Cómo afrontar la adversidad

Caso real de experiencia adversa

Nadie está exento. Cualquiera puede ser el que tenga que atravesar una experiencia hostil, de esas que te ponen a prueba, de las que te pueden dejar hundido o hacer que salgas más fortalecido incluso.

De esto ha querido hablarnos una lectora del blog:

Y de repente, pasa algo en tu vida que lo transforma todo, tu rutina, tus planes, tus sueños, tu presente y tu futuro próximo.

Un accidente, una enfermedad, una operación y tu cabeza empieza a dar vueltas hacia lo negativo: adiós a todo, ya no podré hacer lo de antes, no podré llevar una vida normal, me van a tener que cuidar, ¡qué horror!, ¡qué problema voy a crear a los míos, con lo independiente que yo soy!

Hace poco he tenido que escuchar esas palabras de una persona muy cercana y muy querida para mí, con motivo de una operación que le tienen que hacer en la espalda, por una lesión provocada en un accidente de tráfico.

Yo lo veo desde fuera, soy positiva y pienso: “No pasa nada, todo va a salir bien, unos meses de cuidados y a hacer vida normal. Además estamos todos para apoyarle y ayudarle, no hay problema.

Pero él no lo ve así. Está asustado, triste, compungido, su vida ha dado un giro en sentido contrario a lo esperado y más ahora que se acababa de prejubilar y tenía un montón de cosas que hacer, las que nunca le daban tiempo antes y lo que de momento va a tener que seguir sin hacer, hasta recuperarse.

Yo le digo que transforme su recuperación en un reto, en una motivación para él y para todos, pero él no lo ve así.

Ahora sólo piensa en el miedo a la operación y la incertidumbre sobre cómo va a quedar después.

Es cierto que es una operación delicada, con sus riesgos, pero con un alto porcentaje de buenas expectativas.

El ahora sólo ve ese pequeño porcentaje de riesgo, de poder quedar mal o quizás de una segunda operación.

A pesar de ser una persona con un gran sentido del humor, está totalmente hundido; de hecho, le ha pedido a sus amistades que no le llamen hasta pasada la operación.

¿Cómo le ayudo y cómo le animo?

¿Cómo puedo hacerle ver que hay que ocuparse, no preocuparse?

Yo quiero transmitirle que es mejor ir sobre la marcha, ahora. La operación, luego se verá, según salga todo, pero no pensar lo peor antes de…

En resumen, ¿cómo puedo ayudarle? ¿Es mejor estar pendiente o dejarle tranquilo?

Malenachill

Tips para afrontar la adversidad

No tenemos elección sobre las piedras del camino, pero sí podemos elegir la respuesta que damos ante ellas. Veamos algunas herramientas que pueden ayudar en este tipo de situaciones.

Afrontar los obstáculos no es una asignatura optativa, sino más bien de obligado cumplimiento, si es que queremos poder vivir sin sufrimiento.

El dolor es inevitable, viene incorporado a una serie de experiencias que acabas viviendo, tarde o temprano, aunque también sabes que es algo temporal.

Sin embargo, el sufrimiento sí es evitable, es algo que puede alargarse indefinidamente, y que depende de ti, pues se crea cuando te resistes a aceptar algo negativo.

#1. ¿Te duele esa situación o la sufres?

¿Lo ha observado? Cuando te niegas a aceptar que has de convivir con una emoción negativa durante un tiempo, la prolongas sin quererlo, y además la haces más intensa.

Quieres tapar esa emoción, resolverla cuanto antes, y la emoción lo que hace es salir con más fuerza, porque no la estabas dejando espacio.

Ofrecer esa resistencia al obstáculo, especialmente cuando no puedes cambiar las circunstancias, es sufrir, es intensificar el dolor que ya de por sí está.

No puedes llegar a diluir nada que no hayas antes aceptado que existe. Si tienes tanta urgencia por hacerlo desaparecer, vendrá con más fuerza.

Así que el primer paso es permitirte tener esa emoción negativa, aceptar que está ahí, que estás transitando un periodo oscuro y que no deberías de sentirte de otra manera distinta a cómo lo haces.

