Estrenamos temporada y estrenamos sección en el Blog para hacerlo más plural y enriquecedor; por lo que, de aquí en adelante, contaremos con la colaboración de otros profesionales y Bloggers amigos como Autores invitados.

Le toca inaugurar a mi compañera Miriam Martín con un artículo que puede arrojar mucha luz a quienes están metidos en el túnel de la ludopatía. Es complicado reconocer si tienes un problema de juego; así que Miriam, psicóloga de Psicorumbo.com y colaboradora de ATEJ (Asociación terapéutica del juego) nos va a dar las claves, que ella maneja en su práctica clínica, para saber identificar cuándo el juego se convierte en una adicción.

Gracias Miriam,

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En el artículo de hoy vamos a tratar un problema que cada vez se está haciendo más frecuente en la población: la ludopatía. Aunque de una manera u otra el problema de adicción al juego lleva bastante tiempo presente en nuestra sociedad, es ahora cuando está afectando a más personas debido al aumento de la publicidad y a la aparición de nuevas formas de jugar más accesibles y usuales, como pueden ser los casinos online o las apuestas por internet.

Antes, los juegos más problemáticos y adictivos eran las tragaperras, el bingo, la lotería, etc. Sin embargo, en esta generación, cada vez son menos las personas que recurren a esos juegos y más las que invierten en apuestas deportivas, póker online, etc.

La tasa de prevalencia de adicción a juegos de azar oscila entre un 2 y un 3 % de la población adulta, siendo mucho más elevada en jóvenes y adolescentes.

Un dato ciertamente preocupante y que va a en aumento. No obstante, no podemos considerar que el juego sea siempre una conducta patológica sino que, dependiendo del control que tenga la persona y el fin que se persiga jugando, podemos diferenciar 4 tipos de jugadores:

  • Jugador social: Es aquel que juega por puro entretenimiento en contextos sociales, controla su actividad y puede dejar de jugar cuando quiera sin que las apuestas interfieran en otros aspectos de su vida.
  • Jugador profesional: Es aquel para el que el juego es su forma de vida y su profesión. Generalmente solo juegan a juegos donde influye más la habilidad que el azar o donde es posible hacer trampas.
  • Jugador problema: Es aquel que juega habitualmente sin calcular el tiempo ni el dinero que gasta jugando, aunque los gastos no llegan a ser nunca exagerados. Este tipo de jugador tiene un riesgo elevado de convertirse en un jugador patológico.
  • Jugador patológico: Es aquel que ha experimentado una pérdida de control y no puede dejar de jugar por sí mismo. Dedica una cantidad de tiempo desmesurada al juego y apuesta grandes cantidades de dinero. También tiene pensamientos recurrentes sobre el juego y sobre las ganancias y las pérdidas que le ha acarreado, interfiriendo en gran manera en su vida cotidiana.

¿Cuándo el juego se convierte en una adicción?

La línea entre el juego controlado y el juego patológico es una línea muy fina que puedes cruzar en cualquier momento, sin apenas darte cuenta de lo que está pasando hasta que un día te explota en la cara.

Cuando tienes una adicción no siempre eres consciente de ello y, aunque tengas sospechas, más que fundamentadas, de que algo va mal y de que la situación se te está yendo de las manos, te cuesta enormemente pedir ayuda, ya que ello implicaría reconocer que tienes una adicción de la que no sabes salir por ti mismo. Reconocer esto es algo bastante desagradable, aunque necesario para retomar el control de tu vida.

Cualquier conducta pasa a convertirse en adicción cuando pasas de realizarla para obtener algo positivo a realizarla para quitarte algo negativo.

Por ejemplo: No tiene por qué ser necesariamente problemático ir a jugar de vez en cuando un cartón de bingo con amigos, apostar a la lotería en Navidad con la familia o echar de manera esporádica las vueltas del café en una máquina tragaperras. Sin embargo, sí debe ser signo de alerta si notas que al no jugar aparecen síntomas de malestar y necesitas jugar para dejar de sentirte mal (esto significa que empieza a aparecer el síndrome de abstinencia propio de una adicción)

¿Por qué los juegos de azar son tan adictivos?

Podemos fundamentar el poder adictivo de los juegos de azar basándonos en el concepto de refuerzo intermitente.

Pongamos un ejemplo:

Situación 1: Imagina que la máquina de cafés de tu oficina está estropeada y, de vez en cuando, si aprietas repetidas veces el botón de comprar funciona. Un día la maquina termina por romperse del todo y ya nunca sale el café, como la gente no lo sabe sigue dándole repetidas veces al botón de comprar.

Situación 2: La máquina de cafés de tu oficina funciona perfectamente, siempre que le das al botón de comprar sale un café, sin embargo un día se rompe y deja de funcionar. Los trabajadores no lo saben y continúan intentando sacar café.

