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MENOPAUSIA Y VIDA SEXUAL

La menopausia es un proceso natural de cambios en la mujer, que no implica una enfermedad o patología. En realidad, el climaterio para algunas mujeres es un reto por las dificultades físicas y emocionales, para otras es un momento de plenitud personal, y para otras muchas requiere de un esfuerzo adicional y del apoyo de su entorno socio-familiar y laboral. En este proceso pueden presentar síntomas físicos (aumento de peso, sofocos o bochornos de calor bruscos, insomnio, artritis, sequedad en los ojos, picor en la piel, infecciones urinarias...) y psicológicos (llanto fácil, pérdida de memoria y concentración, cambios de humor, irritabilidad ...), y cada mujer los vive, o los sufre, de diferente forma según factores hereditarios, dieta, estilo de vida. De hecho, el vivirlos más o menos intensamente depende, en buena medida, de la percepción que cada mujer tiene de sí misma y de las mujeres mayores.

Estos síntomas, causados por una disminución en los niveles de estrógeno y progesterona, si bien pueden persistir años, suelen atenuarse con el paso del tiempo. En la menopausia finaliza la capacidad reproductiva, aunque no la vida sexual. Esta etapa no implica dejar de sentir deseo y placer, ni incapacita a la mujer para ofrecerlo. No obstante, son evidentes algunas diferencias fisiológicas en la respuesta sexual (sequedad vaginal), que sólo han de ser dificultades circunstanciales y de fácil solución (geles, fármacos). En conclusión, no son los cambios en el ciclo estrogénico lo determinante en la vida sexual tras la menopausia, sino una ideología restrictiva sobre el placer de la mujer madura.

Por otra parte, la fase post-menopausia se descubre para muchas parejas como uno de los periodos más felices de la armonía sexual: separan sexo de procreación, eliminan miedo a embarazo, menos inhibiciones, y más tiempo para la pareja tras la partida de los hijos. Quienes viven mal la sexualidad en su etapa de madurez son aquellos que limitan sus relaciones de pareja a un modelo pasional adolescente y quienes creen que con la edad pierden atractivo o habilidad de seducción. En estos casos, acudir a la consulta de sexología es un asesoramiento que, ayuda a adquirir habilidades, desmitificar falsas creencias, y tabúes: “el sexo en la edad madura no tiene por qué ser algo incómodo, sino un periodo gratificante, positivo y completo”.

El sexo no tiene edad, puesto que la respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo) aunque cambia, no finaliza. Lo recomendable es seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico y considerar que la sexualidad existe a lo largo de la vida, es una capacidad inherente a la persona, que se adecua a su momento evolutivo y a sus circunstancias específicas. Está ligada a la necesidad de expresar y recibir afecto-placer, y para ello no hay límite de edad.

 

 

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