¿Soy hipocondriaco?

Hipocondriaco: el enfermo imaginario

“Ayer estaba feliz, el médico me había dejado tranquila de momento, pero la tarde no fue buena. Otras veces, cuando he ido y me han dicho que no era nada, la tranquilidad me ha durado varios días, incluso semanas…, pero esta vez nada de nada, bueno, un ratito.

Así que ya vale, creo que he tocado fondo y he pedido cita con un psicólogo. He optado por el psicólogo,  porque me ayuda mucho hablar del tema y contar lo que me pasa. En su día visité un psiquiatra y se limitó a darme pastillas y no quiero volver a pasar por ello”

Testimonio real de alguien que sufre por el constante temor irracional a padecer una grave enfermedad.

¿Te suena la historia? ¿Te reconoces en ella?

Hablamos de la hipocondría: preocupación obsesiva por la salud y la autobservación del cuerpo, producido por un miedo excesivo a la muerte o a padecer enfermedades importantes.

Como buen hipocondriaco, eres un especialista en analizar todos y cada uno de los cambios que puede experimentar tu cuerpo, no se te pasa ni uno.

Tienes un radar altamente sensible a las variaciones, molestias y dolores de tu organismo, y además eres capaz de amplificarlos en cuestión de segundos, por lo que es fácil que ocupen tu pensamiento las 24 horas.

Una vez que te has detectado ese cambio o sensación desagradable en tu cuerpo, llega tu interpretación tremendista de lo que te ocurre: “sí, ahí está, la peor de las enfermedades está en mí. Todo apunta a ello”.

Interpretas cada dolor, sensación o variación como un síntoma de algo patológico, y no puedes dejar de pensar en ello, alimentando tu miedo con más síntomas que vas hallándote, al tiempo que te autodiagnosticas de forma catastrofista.

No hace falta que padezcas un dolor agudo para sufrir, basta con que encuentres cualquier pequeña variación en tu cuerpo como un lunar del que no te habías percatado antes, una hinchazón de abdomen, cierta presión en la sien, etc. para que el pánico te invada.

Variaciones que en algunos casos son insignificantes, y en otros son síntomas de enfermedades banales o como resfriado común, gases, dolor de cabeza, contracturas musculares, leves gastroenteritis, etc.

Sin embargo, para ti son el principio del final, son señales de una enfermedad que no logran diagnosticarte, que te tienen en un estado permanente de preocupación, y que te impiden llevar a cabo tus actividades diarias (trabajo, familia, estudios…) con normalidad, atención y disfrute.

Cómo y cuándo te haces hipocondriaco

Fundamentalmente por aprendizaje. El hipocondriaco es un experto en la autoobservación de su cuerpo a base de entrenarse en ello durante mucho tiempo.

Comienzas viviendo determinados episodios dolorosos  (duelo, problemas de trabajo, toma de decisiones difíciles, ruptura de pareja, relaciones tóxicas, etc.) ante los cuales puedes experimentar ansiedad y depresión.

Con estas alteraciones en tu estado de ánimo, que se prolongan en el tiempo y te provocan malestar significativo, llega tu interpretación errónea y fatalista de cualquier sensación física, lo que produce en ti un enorme miedo a la enfermedad.

Entonces, la forma que tienes más rápida de apaciguar tus temores es el chequeo constante (acudir al médico, pedir cuantas más pruebas y exámenes exhaustivos mejor, buscar información sobre enfermedades…).

Pero, al examinar tanto esas sensaciones que experimentas, haces que éstas se instalen en tu mente, de nuevo entrenándote sobremanera para detectar otras, estableciendo así la hipocondría

Paradójicamente, cuánto más compruebas, más necesitas comprobar, y el alivio de saber que los médicos no te han encontrado nada maligno cada vez te dura menos. Piensas: “el mes pasado tal vez no tuviera nada, pero ¿y hoy?”. “El escáner ha salido negativo, pero ¿y si no es capaz de detectar lo que yo tengo?”. “El dolor de la espalda no era nada, pero ¿y este otro que tengo ahora?”

Angustioso, ¿verdad? Si te estás preguntando si la hipocondría tiene solución, has de saber que no tienes por qué vivir con ella y que la psicoterapia puede serte de gran ayuda. No obstante, el primer paso es reconocer que puedes estar teniendo este problema.

El 10% de la población la padece, pero casi nadie la reconoce como tal, e incluso se resiste a aceptar que lo que le ocurre se llama tendencia a crear enfermedades imaginarias.

Por eso, es fundamental que, en primer término, aprendas a identificar si puedes estar sufriendo de hipocondría.

Conoce las señales de su evidencia:

  •  Crees estar continuamente enfermo o padeciendo una enfermedad, por lo que llega un punto que te cuesta distinguir entre temores reales e imaginarios.
  • Eres monotemático en tus conversaciones, las cuales suelen estar relacionadas con temas de salud, medicina, dolores o tratamientos.
  • Sueles quejarte a familiares, conocidos e incluso extraños, de tus molestias, dolores o preocupaciones, buscando en ellos apoyo u opinión sobre lo que te sucede.
  • Reaccionas con ansiedad elevada cuando oyes noticias relacionadas con enfermedades, y no puedes quitarte de la cabeza la preocupación cuando te enteras de que a alguna persona le han detectado una enfermedad grave.
  • Consultas reiteradamente con médicos y especialistas para encontrar una causa a tus síntomas, aunque ninguno suele dejarte tranquilo por mucho tiempo con sus explicaciones.
  • O bien, puedes estar entre los que, contrariamente a los anteriores, evitan y retrasan todo lo posible las consultas médicas (aunque sean rutinarias) por un miedo irracional y desorbitado a que les confirmen una enfermedad gravísima.
  • Dedicas cantidades ingentes de tiempo y energía a buscar información (internet, amigos, libros, vídeos, asociaciones de enfermos…) sobre tu malestar, descuidando consecuentemente tus relaciones sociales y tus actividades cotidianas.
  • Sientes una gran ansiedad (se te suelta la tripa, temblores, mareos, taquicardia, etc.) cada vez que tienes que ir a recoger los resultados de unas pruebas médicas.
  • Las personas de tu confianza y allegados ya te han dicho en varias ocasiones que te preocupas en exceso, que le das mucha importancia a tus síntomas y/o que eres un hipocondriaco
  • Cuando tienes un síntoma que te preocupa, puedes pasarte el día entero pensando en ello, llegando a tardar horas en dormirte, sin descansar bien y siendo lo primero que traes a tu mente cuando te levantas.
  • Al detectarte una molestia o dolor, estás continuamente chequeándolo, mirándolo o tocándolo, lo cual acrecienta tu malestar.

Si te has sentido identificado en algún grado con estos puntos, probablemente lo estés pasando muy mal con tus temores. No te limites a cruzar los dedos, la “enfermedad imaginaria” duele tanto como la real, o más. Consulta a un psicólogo. Pregunta.

Finalizamos con dos vídeos sobre la hipocondría, el primero e ellos un documental de UPFamilia con testimonios de pacientes hipocondriacos, y el segundo del Centro Médico Teknon:

¿Crees que podrías ser un hipocondriaco?

¿Tu miedo a estar enfermo te está afectando en exceso en tu vida?

Por | 2017-07-08T15:33:51+00:00 abril 28th, 2015|Psicología|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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POR LA AUTORA DE ESTE BLOG

EXPERTA EN TERAPIA PAREJA

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  • Entender la etapa del duelo que atraviesas
    • Utilizar tu pensamiento en positivo
      • Volver a encontrar sentido a tus días
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