Cuándo ir al psicólogo: cuando quieras hacer algo diferente

Afortunadamente,  cada vez se extiende más la idea del psicólogo como un recurso asistencial para proteger nuestra salud y calidad de vida. Antes se pensaba que dicho profesional atendía exclusivamente a enfermos mentales o a un sector de la población con problemas severos, creencia que ha sido refutada dando a conocer la gran cantidad de servicios que puede ofrecer a una gran variedad de personas.

Muchas veces se experimenta malestar, pero se ignora cuál es el especialista de la salud más indicado para resolver el problema, otras nos autoconvencemos de que hay que solventar los obstáculos sin ayuda de nadie, pase lo que pase. Los motivos para retrasar la visita al psicólogo pueden encerrar miedos, prejuicios, desconocimiento, estereotipos, pudor, etc.

En este artículo vamos a intentar recoger algunas (todas es imposible) de las razones por las que está indicado solicitar ayuda psicológica:

  • Crisis vitales o etapas críticas en las que necesitas un apoyo: síndrome del nido vacío, divorcio, padres primerizos, desempleo, menopausia, adolescencia, ruptura de pareja, etc.
  • Necesitas un consejo puntual para resolver una duda concreta y no tienes las estrategias adecuadas (rabietas  infantiles, hacer una crítica o petición a un compañero o pareja, etc.)
  • Intentos reiterados y fallidos de solucionar un problema que requiere un enfoque nuevo y un asesoramiento profesional.
  • Buscas una explicación a síntomas o cambios que estás experimentando y no entiendes por qué piensas, sientes o actuas así. Quieres saber Como, Por Qué y Cuándo se ha generado para saber Qué  hacer.
  • Dificultad para marcarte objetivos, llevarlos a cabo o mantener la motivación necesaria para su consecución.
  • Preocupación excesiva por un tema, con pensamientos recurrentes (obsesivos o pesimistas) y la sensación de no poder pararlos.
  • Otros especialistas (médicos, psiquiatras…) te aconsejan la necesidad de buscar tratamiento psicológico o complementar el farmacológico, porque “las pastillas” son insuficientes.
  • Necesitas recibir pautas u orientaciones sobre cómo ayudar a una persona significativa en tu vida como un hijo, familiar, pareja o amigo.
  • Dificultad para tomar decisiones, realizar un cambio o finalizar una etapa (buscar trabajo, emprender un negocio, concluir una relación de pareja, elegir estudios o carrera, etc.)
  • Buscas asesoramiento para tu hijo (niño, adolescente) en cuanto a déficit de aprendizaje, hábitos de estudio, emociones y miedos, problemas de conducta, desobediencia u oposicionismo, etc.
  • Manifiestas comportamientos que se extienden en el tiempo, no consigues controlarlos o modificarlos y te causan malestar en distintas áreas de tu vida (personal, laboral, familiar, salud, etc.) En este sentido, las áreas pueden ser diversas: alimentación, agresividad, bajo estado de ánimo, ansiedad y nerviosismo, miedos y fobias, sexualidad y pareja,

Tal y como se refleja en esta enumeración, no hace falta que padezcas un trastorno tipificado o patología para recibir apoyo psicológico. No es una lista completa ni acabada, pues el motivo de consulta puede encontrarse en cualquier situación que te genere insatisfacción o malestar.

Si te sientes identificado con alguna de estas situaciones; pregunta, consulta

¿Te gustaría ir al psicólogo?

¿Tienes un motivo para buscar apoyo psicológico?