Tips para apoyar a alguien con depresión


“Venga, anímate”
, es la manida frase con la que despedimos a alguien con depresión, después de fallidos intentos por hacerle sonreír o sentirse bien. Somos ese hermano, pareja, hijo o amigo que intenta, una y otra vez, levantar el ánimo de aquel que va camino de ser la sombra de lo que era.

A veces, sospechamos que a nuestro familiar le ocurre algo extraño: no acaba de encajar bien esa ruptura con la novia, ese despido del trabajo, esa crisis de los 40, etc. Otras, ni siquiera encontramos una causa concreta que nos haga entender ese cambio tan brusco de comportamiento.

Si queremos ayudarle, es fundamental aprender a reconocer la depresión y diferenciarla de un estado menos duradero e intenso como es la tristeza. La persona deprimida se caracteriza principalmente por tres rasgos:

  • Visión negativa de sí mismo, de los demás y del futuro. Se subestima, cree que los otros le interponen obstáculos insalvables y piensa que las cosas nunca mejorarán.
  • Pérdida de la atención y la capacidad para interesarse o disfrutar de las cosas.
  • Disminución de su vitalidad, mostrando un cansancio exagerado, trastornos del sueño, apetito, sexualidad o de otras funciones corporales.

Si quieres echar una mano al que está atravesando este túnel negro, puede serte de gran utilidad seguir estas tres pautas:

  • Valida sus sentimientos. Permítele que “se sienta así”. A veces, con la mejor de las intenciones, negamos insistentemente los sentimientos de la persona deprimida (“no estés así; no es para tanto; estás haciendo un mundo; no deberías tomártelo así; no te vengas abajo”), y lo único que conseguimos es que se sienta incomprendido, inhibido y guarde su dolor para sí mismo. Por el contrario, una frase de comprensión (“tiene que ser duro para ti; estás pasándolo mal, ¿verdad?; te faltan las fuerzas para levantarte, ¿es eso lo que te pasa?”) transmitirá la idea de que no le juzgas, y que aceptas sus sentimientos, tal cual los tiene. Entonces, estarás estableciendo un buen punto de partida para lograr que se abra a ti.
  • Propón actividades que le ayuden a desviar la atención de sí mismo. No es necesario que le organices grandes eventos, basta con acompañarle e incentivarle a que participe de nuevo, y gradualmente, de aquellas rutinas cotidianas que le eran gratificantes. No importa si no las acaba del todo, si no consigue desempeñarlas o disfrutarlas como antes, lo esencial es que se ponga en marcha y vuelva a sentirse útil, activo y capaz de alguna manera.
  • Refuérzale cualquier logro, por pequeño que sea. Ahora, más que nunca, esas palabras de apoyo y elogio le reconfortan. Al alabarle has de ser realista y concreto, o creerá que no piensas verdaderamente lo que dices y que le tratas como a un niño.

Validar, acompañar y reforzar pueden ser la mejor muleta que puedas ofrecer a alguien que ha perdido las fuerzas para caminar por la depresión, sin descartar la opción de animarle a acudir a un profesional cualificado si fuera necesario.

A continuación Ana Querol, psicóloga de Psicomáster, nos explica algunas pautas para poder convivir y ayudar a alguien que tiene depresión:

¿Tienes algún familiar o amigo que esté pasando por una depresión?

¿Sabes cómo ayudarle?