Compras compulsivas: comprar para ser feliz

¿Qué hay de malo en que te guste ir de compras?
¿Dónde acaba la afición y comienza la adicción a las compras?

Interrogantes que se plantean cuando una actividad, inofensiva aparentemente, se transforma en una conducta compulsiva que te crea malestar a medio plazo, y que te hace sentir vergüenza y culpabilidad según llegas a tu casa y miras todas esas bolsas que te delatan.

Unos días de exceso en tiendas y grandes almacenes, sobre todo en ciertas fechas (Navidad, rebajas), liberando al consumidor que todos llevamos dentro, puede considerarse normal. Consumir más de lo que realmente necesitas no te convierte instantáneamente en un adicto a las compras.

Sin embargo, si sigues comprando sin control durante todo el año, tal vez estés empezando a tener dificultad para regular este impulso que te lleva a tener que satisfacer esta inquietud en las tiendas. Y cuidado con eso de: “Hombre si puedes permitírtelo, ¿cuál es el problema?”, porque tener dinero no te exime de tener dificultad para gestionarlo sanamente y hacer un uso tóxico del shopping.

Entonces, ¿cuándo es un problema? La compra compulsiva es un deseo exacerbado, incontrolado y recurrente por adquirir cosas. Es la consecuencia de un impulso irreprimible, un acto poco consciente al que sucede el arrepentimiento por comprar cosas poco útiles o muy caras. No puedes dejar de hacerlo, y después te sientes fatal.

¿Qué puede llevarte a esta situación? Entre las causas figuran el sentirte deprimido, incomprendido, desatendido, solo o aburrido. Comprar se convierte en una vía de escape que te ayuda a socializar, despejarte, y evadirte de lo que te preocupa. Cuando no logras resolver lo que te inquieta o sientes un vacío significativo en tu vida, erróneamente puedes considerar que la manera más rápida y adecuada de recuperar tu sonrisa y felicidad es salir y comprarte algo.

¿El qué? Da igual, eso es secundario. Buscas algo que te aporte satisfacción inmediata, que te aumente la autoestima temporalmente, creyendo firmemente que al gastar aliviarás tu ansiedad o disgusto, aunque sea transitoriamente.

En algunas casos, hay un trasfondo de insatisfacción vital intensa, nada te llena y no acabas de sentirte satisfecho en ningún área de tu vida, entonces descubres el alivio a corto plazo que te proporciona el adquirir y adquirir, y ya no puedes parar.

El no encontrar incentivos en tu vida cotidiana, carecer de un ocio alternativo o aficiones diferentes, mostrarte poco crítico ante una publicidad comercial que identifica felicidad, seguridad en uno mismo y bienestar emocional con consumo, todo ello puede reforzar este tipo de conductas compulsivas relacionadas con la compra.

¿Y en qué puede desembocar este problema?

Las consecuencias no tardan en aparecer:

  • conflictos familiares por los gastos desmedidos.
  • la culpa por la conciencia de gastar en cosas que no se necesitan.
  • depresión tras darse cuenta de que el vacío vuelve a aparecer, a pesar de haber comprado compulsivamente.
  • la ansiedad que sólo se apaga con un nuevo atracón consumista.

¿Quieres saber cuáles son las señales de alarma?:

  • Cada vez necesitas comprar más cantidad de cosas para lograr sentirte igual de feliz o satisfecho.
  • Eres incapaz de frenar los gastos, sufriendo si no compras
  • Al reflexionar en casa sobre los objetos adquiridos sientes insatisfacción.
  • Al recibir el extracto de la tarjeta de crédito, te sorprendes considerablemente ante el importe de las compras hechas.

#1. Analiza la función que tienen estas compras compulsivas en tu vida:

¿Qué necesidad estás cubriendo?, ¿Qué persigues? ¿Qué te faltaba que no has sabido satisfacerlo por otra vía? Intenta ver para qué compras, cuál es la verdadera satisfacción de esta conducta.

#2. Sé crítico con los resultados.

¿Realmente consigues sentirte bien a medio y largo plazo con este comportamiento? ¿Cuánto dura el bienestar que te produce comprar?

#3. Antes de salir a comprar, planifica.

¿Qué es lo que realmente deseas comprar y por qué? Elabora una lista con lo que vas a comprar y el presupuesto con el que cuentas. Sal con ese dinero en metálico, sin la tarjeta de crédito, de modo que te sea imposible adquirir nada que no esté en esa lista.

#4. Lleva un control y un registro de los gastos

Antes de comprar algo, valora su utilidad, cuál es la razón por la que lo vas a comprar, y qué grado de importancia o urgencia tiene que lo adquieras esa semana.

Revisa y registra semanalmente los gastos, valora cuántos son inútiles o injustificados, al tiempo que los vas poniendo en consonancia con los ingresos de ese mes.

#5. Aumenta la tolerancia a la espera y la frustración.

  • Entrénate en demorar la gratificación inmediata, en desechar la búsqueda del placer inmediato en tu vida sin pensar en las consecuencias.
  • Si algo te gusta, no lo compres de inmediato, concédete unos días, coméntalo con alguien y, posteriormente, decide.
  • Cuando estés delante de algo que te comprarías, cuestiónate si realmente lo necesitas o lo prefieres. “Puede gustarme, pero no tengo por qué comprar todo lo que me gusta, no lo necesito”.

#6. Busca alternativas de ocio más saludables

Amplía tus opciones de entretenimiento, recupera viejas aficiones o incorpora nuevas. Hay muchas más cosas que hacer, aprender y con las que disfrutar. Déjate ayudar por tu círculo de amigos más cercano en el que puedes encontrar un gran apoyo si explicas lo que te sucede.

#7. Consulta a un psicólogo.

Cuando el comprar en exceso se convierte en una forma artificial de mejorar tu autoestima, o pasa de ser un hábito inadecuado a una evasión repetitiva para no afrontar los problemas personales, es recomendable emprender una terapia psicológica que te de herramientas para manejar adecuadamente la compra compulsiva.

A continuación, un documental de RTVE que trata el problema de la adicción a la compra, y al consumo en general, Incluye testimonios de varias personas que sufren la incapacidad de controlar su gastos y las aportaciones de diversos expertos, entre ellos el Psicólogo español, Javier Garcés Prieto, uno de los mayores especialistas internacionales en la materia.

¿Tienes un problema de adicción a las compras?
¿Compras de manera compulsiva sin poder evitarlo?