3 razones para no discutir delante de los hijos

Efectos negativos de las discusiones delante de los niños

Muchas veces me preguntan mis pacientes si discutir es malo, porque en el fondo todos asociamos la palabra discusión con conflicto desagradable, y por tanto, de alguna manera, inconscientemente tendemos a evitarlo.

Realmente discutir en sí no es malo, incluso puede ser positivo, depende de cuánto lo hagas, cómo lo hagas y de qué manera lo hagas. Y es este punto el que puede marcar la diferencia entre un intercambio positivo de opiniones y una escalada de agresividad

Imagina que discutes con frecuencia, pierdes las formas y además tienes espectadores menores observándote; entonces sí, en ese caso te confirmo que discutir delante de los hijos puede tener grandes efectos contraproducentes.

Quizá hayas intuido siempre que pegar cuatro voces delante de los niños no es lo ideal, pero no le has dado tanta importancia, pensando que son demasiado pequeños para comprender lo que está pasando, o creyendo que son ya precisamente mayores para ocultarles lo que ocurre realmente en casa.

Pues ni lo uno, ni lo otro, he de decirte que, incluso cuando son bebés, son capaces de generar emociones negativas ante el estímulo que representa una discusión de sus padres.

No entenderán el contenido, pero están expuestos a la tensión y malestar suscitados a través de vuestro lenguaje no verbal y paraverbal (tono de voz, gestos, movimientos bruscos, cogerles en brazos mientras estáis tensos, ademanes agresivos, etc.)

Y el hecho de que vuestros hijos tengan ya la suficiente edad como para saber que sus padres tienen desacuerdos, no significa que estas desavenencias tengan que ser expuestas de cualquier manera en casa, sin filtro y a todas horas.

En definitiva, cuidad cuánto y cómo discutís cuando están los niños, porque puede resultar perjudicial. Veamos cómo:

#1. Ofrecer un modelo negativo de relación

Los niños están constantemente aprendiendo patrones de comportamiento por imitación, son una grabadora permanentemente conectada que lo registra todo.

Incluso cuando lo que discutáis no tenga que ver con ellos, están observando cómo solucionáis vuestros desacuerdos: si hay escucha, si os interrumpís, si hay faltas de respeto, si hay malos gestos (falta de contacto ocular, dejarle al otro con la palabra en la boca), etc.

¿Por qué extrañarse después de que os griten si anoche os escucharon gritar a vosotros? Los pequeños van a copiar de sus padres el estilo afectivo y su modo de relacionarse con los demás.

Esto puede utilizarse en positivo también si tenéis en cuenta que vuestra forma de discutir puede ser el modelo de relación con el mundo que les queráis transmitir.

#2. Asentar normas o límites ambiguos

Aunque lo deseable es que madre y padre hagáis equipo, la realidad es que es imposible que los dos estéis siempre de acuerdo. Está bien, no sois clones, no tenéis por qué coincidir en todas las pautas educativas de vuestros hijos.

Ahora bien, tampoco es necesario ni positivo expresar tales desacuerdos constantemente delante de ellos, porque la disparidad reiterada entre los padres conduce a:

  • Perder la autoridad frente a ellos. “¿Por qué tengo que hacer caso a papá, si ni siquiera mamá está de acuerdo con él?; ¿Por qué lo que dice mamá es lo correcto, si papá acaba de decirme lo contrario?
  • Enviar mensajes contradictorios. “¿Es importante que me acueste a las 21H o no es tan importante que me acueste a las 21H? No entiendo nada, unas veces me decís una cosa, pero otras me decís lo contrario. Aclaraos”
  • Aprovecharse de las diferencias de criterio de los padres para hacer lo que quieren. “Puestos a escoger, si me dais dos mensajes diferentes, escogeré el que más me convenga. Ahora tengo argumentos para saltarme los límites”

Buscad un momento neutro a solas en el que podáis expresar aquello en lo que discrepáis como padres, pero recordad que es mejor fallar en equipo que acertar por separado.