¿Qué personas crees que dejarían de intentar sacar café antes, los de la situación 1 o los de la situación 2?

Está claro que continuarían intentándolo durante más tiempo los de la situación 1, ya que han aprendido que si aprietan repetidas veces el botón, de vez en cuando (no siempre) sale un café.

Exactamente lo mismo ocurre con el juego. Si nunca saliera el premio nadie apostaría, y si siempre saliera el premio y de repente dejara de salir la gente dejaría jugar. El problema está en que el premio sale de vez en cuando y además no hay nada que nos indique cuando va a salir, por lo que se crea una tensión que se mantiene constantemente mientras se juega hasta que por fin sale el premio (y aunque sea mucho mayor el dinero que has perdido anteriormente) se descarga toda esa tensión generando una sensación momentánea de alivio.

Está claro que los casinos y las tragaperras son un negocio, y no existirían si sus dueños no ganaran dinero con ellas.

El problema es que las sensaciones que sentimos mientras jugamos, toda la estimulación sensorial (lucecitas, música, etc..) y la tensión que se crea hacen que apostar a juegos de azar se convierta en una conducta altamente adictiva.

También hay que tener en cuenta las pérdidas económicas que puede ocasionar el juego. Cuando una persona pierde mucho dinero empieza a plantearse todas las maneras posibles de recuperarlo y una de ellas normalmente suele ser ¡Jugando! De esta manera la finalidad del juego puedo convertirse en reparar los daños causados por el propio juego, ocasionando normalmente mayor malestar del que había.

Indicios de que existe un problema de adicción al juego:

#1. El principal indicio de que existe un problema de adicción al juego es, tal y como he mencionado anteriormente, el hecho de que comienzas a jugar no por diversión, sino por el hecho de evitar sentirte mal.

#2. Aparecen distorsiones cognitivas que generan una falsa sensación de control en algo que es completamente azaroso. Veamos algunos ejemplos:

  • Crees que el resultado de un juego de azar depende más de la habilidad que del azar en sí.
  • Consideras la suerte personal como un factor predictivo del resultado del juego.
  • Predices los resultados futuros en función de las jugadas anteriores, de sensaciones, o de factores que en realidad no tienen ningún valor explicativo, etc.
  • Mides el éxito considerando sólo lo que se gana y no lo que se pierde
  • Supersticiones: llevas algún tipo determinado de ropa, de amuleto, coges las monedas de una determinada manera, etc.; pensando que de esa forma aumentan las posibilidades de ganar.

#3. La función de jugar comienza a ser recuperar el dinero perdido anteriormente jugando.

  • Empiezas a mentir y a tapar, de cara a los demás, la cantidad de horas que inviertes en el juego.
  • Gastas mucho más dinero del que inicialmente querías gastar, vas al banco a sacar más cuando el dinero se acaba o solo dejas de jugar cuando te has gastado todo el dinero que tenías encima.
  • Comienzas a utilizar el juego como estrategia de evasión cuando tienes un mal día, has tenido una discusión, recibes una mala noticia, etc.
  • Comienzas a tener ansiedad y pensamientos acerca del juego de manera constante.
  • El juego comienza a interferir en cualquier ámbito de tu vida privada, ya sea empleo, pareja, vida social, calidad de sueño, etc.

¿Qué hacer si se detecta alguno de estos indicios?

Si detectas que manifiestas algún indicio de que hay un problema de adicción al juego, lo primero que debes hacer es pedir ayuda y romper radicalmente con el juego.

Superar una adicción no es algo fácil, supone mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, por lo que es importante que cuentes con fuentes de apoyo para los momentos más duros.

Sin embargo la ludopatía es un problema que se puede solucionar siempre y cuando se tenga voluntad y determinación para ello y se siga el camino correcto. Los tratamientos para la ludopatía están siendo exitosos en uno 80% de las personas, y cuando terminan el tratamiento han recuperado una vida completamente normal, se sienten fortalecidas por la experiencia y no sienten ningún deseo ni necesidad de volver a jugar.

A veces es necesario perderse para volver a encontrarse.

Si te sientes identificado en algún grado, déjate ayudar por un profesional. Contacta.

Espero que el artículo haya sido de tu interés, te animo a visitar mi blog Psicorumbo” y a suscribirte para recibir cada semana un artículo sobre psicología que pueda ayudarte a mejorar tu vida, además del ebook “10 pequeñas pautas para generar un gran cambio en tu vida” y un audio de relajación guiada

 

¿Crees que tienes un problema con el juego?

¿Conoces a alguien que pueda ser adicto al juego?Déjanos tu comentario.