15 años de trabajo, 15 años de vocación, 15 años contigo.

“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos” Viktor Frankl. Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco.

Este artículo va dedicado a todos mis pacientes de estos años:

  • desde el que estuvo apenas unas sesiones hasta con el que trabaje codo a codo durante más de un año,
  • desde el que con escepticismo no se cansaba de repetir “perdóname, pero no confío mucho en que esto me pueda ayudar” al que me ha dejado su testimonio y notas de agradecimiento, etc.
  • desde el paciente ideal, activo y motivado al paciente rebelde con resistencias y miedos al cambio,

No quisiera olvidarme de ninguno, porque gracias a cada uno de ellos he podido ir adquiriendo más experiencia, destrezas y habilidades para ayudar al siguiente.

Y a ti, que cuando has vuelto a consultar después de varios años, te sorprendes de que recuerde tu historia y tus inquietudes, pero para mí es fácil, quizá tenga buena memoria, puede ser, pero lo cierto es que la huella que queda cuando alguien confía en ti es difícil de borrar.

La perspectiva del tiempo me hace ratificarme en mis decisiones o modificarlas. Hoy vuelvo a renovar mi voto de compromiso con la psicología. Me encantaría volver a charlar contigo, aunque hayan pasado años desde que viniste a consulta. Me gustaría saber cómo te va, y si aún recuerdas algunas de las herramientas que adquiriste en la terapia.

Pero sobre todo, me gustaría darte las gracias y con este artículo entenderás por qué.

Nunca imaginé que un trabajo podía estar tan bien remunerado y, como muchos de mis compañeros me entenderán, no me estoy refiriendo a la parte económica, sino a otra forma de recompensa que no es tan evidente, aunque creo que a mí se me nota que la obtengo día a día.

Qué afortunada me siento de haber podido acompañarte en momentos tan importantes de tu vida, qué privilegio poder conocer de verdad y tan de cerca a tanta gente.

Cuando alguien me dice que viaja mucho y que le gusta conocer diferentes culturas, costumbres y países, le comprendo perfectamente; porque, salvando las distancias, yo siento que con cada persona con la que he trabajado he viajado a un destino diferente.

Cuando me has enseñado tu hogar, tu intimidad más preciada, tus pensamientos más auténticos, tu particular visión del mundo y de la vida, cuando me has presentado a tu familia y lo que sientes por ellos, cuando me has hablado de tus valores y tus preocupaciones, etc., en cada uno de esos momentos he sentido que tenía un tesoro entre las manos, y siempre he intentado tratarte con el máximo respeto y honestidad, esperando el instante en que estuvieras preparado para emprender el viaje del autoconocimiento.

Herramientas, acompañamiento, contención, empatía, cariño, apoyo, información, técnicas, diagnóstico, tratamiento, asesoramiento, preguntas, guía, escucha y entendimiento. Ese es mi kit de viaje con el que nos ponemos en el camino de la recuperación.

Querría que pudieses verte por mis ojos cuando te has sentado delante de mí solicitando ayuda. Te veo, sin duda, como alguien inteligente que ha tomado conciencia de que quiere un cambio, como alguien humilde que es capaz de reconocer que un profesional puede asesorarle y apoyarle, como alguien valiente que se aventura a confesar sus más íntimas inquietudes, y como alguien honesto y generoso que comparte su interior con alguien a quien al principio no conoce.

Pero bueno, no vayas a creer que todo es de color rosa para una psicóloga vocacional. En estos años también he sufrido pérdidas de seres queridos, y he sudado la gota gorda con algunos pacientes que habían levantado altas barreras después de un largo peregrinaje por psiquiatras y psicólogos.

También he aprendido que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado, lo cual es perfectamente respetable, aunque muy frustrante para quien, desde fuera, conoce una alternativa al sufrimiento.

No creo que la Psicología sea la única herramienta para el cambio, pero sí que éste es la única estrategia posible para sortear los obstáculos de la vida.  No me considero maga, ni jueza, ni adivina ni sabia, tan sólo una profesional que en su origen apostó por una disciplina como instrumento de bienestar individual y comunitario, y ¡acertó!

Y hoy, celebró el aniversario de un proyecto que se ha convertido en una opción de vida y una forma de estar en el mundo con los demás.

Algo que ha ido extendiéndose poco a poco, y actualmente me permite además trabajar de forma online (por videollamada) con hispanohablantes de diversos rincones del planeta o con personas que tienen limitada su movilidad o disponibilidad horaria por motivos de trabajo o familiares.

Las cosas importantes hay que celebrarlas, expresarlas y compartirlas, así que espero que te lleguen estas líneas a ti, que guardas aún el mapa del viaje que hicimos juntos, y a ti que estás apunto de emprenderlo conmigo.

Si quieres que te ayude en tu viaje, no dudes en consultarme. Contacta

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