Miedo a la muerte: tanatofobia

Tengo miedo a desaparecer por completo cuando me muera.

Tengo terror a morirme y perder la conciencia del todo.

Me obsesiona pensar que algún día pueda morirme.

Son solo algunos de los pensamientos que se extienden por la mente de algunas personas, como una de esas plantas enredaderas que pueden crecer hasta el infinito.

¿Es que acaso el miedo a la muerte no es algo común a todo el mundo?

Efectivamente, el miedo a morir no es solo algo universal, sino que además es adaptativo, es decir, cumple su función. Gracias a este miedo, se ponen en marcha muchos de los mecanismos (de huida o ataque) que nos permiten protegernos de amenazas externas.

Pero como ya hemos señalado en algún artículo anterior, no todos los miedos derivan en fobias, porque no siempre nos limitan, o aparecen en una frecuencia o intensidad tal que acaban bloqueándonos e interfiriendo en nuestro bienestar o  en nuestra salud mental.

“En general, nadie quiere morir pero eso es algo natural. Todos tenemos que afrontar la muerte. El problema es que algunas personas se obsesionan con la idea de que van a morir, tienen una existencia muy desgraciada y desarrollan un trastorno mental”, señala Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

¿Cuándo hablamos de fobia a morir?

Si sufres de tanatofobia, estarás experimentando un miedo irracional, persistente e injustificado a la muerte o al acto de morir, una emoción que, mal gestionada, puede llegar a ser tremendamente desagradable y limitante.

Si este es tu caso, lo más probable es que lo hayas compartido con muy pocas personas, o con nadie, porque el solo hecho de hablar de ello te provoca ansiedad, angustia y desolación, por lo que evitas conversar de cualquier tema relacionado con la muerte.

Algunas de las situaciones que más fácilmente pueden desencadenarte esta fobia son: las noticias de sucesos, enfermedades graves, vivencias de familiares o amigos hospitalizados o con complicaciones de salud, la visita a un cementerio o tanatorio, etc.

Sin embargo, este miedo irracional puede llegar a invadirte en situaciones tan cotidianas como viajar, un simple catarro, conducir, salir a la calle, hacer una excursión, etc.; porque puedes llegar a convertirte en un experto en detectar peligro, incluso en situaciones donde no lo hay, y donde además quizá nunca lo haya.

¿Quién es más propenso a sufrir esta fobia?

Es más probable, si eres una persona con rasgos de personalidad obsesivos,

con tendencia a generar pensamientos negativos recurrentes y

con gran resistencia a desengancharte de ellos.

Además, este miedo irracional puede haberse originado en una experiencia vicaria, es decir, al ser testigo de cómo otra persona allegada reaccionaba de forma desproporcionada y angustiosa ante sucesos relacionados con la muerte.

Por otro lado, esta fobia puede desencadenar un trastorno obsesivo compulsivo o cursar con ataques de pánico o hipocondría, lo cual hace que la persona que lo sufre se sienta más indefensa al asociar los síntomas de una crisis de ansiedad con señales inequívocas de que “está muriéndose».

¿Se puede hacer algo para tratar la tanatofobia?

Sí, por supuesto que sí, la terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser muy eficaz en este sentido, haciendo un pulso a las ideas irracionales acerca del miedo obsesivo a morir, y ayudando al paciente a introducir pequeños cambios en su conducta para afrontar estas situaciones temidas.

Algunas recomendaciones que pueden ayudar en esta dirección son:

#1. Dale una función positiva a tu miedo.

Escucha lo que quiere decirte tu miedo a morir. Está gritándote tan fuerte que te está asustando, pero si bajaras el volumen, y simplemente te limitaras a escuchar lo que quiere comunicarte, tal vez pudieras leer entre líneas:

“Estoy aquí para recordarte que tu vida te importa, que sientes temor al “the end”, porque lo que ocurre “durante” te suscita emociones positivas. Estoy aquí para recordarte que la vida es temporal, y con ello aumentar tu responsabilidad y compromiso con tus acciones, decisiones y experiencias”.

Este miedo te sirve para anclarte en el presente, en el aquí y el ahora de una manera más plena y positiva.

#2. Acepta que todo cambia

“Todo fluye, nada permanece”, decía Heráclito, advirtiéndonos de la inevitable transformación a la que estamos constantemente sometidos, para bien y para mal.

Te pongas como te pongas, todo son ciclos, ¿lo has observado? Si algo va a ocurrir, por qué oponerte a ello, resistirte a lo inevitable te hará desgastarte, tensarte hasta la extenuación. Deja que fluya, acompaña a la vida en sus ciclos, valorando lo positivo de cada una de las etapas vitales por las que estás pasando.

Un ejercicio que puede ayudarte es afrontar los cambios con una perspectiva positiva, poniendo el foco en lo que te ofrece ese momento vital en concreto, no en lo que ya no está.

Que inauguras los 30, piensa “lo bueno de cumplir 30…”, que te jubilas “lo bueno de jubilarme”, que tus hijos se van de casa “lo bueno de volver a estar en pareja solos en casa es…”, etc.

#3. No hagas de la muerte un tema tabú

Has aprendido a evitar hablar de ciertos temas relacionados con la muerte, a esquivar las noticias que están relacionadas con este hecho. Esto a corto plazo, durante breves momentos, retira de tu mente el estímulo temido, pero a medio plazo lo que hace es engrandecerlo, porque cada vez vas evitando más y más cosas, hasta el punto de llegar a oír la palabra “muerte” y tener un ataque de pánico.

No te hagas esto, huyendo de tu miedo, te alcanza antes la angustia. Lo que necesitas es justo lo contrario, poder permitirte, poco a poco, hablar con naturalidad (tampoco se trata de recrearte en el tema durante horas) de las pérdidas de seres queridos y de la propia muerte.

Si comienzas a hacerlo, a la vez que intentas estar relajado (respiración diafragmática), tu mente irá produciendo una nueva asociación, por la que la muerte empezará a ser procesada como algo natural, que te produce respeto, pero no pánico y angustia.

#4. Busca ayuda de un psicólogo

Si padeces esta fobia, tal vez te sientas incomprendido cuando expresas tus temores a quienes quieres, y te encuentras con respuestas como: “Ay, pero por qué piensas cosas así, si estás bien de salud”, “¡qué tontería”, “no le des más vueltas, morir nos vamos a morir todos”.

Con la mejor de las intenciones, tus allegados procuran animarte, restándole importancia a tus preocupaciones, pero lejos de aliviarte, te hace llevar tu temor en secreto.

Un psicólogo puede ayudarte a combatir tus pensamientos negativos. Si este miedo te crea un malestar significativo, que interfiere en tu vida cotidiana, entonces consulta.

Una psicoterapia puede ayudarte a redefinir tu idea sobre la muerte, para que te resulte menos doloroso “aceptarla”, y mientras, puedas disfrutar de tu vida.

¿Tienes miedo a la muerte?

¿Tienes terror a morir?

Por | 2017-07-08T15:33:40+00:00 junio 21st, 2016|Psicología|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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