Quizá sueñe extraño  el título del artículo de hoy, pues para una gran cantidad de personas vacaciones es sinónimo de desconexión, disfrute, ocio y placer. Es un paréntesis, elegido y anhelado , que da la oportunidad de reponer fuerzas y renovar la motivación vital.

Sin embargo, la realidad es que esto no siempre es así, y el periodo vacacional puede convertirse en un suceso estresante, si no se gestiona adecuadamente, especialmente si tienes un determinado perfil de personalidad

Pueden desencadenarse episodios de ansiedad cuando justamente se supone que “deberías” estar más relajado que nunca, pues acaba de comenzar esa franja del año, que inauguras con libertad para hacer “lo que quieras”

La ansiedad no se manifiesta en términos de todo o nada, blanco o negro,

puedes sentirla en distinto grado, según tu dificultad para desconectar del todo.

Veamos algunos casos en los que la ansiedad se cuela en el periodo vacacional:

#1. Perfeccionista y autoexigente.

Cuando tiendes a ponerte metas muy rígidas y elevadas, y estás constantemente haciendo sobreesfuerzos, rindiendo por encima de tus propios recursos, e incluso poniendo al límite tu salud física y emocional, la llegada de las vacaciones puede ser para ti todo un reto.

Para un perfeccionista, las vacaciones pueden ser un cambio brusco en el nivel de actividad y exigencia con el que está acostumbrado a convivir. Por eso, si crees que en general sueles exigirte en exceso, puede que en el descanso estival notes como aumenta tu ansiedad, como si te hubieran colocado en un medio extraño.

¿Y ahora qué hago? ¿Solo dormir, comer y descansar? ¿Nada más?-te preguntas, como si estar de vacaciones fuera “perder el tiempo”, algo inútil que no toleras bien.

Propuesta: Distribuye  tus periodos vacacionales a lo largo del año para que no haya tanto contraste en estos meses de verano, Aprende a valorar el tiempo de descanso como necesario, igual de productivo, pues genera emociones positivas fundamentales para tu felicidad.

#2. Obsesivo

Si tienes un trastorno obsesivo previo al periodo vacacional, probablemente hayas encontrado refugio siempre en tus rutinas de trabajo. El estar ocupado, “cuánto más, mejor” te alivia y mantiene lejos tus obsesiones.

Te sientes a salvo entre tus tareas y obligaciones, porque de alguna manera te ayudan a focalizar tu atención en unas actividades concretas, en lugar de en tus preocupaciones.

Esto hace que vivas las vacaciones como un tormento, una puerta abierta por la que se cuelan tus obsesiones, ahora que no tienes nada que te demande concentración y te distraiga de tus miedos.

Propuesta: Diseña unas vacaciones donde tenga cabida el ocio activo, que te requiera energía y atención, que te permita relacionarte, construir, experimentar, etc. Entrénate en técnicas de relajación que te ayuden a desconectar más a menudo de tus  pensamientos negativos.

#3. Adicto al trabajo.

Si eres de los que echan horas y horas en el trabajo, a sabiendas de que no es estrictamente necesario, pero con una significativa dificultad para cambiar ese patrón de trabajo-dormir-trabajo-dormir, pregúntate qué estás intentando tapar con tus largas jornadas.

Cuando no se está satisfecho en la relación de pareja, cuando se teme afrontar un cambio vital (nido vacío, crisis), cuando no se está preparado emocionalmente para cuidar a alguien dependiente (niños, mayores, discapacitados), se busca el trabajo como escapatoria, pensando que al menos allí “se está mejor”.

En este caso, la llegada de las vacaciones puede causar estragos, pues te obliga a afrontar algo que llevabas postergando y evitando hace tiempo.

Propuesta: Estás utilizando el trabajo como vía de escape, ahora es momento de tomar conciencia de lo que te asusta, valorar si necesitas pedir ayuda, y adquirir otros recursos alternativos al trabajo para arreglar esos problemas de pareja o familiares.

#4. Fóbicos.

Padecer una fobia o miedo irracional excesivo te lleva a evitar algunas situaciones en las que te invade una ansiedad exacerbada.

En verano, quien sufre un determinado tipo de fobias, se encuentra con el desafío de tener que hacer frente a estímulos temidos como coger el avión, montar en ascensor, entrar en contacto con anímales del campo, etc.

De igual forma, quien sufre de fobia social, en esta época puede verse abrumado por la gran cantidad de situaciones sociales nuevas o inhabituales que se le presentan.

Propuesta: El verano puede recordarte todas las cosas de las que te estás privando por ese temor irracional que te limita. Busca ayuda profesional de un psicólogo para que puedas disfrutar y vivir en libertad sin fobias.

Hay algunas fechas, como las vacaciones, que pueden destapar la ansiedad

que estaba latente y camuflada el resto del año.

Esto no tiene por qué convertirse en un problema, sino más bien en información que se presenta ante ti para recordarte que hay cosas en tu vida que puedes y quieres cambiar, para que cuando lleguen los momentos de ocio y descanso los puedas disfrutar y valorar adecuadamente.

¿Sientes ansiedad en tus vacaciones?

¿Pensar en tus vacaciones te hace sentirte inquieto o preocupado?