Terapia cognitivo-conductual

Aprende a gestionar los pensamientos, emociones y acciones con eficacia.

¿Quieres saber cómo trabajaremos?:

Vamos a trabajar principalmente con la terapia cognitivo-conductual, aunque también integramos técnicas de otras corrientes como la humanista, el psicodrama y la psicoterapia breve, de esta manera disponemos de un amplio abanico de opciones para adaptar la atención a tus necesidades.

Es una forma de tratamiento psicológico orientada a la acción, en la que terapeuta y paciente trabajamos en equipo para identificar y resolver problemas, por lo que los resultados no suelen tardar demasiado en apreciarse.

¿Qué hace? Detecta los patrones de pensamiento desadaptativos o erróneos como causantes de un comportamiento contraproducente y de emociones negativas.

El lema: “Si piensas mal, te sientes mal” Por eso, esta terapia parte de los pensamientos racionales y positivos como principal estrategia para sentirse bien y actuar en consecuencia. No son las situaciones las que determinan cómo te sientes y cómo actúas, sino lo que piensas acerca de ellas

Las herramientas principales son: 1. Reestructurar tus pensamientos negativos y sustituirlos por otros más positivos; y 2. orientación conductual, aprendes a superar obstáculos adquiriendo habilidades sociales, emocionales, solución de problemas, etc.

Es una intervención clínica cuya eficacia ha quedado más que demostrada científicamente.

Esta terapia es especialmente apropiada si buscas una intervención más estructurada y dirigida, y esperas una guía explícita por parte del terapeuta.

Se recopila tu historia y los datos importantes de tu pasado para conocerte adecuadamente y entender cómo te está afectando ahora, pero nos concentramos en tu presente y en tus problemas específicos del aquí y el ahora.
Es importante que sepas que la psicoterapia es un proceso de cambio, no una varita mágica que hace que desaparezcan tus problemas. Cada persona  es diferente y se implica en grado distinto en su recuperación.

Hay quien experimenta cambios desde la primera sesión, y otras que necesitan más sesiones para empezar a percibirlos. De ello depende el tipo la capacidad de aprendizaje, las características de personalidad, la actitud frente a la terapia, el tiempo que se lleve incubando el problema, etc.

El tiempo de la intervención es variable, ya que depende de diversos factores como: el tipo de problema, el tiempo que lleves con el mismo, la motivación y grado de compromiso con la terapia por tu parte, la continuidad de las sesiones, las habilidades previas, etc.
No obstante, la terapia cognitivo-conductual es mucho más breve en cuanto a las sesiones necesarias, en comparación a otro tipo de terapias.
Lo más recomendable y frecuente es acudir una vez por semana y las sesiones tienen una duración de 50 minutos. Según se va avanzando en el tratamiento las sesiones se van espaciando según criterio clínico del profesional.
En esta terapia, como paciente tienes un papel tanto activo como participativo, dado que aunque recibes ayuda, eres tú quien va a cambiar, y así debes saberlo
Hay deberes o tareas para casa, a veces lecturas, cuestionarios, etc. Es parte fundamental del éxito en la terapia que te impliques activamente en tu recuperación.