#3. Colocarles entre la espada y la pared.

¿A quién quieres más a papá o a mamá? Improductiva y dañina pregunta, cuya respuesta podría cambiar según quien sea el progenitor que más se aproxima a lo que busca el niño en ese momento.

Vuestros hijos no deben elegir entre los dos equipos, de hecho lo saludable es que no perciban que hay dos equipos: el de mamá y el de papá, sino uno solo: mis papás.

Los niños no tienen que ser árbitros, mediadores o abogados de sus padres, no tienen por qué tomar partido, ni siquiera asistir al partido.

Y no, no hay una edad adecuada en la que ya puedan escuchar a uno de los padres hablar mal del otro. No es cuestión de edad, es cuestión de salud mental y de roles equivocados.

Los pequeños no han de ser aliados frente a vuestros conflictos. Necesitan a sus dos padres, quieren a los dos, y poco a poco van siendo conscientes de los defectos y cualidades de ambos, sin que un padre tenga que subrayarles los déficit del otro progenitor.

Pueden saber que sus padres no siempre están de acuerdo, y que en ocasiones se enfadan entre ellos, es absolutamente normal y no hay que ocultarlo ni negarlo.

Sin embargo, es importante dejarles al margen del conflicto de pareja, sin exigirles que se posicionen por uno de los dos, lo cual sería darles una responsabilidad desmedida e insana.

A continuación un vídeo de Education Programs que explica por qué no se debe discutir delante de los hijos:

¿Discutes a menudo con tu pareja delante de los niños?
¿Crees que tus discusiones de pareja pueden estar afectando a tus hijos?

Por | 2017-07-08T15:33:51+00:00 abril 17th, 2015|Psicología Infantil|3 Comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

3 Comentarios

  1. lahari@hotmail.es'
    Nuria en - Responder

    Mi hijo tiene 5 años y ni una sola vez mi pareja me ha dicho sin estar delante mi hijo, su opinión contraria, siempre me lo ha dicho delante de él y ni se inmuta cuando le digo que eso está mal. Además me dice lo que piensa sin tapujos ni limitaciones, me crítica la educación que le doy a mi hijo, y siempre con el niño delante. Mientras, yo jamás le recrimino delante de mi hijo, no me enseñaron así y no voy a entrar en el juego de hacérselo yo. Por otra parte cuando tenemos una situación tensa, él contradice algo que le he dicho yo a mi hijo, si le he dicho que no puede ver la tele, él va detrás y le deja. Llega a un punto también que mi pareja me dice cosas de tu eres tal…. tu eres tal… De esa forma de doble sentido, medio en broma ironía medio en serio y mi hijo a su corta edad y con 4 años le ha dicho a su padre que no me llame así. Como corto esta situación? Es un chantaje puro? Sabe lo que me duele que haga eso y como no consigue lo que quiere me lo hace? Tiene algún tipo de patrón mi pareja?

  2. chica_extremo6@hotmail.com'
    valeria en - Responder

    Desde qe estaba mi bebe en mi vientre ah percibido discusiones ahora q tiene un año sigue percibiendo discusiones qiero saber q consecuencias negativas pueden tener para mi bebé temo qe mas adelante sea un niño infeliz por mi culpa

  3. otanoluz3@gmail.com'

    Hola.mi pareja y yo tenemos 13 años juntos 3 hijosy ultimamente a cambiado mucho con migo..me insulta me dice que le da igual lo que yo haga con mi vida…hace saber que sus hijos son como una calga …me amenaza que me va a matar…se le hago pregunta me responde con agresividad..yo le he visto gesto de homosexual..siento que se compara conmigo todo el tiempo.le digo k no quiero un hombre que me trate tan mal..que siera un hombre k me trate bien y que me hable vonito..y me dice que yo soy una egoista.me preocupo tanto para ser la mujer perfecta..la madre perfecta…y aun asi me falta el respecto…no se lo que a pasado que a cambiado tanto que ahora quiere que sea sumisa..que me calle la voca…que haga lo que el diga nada mas…

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