¿Por qué me preocupo tanto por todo?

¡Que levante la mano quien no se preocupe alguna vez! Todo el mundo se preocupa de vez en cuando, es inevitable, es un proceso que llevamos a cabo casi de manera automática.

¿Cuándo es negativo preocuparse?

Las preocupaciones empiezan a perder su función positiva cuando se apoderan de ti, te invaden continuamente, empiezan a ocupar la mayor parte de tu tiempo, sientes que no puedes controlarlas ni detenerlas, o se manifiestan con tal intensidad y frecuencia que te llevan a un estado de alerta o angustia permanente.

¿Cómo identificar que son improductivas?

  • No te dejan atender otros aspectos de tu vida (leer un libro, enterarte de una película, seguir una conversación, rendir adecuadamente, etc.)
  • Son el primer y último pensamiento del día, y se cuelan de forma brusca y persistente a lo largo del día.
  • Llegas a somatizar, reflejando dolencias en tu cuerpo que no responden a alteraciones físicas, sino a tu estado psicológico: contracturas, diarrea, mareos, taquicardia, problemas de estómago, migrañas, etc.
  • Son tan intensas que te paralizan, haciendo que el miedo bloquee tu acción.

“Estoy tan preocupado porque mi negocio vaya mal, que me siento incapaz de empezar a tomar medidas para la acción: resolver, informarme, ocuparme, planificar tareas, emprender, decidir, asesorarme, etc. Entonces pospongo y evito la acción, con lo que finalmente ocurre lo que tanto me preocupaba. No hago nada para ocuparme y fracaso, el negocio se va a pique”

¿Cuáles son las preocupaciones más tóxicas?

En ocasiones, preocuparse es improductivo e ineficaz, porque los contenidos de las preocupaciones tratan sobre algo:

  • Poco importante. Para discriminarlas de las significativas, pregúntate ¿qué pensarás dentro de un mes, un año o cinco años de este problema?, ¿lo seguirás considerando relevante?, ¿comparado con otras experiencias duras que has vivido qué importancia tiene?
  • Incierto. ¿Qué sentido tiene preocuparse por cómo sobrevivirás si algún día te echan del trabajo, cuando a día de hoy tienes trabajo, y para poder actuar o hacer algo al respecto necesitarías tener más información (indemnización, situación del mercado laboral, recursos futuros, habilidades futuras, etc.) a partir de lo que ocurra?
  • Improbable. Preocuparse por cosas que son francamente improbables es invertir un esfuerzo y un tiempo en algo que sólo existe en nuestra mente. Las predicciones catastrofistas e improbables sólo sirven para restarnos energía y alejarnos de nuestra realidad presente.
    ¿Qué utilidad tiene ahora pensar qué ocurriría si vas andando por la calle y un árbol se te cae encima o te detectan una enfermedad “rara” (de bajísima prevalencia en la población)?
  • Incontrolable. Lo queramos o no hay variables que escapan a nuestro control, sobre las que tenemos poca capacidad de acción o respuesta. Preocuparnos por lo que no podemos cambiar, nos generará ansiedad y frustración.

Conclusiones:

Cuando tengas alguna preocupación, pásale el test de estos cuatro puntos de utilidad. Si no es muy importante, urgente, concreta, probable o controlable (depende de ti), has de saber que tu preocupación es improductiva.

Al empezar a ser plenamente consciente de que algo no es útil en tu vida, le permites que exista, pero comienza a perder fuerza, como una conversación que oyes sin escuchar, porque la consideras irrelevante.

Si te sientes identificado en algún grado, y crees que tus preocupaciones ejercen demasiado control sobre ti, consulta a un psicólogo que te ayude a gestionarlas adecuadamente.

¿Cómo son la mayor parte de tus preocupaciones?
¿Crees que gestionas bien tus preocupaciones?

Por | 2017-08-08T08:22:25+00:00 mayo 16th, 2017|Psicología|2 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

2 Comentarios

  1. malenalgete@hotmail.com'
    Malenachill 15 junio, 2017 en 11:08 am - Responder

    Uff, este es un gran handycap para mí, pero poco a poco voy consiguiendo “despreocuparme” de lo “no tan importante”, de lo que “no ha pasado aún” o de lo que “requiere una solución” no comerme la cabeza con el problema. Soy de esas personas que se preocupan por todo y le dan vueltas y vueltas a la cabeza, a veces por lo más insignificante, sin embargo, en momentos muy duros de mi vida he sido fuerte como un roble y he afrontado las situación con gran entereza. A veces me da rabia cuando lo pienso, porque incluso he llegado a enfadarme con mi pareja, con mi hijo, por un problema que a veces ni tenía importancia, sólo en mi cabeza. Bueno, yo intento mirarme desde fuera cuando me ocurre esto, y a veces me resulta útil para quitarle importancia al tema. Gracias por las pautas tan útiles Patricia.

    • Patricia Córdoba 17 junio, 2017 en 10:01 am - Responder

      Es muy bueno ese ejercicio que comentas Malenachill, de mirarte desde fuera, y ver la desproporción de preocupación, malestar o sufrimiento que uno tiene por el hecho en sí.
      A veces la vida nos da golpes de realidad, poniéndonos delante un verdadero problema, entonces recolocamos todas aquellas cosas que considerábamos importantes y empezamos a relativizar.
      Gracias por tu aporte!!!

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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