“Nooo, ¿por qué tengo que volver a trabajar?” Es la pregunta con la que te resistes a subirte de nuevo a la noria de la rutina laboral y personal de la que habías logrado bajarte durante unas semanas (con suerte).

Bienvenido a tierra si acabas de llegar de tus vacaciones, y bienvenido también a ti que, volviste ya hace un mes y, tampoco quieres aceptar la realidad que te recuerda que comienza una nueva etapa de obligaciones y actividades.

“Con lo bien que estaba yo en la playita, en mi pueblo, o en Australia”. Da igual prácticamente donde hayas estado, el golpe de la depresión post-vacaciones puede alcanzarte  de igual forma, aunque es cierto que no lo sufre todo el mundo.

Las más propensas a sufrirlo, según señala Antonio Yusta, neurólogo del hospital USP San Camilo de Madrid, tienen entre 45 y 55 años y han vivido un cambio en sus ritmos biológicos (costumbres, horarios, etc.) durante sus vacaciones.

Hablamos del síndrome postvacacional: el fracaso en el proceso de adaptación necesario cuando se entra de nuevo en contacto con la vida activa tras un periodo vacacional.

La mayoría de los profesionales sanitarios lo consideran como algo normal, transitorio y no patológico. Casi el 35% de la población ha sentido alguna vez algunos de los síntomas al incorporarse al trabajo, así que de entrada no es alarmante siempre que acabe desapareciendo paulatinamente a los 10 o 15 días.

Algunas de las variables que aumentan la probabilidad de padecerlo son:

  • Situaciones previas como: falta de motivación por el trabajo, síndrome de burnout (o estar quemado), estrés laboral, mobbing, etc.
  • Periodos vacacionales especialmente largos o intensos, en los que se ha llevado a cabo demasiadas actividades y no se ha descansado adecuadamente.

Veamos algunas de  sus características más frecuentes:

  • Sensación de debilidad general, tanto intelectual como física.
  • Insomnio, dificultad para conciliar el sueño por la noche y somnolencia por el día.
  • Disminución de la atención y la concentración, con olvidos recurrentes.
  • Baja tolerancia a los obstáculos o problemas relativos al trabajo.
  • Bloqueo a la hora de tomar decisiones.
  • Aumento de la irritabilidad con conductas de hostilidad.

¿Qué puedes hacer para afrontar la vuelta al trabajo más positivamente?

La mejor herramienta para superarlo es sin duda la prevención, es decir, las medidas que puedes adoptar adelantándote a su aparición, aunque una vez que aparece también puedes mejorar tu estado.

Algunas propuestas:

#1. Fracciona tus vacaciones, si te es posible.

Si tienes la opción de dividir tus vacaciones en varios periodos, en lugar de  disfrutar de 3 o 4 semanas seguidas, la reincorporación a la actividad laboral será  más llevadera.

Distribuirlas más equitativamente a lo largo de las estaciones del año, te permitirá desconectar con la sensación de tener siempre un periodo de descanso relativamente cerca.

#2. Ajusta horarios

Es evidente que en las vacaciones no tenemos horarios tan rígidos, y esa flexibilidad es una de las cosas que más nos atraen.  No obstante, mantener cierto horario en vacaciones te permitirá estabilizar tus biorritmos.

Esto puedes hacerlo de forma más consciente en los últimos días de descanso, ajustando tu horario y biorritmos más gradualmente.

#3. Vuelta progresiva a la rutina habitual

De igual forma que en la pauta anterior, la incorporación paulatina a los hábitos, actividades y costumbres durante la última franja de las vacaciones puede ser altamente recomendable para paliar el impacto de la vuelta.

#4. Relativiza la importancia de las vacaciones.

Si has dedicado la mitad del año a planificar tus vacaciones y la otra mitad a rememorarlas y lamentarte de que hayan acabado, pues tampoco es de extrañar que entres en shock cuando te dicen “Game over, se acabó lo que se daba”.

No deposites toda tu motivación en este periodo. Procura mantener aficiones a la vuelta, marcarte nuevos objetivos, empezar algún proyecto personal o laboral que te motive.

#5. Huye de la rutina

Una de las cosas que acentúan la tristeza postvacacional es el hecho de verse enganchado al engranaje rutinario de siempre. Pensar “otra vez hacer las mismas cosas, de la misma manera, en los mismos sitios” hace que te vengas abajo con seguridad.

Así que algo que puede resultarte de gran ayuda es introducir pequeños, pero notables cambios, como comer en un sitio diferente, leer libros de una temática distinta, cambiar los lugares de ocio de siempre, aprender a hacer alguna comida distinta, etc.

La clave es darte la oportunidad de diseñar días distintos, sin que tengas la sensación de volver a moverte por la misma rueda de hámster.

#5. Utiliza el humor

Sí, es el mejor antídoto para la queja asociada a este síndrome. Cuando notes que los lamentos te invaden, no te olvides de sonreír y llevarlo al absurdo realista:

  • ¿sabes una forma 100% segura de no padecerlo? Estar en paro. Así que siéntete afortunado de tener melancolía por finalizar tus vacaciones,  porque eso significa que hace unas semanas trabajabas, y te dieron un merecido descanso.
  • ¿Sabes que hay otra fórmula mejor que la anterior para no entristecerte por el fin del periodo vacacional? Efectivamente, no tener vacaciones. No hay nada como no empezarlas, para no tener que acabarlas. Cierta perspectiva cómica del asunto ayuda a colocar las cosas en su sitio y no sobredimensionar la vuelta.

#6. Acepta cierto periodo de caos.

Tal vez vuelvas y te encuentres con varias tareas pendientes, con trabajo acumulado, con problemas no resueltos, con una bandeja llena de información a asimilar.

No pretendas dejarlo todo en orden de la noche a la mañana, sometiéndote a un nivel de autoexigencia improductivo e innecesario.

Acepta que las primeras semanas habrá cierta desorganización  que tolerar, además de ir estableciendo prioridades con las que empezar a abordar los primeros días de trabajo.

#7. Consulta al psicólogo

Si los síntomas de estrés, apatía y ansiedad persisten durante más de dos semanas, y te crean un malestar significativo, interfiriendo en tu vida personal y laboral, consulta al profesional para que te ayude en este proceso de adaptación. Contacta.

A continuación un vídeo de la Cruz Roja sobre el síndrome Postvacacional:

 

 

 

¿Crees que tienes el síndrome postvacacional?

¿Crees que te cuesta demasiado volver al trabajo después de tus vacaciones?