la gente de la calle o allegados. Contempla tus contenidos desde un criterio clínico, y se compromete a guardar absoluta confidencialidad sobre todo aquello que le cuentes.

#4. ¿Es bueno decirle a otra persona que debería consultar con un psicólogo?

Más que bueno o malo, has de ver si es pertinente o adecuado: a quién se lo dices, cómo lo dices y cuándo lo dices. Valora el contexto, la relación de confianza que mantengas con esa persona, la manera en que se lo planteas (coméntale lo que ganaría) y el momento que eliges para proponérselo (sin prisas, sin espectadores)

Puedes ofrecerle la psicoterapia como un recurso de ayuda, siempre desde el respeto y la confianza, señalando los beneficios que podría traerle. Lo que no tiene sentido es que insistas o le presiones para que acuda, aunque lo hagas con buena intención.

Acciones ineficaces y contraproducentes:

  • Engañar: concertándole una cita sorpresa con el psicólogo en contra de su voluntad.
  • Manipular o chantajear: “si no vas, no me cuentes más tus problemas. Si me quisieras, irías”.
  • Coaccionar o llevarle por la fuerza. Está contraindicado, aunque sea un menor.

Hay que ser muy respetuoso con la manera única que tiene cada persona de abordar sus problemas. Podemos sugerir, pero no persuadir.

Argumentos racionales y saludables:

  • Probar. Date una oportunidad de hacer algo diferente a lo que habías hecho hasta ahora.
  • Humildad. No tienes por qué saberlo todo, ni hacer solo el camino. Asesorarse es un acto de inteligencia de quien toma conciencia de que le faltan recursos, conocimientos o ideas.

Finalizamos con una propuesta de lectura:

El gran libro de la Psicología para todos: EL psicólogo en casa. Angel Musso, Ornella Gadoni. De Vechi, 2011

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