Podré regular mi emoción y bajarla de intensidad, pero no debo taparlo o anularla.

Esto nos lleva a la siguiente herramienta.

#2. Expresar el dolor de distintas maneras

Una vez que aceptas que las emociones negativas que experimentas son las que proceden, no las tapes o disimules, manifiéstalas.

Busca la manera de exteriorizarlas, puedes hacerlo hablando con alguien de tu confianza, al que consideres empático y que sepa escuchar.

Puedes escribir y plasmar en palabras los pensamientos a los que estás accediendo.

Hay quien encuentra en el arte (pintar, música, poesía, etc.) un vehículo perfecto para canalizar la incertidumbre o la tristeza que implican el momento vital que atraviesan.

Recuerdo que en los momentos más complicados que me ha tocado vivir como pérdidas de personas muy cercanas, la escritura me resulta especialmente reconfortante y liberadora.

#3. Redefiniendo el significado

Cuando estés ante una situación adversa frente a la que tienes poco margen de maniobra en cuanto a acciones, entonces siéntete agente activo de tus pensamientos.

Si no puedo hacer nada con lo que me pasa, entonces puedo darle otro significado.

En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Warwick, Reino Unido, los psicólogos Linley, PA, y Joseph, S. encontraron que las personas capaces de afrontar los momentos difíciles, adquirían valiosos aprendizajes para encarar el futuro con mejores recursos.

Es decir, si afrontas sin negación un acontecimiento adverso, desarrollas una serie de habilidades que te hacen más resolutivo y exitoso para otras dificultades futuras de menor calibre.

Esto significa que lo que estás viviendo hoy, si tú quieres, puede servirte para algo, puedes darle utilidad.

Estos meses en los que tienes que recuperarte de un accidente o de una pérdida importante pueden ser meses también en los que vivas de una manera más consciente, valorando más lo bueno que antes pasaba desapercibido, por ejemplo.

Búscale una utilidad, dale un significado: esto nadie puede hacerlo por ti.

  • Si no puedes trabajar, quizá pases más tiempo en familia;
  • si estás en un hospital , quizá sea una temporada para que te cuiden en lugar de cuidar tú;
  • si te han despedido, quizá sea un buen momento para reciclarte y estudiar algo nuevo;
  • si has perdido a un ser querido, puedes tener mucha más conciencia de finitud de la vida y experimentar más satisfacción y alegría con cosas cotidianas, etc.

#4. Herramientas de protección

El psicólogo Martin Seligman investigó cómo se reponían de un duro golpe las personas, y halló tres elementos que se repetían y que frenaban el proceso de recuperación.

  1. La personalización, culparse de lo ocurrido,
  2. La generalización, pensar que el suceso te perjudicará en todas las áreas de tu vida,
  3. La permanencia, suponer que el trauma durará para siempre

Por lo tanto, podemos deducir que, para afrontar mejor la adversidad, lo que ayudaría sería lo contrario:

  1. Despersonalizar. Buscar otros factores explicativos que te den una visión más global de lo ocurrido, y te permitan tomar conciencia de que no puedes tenerlo todo bajo control.
  2. Concretar. Observa con gratitud y consciencia las otras áreas de tu vida donde no has sufrido pérdida y que son apoyos fundamentales.
  3. Temporalizar. Ten muy presente que el dolor y las emociones negativas se van a ir atenuando y son pasajeras.

No obstante, en ocasiones, el dolor evoluciona a sufrimiento y no sabemos cómo gestionar estas emociones.

En ese caso, no dudes en consultar con un psicólogo, déjate ayudar.

¿Qué situaciones adversas y traumáticas has atravesado?

¿Cuáles han sido tus principales apoyos para afrontar estas experiencias difíciles?

Por | 2019-11-24T20:52:32+00:00 noviembre 25th, 2019|Psicología, Tú opinas|Sin comentarios

About the autor:

Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099. Experto en Psicoterapia Breve. Máster en Sexología y amplia experiencia como psicóloga y formadora en el área de la psicología de la salud y la educación. Fundadora de Tupsicologia.com, asesoramiento psicológico presencial y on line, un apoyo profesional y cercano

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