Negociar en pareja: 3 errores a evitar

Uno de los motivos de consulta más recurrentes en terapia de pareja, es la dificultad para llegar a acuerdos en temas relevantes para ambos.

En las sesiones, observo cómo algunas parejas sienten verdaderamente impotencia y frustración a la hora de entenderse o tomar una decisión consensuada en áreas en las que mantienen creencias muy dispares.

Cuando el asunto a tratar es secundario, ponerse de acuerdo es sencillo, pues la cesión no la sentís como una renuncia significativa, y aplicar eso de “hoy por ti, mañana por mí” es más fácil.

Sin embargo, cuando el contenido afecta a los valores o a creencias muy arraigadas en aspectos importantes de vuestra vida, la intransigencia es la estrella de las discusiones, porque sentís que os jugáis algo fundamental.

Es en este segundo caso, donde estar entrenado en estrategias de negociación marca la diferencia entre una simple discusión y un inicio de crisis o amenaza de ruptura incluso.

Veamos algunos de los errores más frecuentes a la hora de negociar en pareja, para poder anticiparnos a ellos, y afrontar estas conversaciones de otra manera más constructiva y eficaz.

#1. Descalificar el criterio del otro

Este es un error muy obvio, que seguramente todas las parejas intentan evitar en los dos primeros minutos de negociación, pero que, curiosamente, se manifiesta a medida que aumenta la tensión en la discusión.

Si de verdad quieres que tu pareja escuche lo que vas a decir con interés y respeto, empieza por ofrecerle lo mismo, dejando claro que ninguno de los dos está en posesión de la verdad absoluta, y de entrada, los dos argumentos son válidos.

Decir cosas como “¡ eso es absurdo! ; ¡estarás de broma, ¿no?!; ¡nunca había oído semejante estupidez!”, “hace falta ser tonto para plantear eso”, etc.  hace que la negociación se vaya a pique en dos segundos, porque el receptor directamente se pone a la defensiva, preparado para el ataque o para aferrarse mucho más a sus ideas.

Propuesta: Trata con respeto el criterio de tu pareja. Recuerda que cada persona es como una civilización con sus costumbres y creencias, y que lo que para ti es extraño, para el otro es normalísimo.

 

#2. Desviarse del tema y del presente

Es cierto que para poder expresar lo que piensas a veces necesitas apoyarte de ejemplos, anécdotas o sucesos anteriores para que tu pareja pueda comprenderte, pero abusar del rebobinado al pasado, hace que se pierda el objetivo de la charla.

Sacar más y más trapos sucios que os llevan al caos, desgasta mucho, además de despertar resentimiento y actitud defensiva.

Propuesta: Elige un solo objetivo por negociación. Dejad claro desde el principio para qué os reunís a hablar, comprometeos mutuamente a no sacar otros temas que no sean el pactado y utilizad una señal en un código común para avisaros mutuamente de que perdéis foco.

 

#3. Hablar y hablar, sin preguntar

A veces estás tan enfrascado en tu discurso, obzecado en defender tus argumentos, que se te olvida escuchar a tu pareja. Es importante enterarte bien de cuáles son vuestros nexos en común.

Algunas de las preguntas que puedes realizar a tu pareja para establecer el puente son:

  • ¿Qué quieres conseguir?,
  • ¿En qué podrías ceder?
  • ¿En qué no puedes ceder?
  • ¿Qué es lo más importante para ti de todo lo que hemos expuesto? ¿Por qué?
  • ¿Qué temes que pueda suceder si no consigues lo que quieres?

Propuesta: No des por hecho lo que tu pareja piensa. No adivines lo que el otro está dispuesto a hacer y lo que no, contrástalo a través de preguntas que pueden arrojar mucha luz.

 

#4. Ignorar el valor de la negociación

Si te reúnes con tu pareja con la única finalidad de satisfacer tus propias necesidades, yendo con soluciones preconcebidas y rígidas, lo más probable es que se produzca una escalada competitiva para ver quién gana.

No ignores el valor añadido que una negociación puede traer a vuestra relación. Si de forma auténtica queréis encontrar una opción que satisfaga los objetivos de ambos, entonces tendréis que ser creativos, resolutivos y trabajar en equipo.

El resultado será algo nuevo, que no se hubiera originado, si no hubierais discrepado. Esto aumenta el valor total de la tarta antes de repartirla.

Por ejemplo: creando un plan de vacaciones novedoso y exitoso que jamás hubierais diseñado, si no se hubiera generado tanto desacuerdo previo.

Propuesta: Lo que creamos entre los dos, puede superar los beneficios de la opinión de cada uno por sí sola.

 

#5. Mentir, ocultar información, manipular y otras tretas tóxicas

Aquello de “todo vale, mientras ganes” es especialmente improductivo en pareja. Cuando negocias con desconocidos, lo que prima es obtener el resultado que más satisfaga tus intereses, pero cuando intentas negociar con tu compañer@ de vida, añades el objetivo de cuidar o no dañar el vínculo.

En el momento que mientes, utilizas el chantaje emocional (“haz eso, pero demostrarás que no me quieres tanto como dices”), omites información relevante o exageras la importancia que tiene para ti algo con tal de ganar, la factura no tardará en llegar a vuestra relación.

A medio o largo plazo, tu pareja puede descubrir que ocultas o manipulas, y eso puede alimentar su resentimiento, deseo de venganza o distanciamiento emocional.

Propuesta: Tu objetivo puede ser importante, pero no puede serlo más que perder la confianza de tu pareja. Si utilizas estas artimañas, es que necesitas urgentemente entrenarte en otras estrategias o habilidades de negociación asertiva. Pide ayuda o asesórate.

 

¿Te cuesta negociar con tu pareja?

¿Te parece imposible llegar a acuerdos con tu pareja en determinados temas?

 

Por | 2018-01-28T23:46:57+00:00 junio 26th, 2018|Pareja|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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